Todos quieren a De la Sota: el operativo seducción de Macri y Scioli por captar los votos del cordobés
Luego de lograr casi un millón y medio de votos en las PASO, José Manuel de la Sota se convirtió en la “figurita difícil” para los candidatos en la carrera presidencial.
Todos quieren lograr el apoyo del hombre de Córdoba que se transformó, en los hechos, en el jefe de campaña de Sergio Massa y ha cobrado un rol de relevancia en el espacio UNA, junto al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
Pero el resto de los presidenciables intenta ganarse la simpatía del gobernador cordobés. Y es que saben que hacerse de los puntos que logró reunir en las primarias puede ser definitorio en una elección en la que, a juzgar por las encuestas, se manejarán números muy "finos".
Para Scioli, por ejemplo, “arañar” al menos un punto del delasotismo podría inclinar la balanza para que se consagre ganador en primera vuelta. En tanto que, para Macri, sería imprescindible lograr su apoyo en un eventual balotaje.
Con esto en mente, los postulantes de Cambiemos y del Frente para la Victoria ya pusieron en marcha un “operativo seducción”.
Acercamientos, viajes a su provincia, halagos en discurso públicos y hasta ofrecimientos de cargos forman parte del "cortejo" a De La Sota.
La gran pregunta es cuál será la postura que tomará el cordobés. El apoyo formal y explícito lo tiene garantizado el líder del Frente Renovador, pero eso no quita que De la Sota se anime a coquetear con ambas fuerzas.
Scioli, con la calculadora en la mano
En las PASO, De la Sota fue el precandidato presidencial más votado en Córdoba. Obtuvo 632.000 sufragios, algo más que Macri y sólo unos 40.000 menos que todos los precandidatos juntos de Cambiemos.
De hecho, los votos que obtuvo en su provincia representaron el 45% del total que sacó De la Sota en todo el país.
Desde el núcleo duro del delasotismo aseguran que el grueso de sufragantes de esa provincia corresponden a un electorado “anti K” que no quiere, bajo ningún punto de vista, un gobierno del Frente para la Victoria.
“Casi ninguno de los votos que obtuvo de La Sota van a ir a Scioli”, destaca a este medio uno de los hombres de mayor confianza del cordobés.
En el sciolismo, la lectura es otra. Desde el equipo de “la ola naranja” dicen estar convencidos de que los sufragios se dividirán en tres tercios, con lo cual contabilizan en su haber más de 200.000 votos que en las PASO fueron para De la Sota.
Vale aclarar que en Córdoba, al igual que en la Ciudad de Buenos Aires, el electorado siempre ha ido a contramano del resultado electoral nacional. Sólo en 2011 ganó el kirchnerismo, momento en el que se impuso Cristina. Pero en 2007, la ahora Presidenta había perdido ante el economista Roberto Lavagna, por entonces candidato de la UCR. Y en 2003, Néstor Kirchner había caído ante Carlos Menem.
Para complicar el panorama del FpV, en las primarias, Scioli ni siquiera llegó a reunir un 15% de los votos en esa provincia.
Pero el actual gobernador bonaerense ya puso la mira sobre los votos de De la Sota y no se resigna a perderlos. Es por eso que puso en marcha a todo vapor un plan captar las voluntades de los cordobeses en las urnas.
El primer guiño para el gobernador de la segunda provincia en caudal electoral del país llegó el 5 de julio, cuando resultó electo su sucesor, Juan Schiaretti, con casi 40 puntos.
Esa misma noche, Scioli llamó a Schiaretti para felicitarlo y se puso a su disposición para entablar diálogo.
Una señal aún más explícita se materializó con un spot de campaña en el que Scioli promete resolver con el próximo gobernador “los temas pendientes de Córdoba”.
En la frase hay un mensaje claro: el sólo hecho de mencionar "temas pendientes" implica el reconocimiento de que, durante la gestión de Cristina Kirchner, esa provincia sufrió discriminación. Un punto del que, por cierto, el gobernador bonaerense también puede dar testimonio en su propio territorio.
Además, con la intención de seducir a los votantes peronistas, el candidato del FpV utilizó una definición que año atrás creó el delasotismo, con un pequeño cambio: Córdoba, corazón del país.
Para sumar un gesto que mejore las chances en la elección provincial, el mismo día del lanzamiento del video, la primera dama bonaerense, Karina Rabolini, difundió una foto donde se la vio con De la Sota.
Inclusive, en el sciolismo hicieron circular el rumor de que quieren al líder del peronismo cordobés como canciller si Scioli llega al Sillón de Rivadavia.
Como si todo esto fuera poco, Scioli encomendó a su hermano José “Pepe" y a un ministro de su gabinete, Alejandro Arlía, para que reciban a intendentes de esa provincia y juntos manifiesten "un apoyo explícito" a su candidatura presidencial.
Scioli también se encargó de dejar en claro al sector rural cordobés que si llega a la Casa Rosada se encargará de garantizar la rentabilidad de las golpeadas economía regionales
¿Macri, más cerca de un acuerdo?
El macrismo deposita expectativas en el floreciente antikirchnerismo que emergió en Córdoba y sueña con capitalizar ese sentimiento opositor.
Las versiones de un acuerdo entre Macri y De la Sota, con el propósito de bloquear una fuga de votos hacia Scioli, es un armado en el cual todavía no está claro qué lugar ocuparía Massa.
"Puede haber un gran aumento en el caudal de votos en Córdoba porque la segunda opción del voto de De La Sota es Macri", aseguró el diputado nacional por la UCR y ex candidato a gobernador, Oscar Aguad.
El líder de Cambiemos, que obtuvo un 35% de los sufragios como candidato a presidente en Córdoba -apenas 3 puntos menos que el gobernador mediterráneo- también hizo campaña en la provincia luego de las PASO y prometió una "solución" al histórico conflicto entre Nación y provincia por los fondos de los jubilados.
En varias oportunidades Macri destacó "el buen diálogo" y las "enormes coincidencias" con De la Sota y prometió trabajar "codo a codo" con Schiaretti.
"Hay que concentrarse después del 25 de octubre para que, en una segunda vuelta, podamos elegir una alternativa distinta, sin pelearnos", dijo durante su recorrido por Córdoba.
Incluso De la Sota admitió que hubo un encuentro con el líder del PRO. “Tomé un café con Mauricio. Tengo respeto por Macri. Hablamos permanentemente. Nos une que queremos un país sin odio. Es lo que pide el Papa Francisco”, dijo el cordobés.
Un hueso duro de roer
Los delasotistas siguen sin dar señales positivas hacia el kirchnerismo y esperan el resultado de octubre para conversar con Massa sobre la actitud que adoptarán ambos.
Tampoco terminan de confirmar un acuerdo con Macri, en caso de que haya una segunda vuelta.
Por el momento, aunque le bajaron el tono a la pelea con Cambiemos, se muestran confiados de que los embates que vienen sufriendo tras el “Niembro-gate” renueven las chances de Massa en la elección.
Lo cierto es que tienen plena conciencia de que son el "objeto de deseo" de la campaña presidencial y, aunque repiten hasta el hartazgo que “los votos no son de nadie”, saben que de aquí a octubre si deciden sentarse a negociar tendrán la sartén por el mango.