La marcha del 18F provocó diferencias irrecociliables entre los fiscales

Quedaron divididos en tres posiciones: unos quieren profundizar el enfrentamiento con el Gobierno, otros bajar el perfil y están los de Justicia Legítima
La marcha del 18F provocó diferencias irrecociliables entre los fiscales

La marcha en homenaje a Alberto Nisman llevó a su máxima tensión la relación entre los fiscales federales que investigan al Gobierno en casos de corrupción. 

La movilización y sus consecuencias profundizaron las diferencias que crecen en los tribunales federales desde hace más de dos años, y que dejan a los fiscales divididos en tres grupos irreconciliables.

De acuerdo al diario Perfil, por un lado está el grupo de los más duros, enfrascados en un enfrentamiento sin tregua con el Gobierno y que organizaron la marcha; luego, los alineados de lleno con la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó y miembros de Justicia Legítima; y finalmente, los denominados “tercera posición”, que no se identifican con ninguna de las anteriores. 

Estos últimos firman dictámenes e impulsan causas contra miembros del Gobierno pero no enfrentan al oficialismo en términos más políticos. Esa posición es la que mantienen Gerardo Pollicita -que imputó a la Presidenta por la denuncia de Nisman-, Jorge Di Lello -tiene la causa Ciccone- y Federico Delgado -que en realidad no pertenece a ningún grupo e investiga en varias causas tanto a miembros del Gobierno como de la oposición-.

Los integrantes de este grupo decidieron individualmente no ir a la marcha. Su ausencia restó peso a la línea de fiscales en la primera fila y los organizadores de la marcha lo sintieron como un abandono y falta de apoyo a la convocatoria.  

Según el citado matutino, las diferencias son tan irreconciliables que a algunos de los fiscales recién llegados –nombrados por la procuradora y bautizados despectivamente como “los esbirros”– sus colegas les pidieron que se vayan y que regresen a su cargo original. Además, cuando se toman licencia y vacaciones, sólo pueden ser subrogados por otro de los “esbirros”, incluso si piden ser suplantados temporalmente. Los fiscales más duros los consideran “fiscales militantes”. 

Los fiscales más identificados con Justicia Legítima, como Javier De Luca –uno de los fiscales de mayor rango en el fuero– les responden acusándolos de tener vínculos con la ex SIDE y de utilizar la marcha con fines políticos.

Entre los organizadores de la movilización también hay dos posiciones. Según Perfil, José María Campagnoli es de los más duros, cree que los fiscales deben aprovechar el éxito de la marcha del miércoles y capitalizarlo contra Justicia Legítima y el Gobierno. Los fiscales federales, en cambio, creen que deben bajar el perfil, que la marcha fue un hecho único. 

La mayoría de los organizadores creen que la batalla se dará ahora a través de las causas judiciales. La mayoría de ellos tienen en sus manos algunos de los expedientes que más preocupan al Gobierno: Carlos Stornelli es el fiscal de la causa Hotesur contra la familia presidencial; Marijuan tiene la causa contra Lázaro Báez; Carlos Rívolo podría pedir la indagatoria de Amado Boudou en el expediente por el caso Formosa.

Jorge Di Lello, que instruye la causa Ciccone, es uno de los fiscales que decidieron no ir a la marcha. Mantuvo varias discusiones con algunos de sus colegas y ayer habló públicamente para marcar su posición: “Los fiscales, si tenemos miedo, tenemos que guardárnoslo o irnos”, dijo a Radio Nacional Rock. “Si tengo miedo y no puedo cumplir con mi función, es mejor que me vaya y me haga cajero de un supermercado”, agregó. Explicó que no fue al homenaje a Nisman para “evitar ser recusado”.


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