"Seremos uno de los diez matrimonios más ricos", decía la esposa de López
Con la certeza de quien tiene un plan estudiado, María Amalia Díaz, la esposa de José López, se despidió de sus amigas y compañeras de trabajo en el Poder Judicial de Santa Cruz, cuando asumió Néstor Kirchner en 2003.
"Seremos uno de los diez matrimonios más ricos de la Provincia", predijo.
De este modo, sorprendió a sus amigas con una frase que, doce años después, parece haberse hecho realidad.
Su jefe, Carlos Zannini, asumiría como secretario Legal y Técnico, y su esposo juró -por aquellos días fundacionales del universo K- como Secretario de Obras Públicas.
Mujer con ambiciones
Cuando José López era presidente del Instituto de Desarrollo Urbano de la Vivienda (IDUV), organismo desde el que dirigió la mayor parte de la obra pública que inauguró Néstor Kirchner en su segundo mandato como gobernador, su esposa María Díaz trabajaba en el Juzgado del Menor.
En esta primera etapa de empleada judicial -recuerda un ex compañero de trabajo- "hizo la carrera con total normalidad, ascendiendo por concurso. Era una compañera de trabajo más, sin mayores particularidades, incluso vivió un tiempo en el Barrio Náutico", una de las viviendas que fue allanada oor orden del Juez Daniel Rafecas.
Se trata de la primera casa que tuvieron, muy modesta de 61 metros cuadrados de superficie. Años después vino el primer cambio, consiguió el pase a otra oficina dentro del Poder Judicial santacruceño: la llevaron como secretaria de un vocal del Tribunal Superior de Justicia.
Nada más ni nada menos, que de Carlos Zannini que ya había sido ministro de Néstor Kirchner, diputado provincial y ejercía como vocal de ese órgano de la Justicia en Santa Cruz.
En el 2003, el escenario se modificó para varios santacruceños por adopción, entre ellos el propio López que ya había desembolsado 200.000 dólares en efectivo en el 2000 para comprar un chalet de 208 metros cuadrados en la costanera de Río Gallegos.
Mary Díaz, como todos la conocen en Río Gallegos, consiguió el traslado a la Casa de Santa Cruz con sede en Capital Federal, hasta el 1° de abril de 2006 cuando finalmente logró jubilarse como oficial superior de segunda (categoría del poder judicial), con los beneficios de la Caja de Previsión Social.
Ya no volvió a Santa Cruz donde, sin embargo, continuó alquilando desde 2009 una propiedad a Austral Construcciones por $4.800 mensuales en la última renovación.
Durante ese período, el patrimonio de López y su señora ya había sido denunciado por enriquecimiento ilícito: Inició el 2003 con $160.000 y se fue de la Casa Rosada con $2 millones declarados.
La familia de López se radicó en Tucumán donde tienen grandes propiedades, una de ellas de 10.000 metros cuadrados vinculada a la firma La Araceliti que entre otras cosas, se dedicaba a la construcción, consigna Clarín.
Efectivamente, como de modo premonitorio señaló la Mary Díaz, se convirtieron en uno de los matrimonios más ricos de Santa Cruz en doce años de gestión kirchnerista.
Pero ahora enfrentan por orden del juez Daniel Rafecas, una inhibición completa de sus bienes.