Dramatismo en la recta final: el macrismo aún se esperanza con "polarización de último minuto"

Dramatismo en la recta final: el macrismo todaví­a se esperanza con una "polarización de último minuto"
Dramatismo en la recta final: el macrismo aún se esperanza con "polarización de último minuto"

Debe ser uno de los pronósticos políticos más erróneos de los últimos tiempos: prácticamente todos los analistas, encuestadores, dirigentes partidarios, periodistas y choferes de taxi afirmaban de manera contundente que, luego de las primarias, se produciría la polarización del electorado entre el primero y el segundo.

Los motivos para hacer esa afirmación parecían más que fundados: desde que se instauró el sistema de las PASO, siempre se produjo una fuga de votos desde los rezagados hacia el primero y el segundo. Lo cual parecía confirmar que, en los hechos, las primarias funcionaban como una primera vuelta y transformaban todo el sistema en una especie de balotaje informal.

Si, además, lo que estaba en juego era la presidencia de la Nación, y en un contexto de efervescencia política e incertidumbre económica, todos los ingredientes parecían estar presentes.

Sin embargo, la polarización, esperada por algunos y temida por otros, no se produjo. Al menos, no hasta ahora.

Las encuestas muestran hoy, a escasos días de la votación, una asombrosa similitud con el resultado de las PASO. Es decir, con Daniel Scioli como claro líder pero sin marcar una distancia lo suficientemente grande respecto de Mauricio Macri, que tampoco puede aglutinar al voto opositor.

Los guarismos de las consultoras fluctúan entre sí pero pueden sintetizarse de la siguiente manera: Scioli reuniría entre el 39% y el 41% del electorado; Macri va desde un piso de 29% hasta un techo del 31%; y Massa, del 18% al 20 por ciento.

Para los tres casos mencionados, está contemplada la proyección de los indecisos, un grupo de votantes que se transformó en la clave de este último tramo de la campaña.

El macrismo deposita en ellos su fe e intenta seducirlos a toda costa. Pero también analiza con detenimiento el número de personas que ya tienen un candidato elegido pero que adelantaron que pueden llegar a modificar su sufragio a último momento.

Es en contexto que surge la pregunta más importante del momento, la que todos los “gurúes” y asesores de campaña quisieran poder responder: ¿hay todavía margen para una polarización de último minuto? ¿O más bien se debería pensar que la intención de voto que reflejan estas encuestas son, a esta altura, inmodificables?

La duda en el cuarto oscuro
Según revelaron los sondeos de opinión pública en los últimos días, hay un alto porcentaje del electorado que tiene definido su apoyo pero que su fidelidad no está demasiado arraigada y podría modificar su decisión el mismo 25 de octubre.

Una encuesta de Managment & Fit revela que entre los indecisos y los que podrían cambiar su sufragio, suman un 17%. Una cifra descomunal teniendo en cuenta que unos pocos miles de votos podrían habilitar o no un escenario de balotaje.

Ahora bien, ¿cuáles son las chances reales de que se produzca una polarización de último minuto que hasta ahora las encuestadoras no pueden predecir?

La opinión está dividida entre los analistas políticos.

Para Sergio Berensztein, por ejemplo, el escenario más probable es el de una segunda vuelta.

"Hay una gran chance de balotaje. Pocos sondeos sugieren un triunfo del candidato oficialista el 25 de octubre. Y hay un núcleo importante de votantes que en este contexto de volatilidad quieren modificar su primera preferencia", aseguró.

Para el politólogo, la gran cantidad de personas que hará uso del “voto útil” “le agrega un “dramatismo inusitado a estas elecciones”, sobre todo porque esta tendencia “predomina en votantes de la oposición”.

"Hay un porcentaje mínimo que decide en el cuarto oscuro", aventuró Berensztein. "Hay entre un 8% y 12% de gente que está pensando en esta elección con una distancia crítica muy acentuada, y es probable que se defina en los últimos días o incluso en las últimas horas", agregó.

El encuestador Enrique Zuleta Puceiro opina que “aunque hay efectivamente un 25% que manifiesta que ya se ha decidido, puede cambiar su voto".

Este politólogo considera que "la elección está definitivamente despolarizada”.

En diálogo con iProfesional, el analista explicó que estos sufragantes "no es que están desinformados, sino que tienen una saludable distancia respecto de sus opciones definitivas. No están comprometidos, no tienen una militancia y estarán analizando la elección hasta el último momento”.

¿Qué los puede llevar a cambiar? “Algún error grave, alguna ‘transfugada’, algo que los irrite. Pero, si no pasa nada, no van a modificar su opción”.

En tanto, el titular de la consultora Equis, el ultrakirchnerista Artemio López, minimizó la cantidad de sufragantes con decisión inestable.

“Hay personas indecisas que representan unos 4 puntos. Si se proyecta linealmente, el FpV está cerca del 41,7%, mientras que Macri ha sufrido un deterioro, no sólo por el impacto de los últimos hechos sino a partir del balotaje tan estrecho de la ciudad de Buenos Aires. Su campaña de Macri ha sido muy errática", sostuvo.

Cambiemos le pone fichas a "los infieles"
El macrismo salió con todo en estos últimos días a pedirle al electorado decidido que cambie de parecer.

El mensaje apunta directo a los votantes de Massa para que opten por Macri como única posibilidad de forzar un balotaje.

Lo cierto es que, por el momento, el llamado “voto útil” no se refleja en las encuestas. Massa no sólo ha logrado resistir con bastante éxito la fuga de sufragantes, que se daba por descontada, sino que se animó a desafiar el concepto de "voto útil", al presentar sondeos que lo marcan como mejor posicionado para ganarle a Scioli en una eventual segunda vuelta.

Su jugada más importante fue haber conseguido que el cordobés José Manuel de la Sota se mantuviera dentro de la coalición, a pesar del intenso operativo de “seducción” que los otros candidatos intentaron sobre el gobernador de la provincia mediterránea.

Con ese panorama, la apuesta de Macri es que ocurra algún movimiento imprevisto, ligado a una reflexión de último minuto, por parte del votante opositor, sobre la inminencia de un triunfo sciolista.

En este sentido, el analista Ricardo Rouvier remarcó la importancia de estar “atentos a que pueda haber un movimiento en este sentido” ya que “los últimos días son clave para que ese fenómeno tenga lugar”.

Además, indicó que los corrimientos de votos “si son pequeños no se logran captar en las encuestas”, pero subrayó que “una leve transferencia puede definir la elección”.

Lo cierto es que, aunque no cuenten con datos tangibles de un movimiento de sufragantes, en Cambiemos confían en la convicción inamovible de sus electores.

"Los votos más consolidados son los de Scioli, Macri y el postulante de izquierda, Nicolás Del Caño. Los de Massa, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá tienen más variabilidad, podrían cambiar”, explicó Mariel Fornoni, de Managment & Fit.

La polarización que no fue
“Ya no hablamos de película, esto es tan estático que parece una foto. Los números casi no se mueven. Con esa frase resume Juan Manuel Aurelio, de la consultora Aresco, el contexto que dejaron las PASO y que se replica hasta el día de hoy.

“Estamos hablando de un escenario actual casi estático respecto de las primarias y en el que las posibilidades de que haya o no segunda vuelta están dentro del margen de error estadístico”, aseguró el analista.

Respecto de las PASO, Fornoni destacó un “crecimiento leve” de Massa. Y dijo que esa suba se produjo por los impactos negativos que sufrió el oficialismo por las inundaciones en La Plata y las denuncias de fraude en Tucumán. Cambiemos, en tanto, se vio afectado por las denuncias de corrupción por el “caso Niembro”.

Para una eventual segunda vuelta, el panorama tampoco es demasiado claro. "Los escenarios también están muy peleados", anticipó Fornoni. 

"Es difícil proyectar el balotaje porque el voto es cambiante", sostuvo. Y ejemplificó: "Antes de las PASO, preguntamos a los votantes de De la Sota qué harían con su voto en las generales, si el cordobés perdía. El 55% aseguró que iban a elegir a Macri pero ahora vemos que se quedaron con Massa".

Asimismo, contó qué dicen las encuestas sobre el comportamiento de los electores en caso de que su candidato en la primera vuelta no quedara en carrera.

"Al votante de Massa se lo observa dividido si tiene que elegir entre Macri y Scioli, mientras que el elector de Macri, ante un balotaje entre Scioli y Massa, elige al líder del Frente Renovador", sostuvo.

Pero esta es una especulación que comenzará a ganar protagonismo después del domingo, ya que primero hay que ver si efectivamente habrá balotaje. Esto sólo ocurrirá si finalmente se impone el criterio del “voto útil”.

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