El ocaso de una ex guerrillera que llegó a la presidencia

Su retrato pasará a formar parte de forma precoz de la galería de presidentes del palacio de Planalto, al lado del de Lula, su antecesor y mentor político  
El ocaso de una ex guerrillera que llegó a la presidencia

Dilma Rousseff dijo que resistiría y lo hizo, aunque su sentencia estaba escrita. Desde el miércoles dejó de ser presidenta de Brasil para comenzar un exilio político.

Su retrato pasará ahora a formar parte de forma precoz de la galería de presidentes del palacio de Planalto, al lado del de Lula, su antecesor y mentor político.

"No esperen de mí el silencio de los cobardes", lanzó Dilma seria y combativa, al encarar su defensa "con la cabeza erguida" ante los senadores que la juzgaron y condenaron.

Fue la misma cara desafiante con la que enfrentó un tribunal militar hace 46 años, cuando fue condenada por guerrillera. Una fotografía en blanco y negro es testimonio de aquellos tiempos oscuros, en los que fue torturada.

"No puedo dejar de sentir en la boca, nuevamente, el sabor áspero y amargo de la injusticia", lanzó esta mujer.

Aunque en este caso, "no hubo prisión ilegal, no hubo tortura y este jurado llegó aquí con el mismo voto popular que me condujo a la presidencia", dijo.

Acusada de maquillar las cuentas públicas para esconder el caos económico en el que se encuentra Brasil, Rousseff aseguró hasta el final que es inocente.

Pero la decisión estaba en manos del Senado, al que no le tembló el pulso para destituirla. 

"Pena de muerte" 
Rousseff deja la presidencia con una aprobación en mínimos históricos y con un gobierno golpeado por el megaescándalo de corrupción en la estatal Petrobras, por el que fueron arrestados varios políticos de su partido y por el que el propio Lula está en la mira de la justicia.

Lejos quedó el Brasil de hace seis años, cuando Dilma recibió la banda presidencial y heredó la abrumadora popularidad de su padrino y un país pujante, reconocido como una de las economías emergentes más importantes del mundo y un modelo de cómo reducir la pobreza.

Tomó el gobierno de la mano de Michel Temer, el compañero de fórmula que asume ahora el poder de Brasil, poniendo fin a una era de 13 años de izquierda con el Partido de los Trabajadores (PT) en el gigante sudamericano.

Dilma asegura que fue blanco de un "golpe" liderado por este político conservador de 75 años, devenido en su más acérrimo enemigo.

El impeachment es la "elección indirecta de un gobierno usurpador", zanjó en su último discurso como presidenta esta mujer, hija de un inmigrante búlgaro y una maestra de escuela.

Y parte ahora a Porto Alegre (sur), donde viven su hija y nietos, abandonando la residencia presidencial de Alvorada, donde estuvo "desterrada" durante su suspensión.

Más presente en redes sociales que antes -solo las usaba en tiempos de campaña- Rousseff se unió a sus seguidores y se mostró más cómoda en actos políticos, algo que nunca fue su fuerte.

De ahora en más, será la encargada de delinear su futuro político y encarar lo que ella misma llamó una "pena de muerte política".

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