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Ataque terrorista

A un año de los atentados de Barcelona, argentinos reviven el dolor de la tragedia de Las Ramblas

A un año de los atentados de Barcelona, argentinos reviven el dolor de la tragedia de Las Ramblas
La capital catalana sufrió el ataque de ISIS hace tan solo doce meses. Los cambios en el panorama político desde entonces y el impacto en el turismo
Por Guadalupe Piñeiro
17.08.2018 07.09hs Actualidad

El reloj marcaba casi las cinco de la tarde en la capital catalana, exactamente un año atrás. De repente, los televisores encendidos en las redacciones de los principales diarios de España sorprendían a los periodistas locales con una información de último momento. En pleno corazón de Las Ramblas barcelonesas, epicentro turístico por excelencia de la Ciudad Condal, una camioneta recorría 530 metros a toda velocidad y arrasaba con los transeúntes, hasta llegar a la zona del mercado de La Boquería. El saldo resultó fatal: el atentado había acabado con la vida de 130 personas.

La primera reacción, tanto en la TV local como en los medios online, fue inmediata: atribuir los acontecimientos a la creciente “turismofobia” que semanas atrás comenzaba a hacerse notar con pintadas, grafittis y políticas públicas implementadas para desincentivar la llegada de visitantes a una ciudad sobrecargada de turistas. La ecuación cerraba perfectamente.

Sin embargo, horas más tarde, un factor dio vuelta la interpretación inicial. Desde ISIS llegó el comunicado que confirmaba que era el organismo terrorista internacional quien se atribuía los hechos. Luego, llegó el segundo atentado. Esta vez, en la ciudad catalana de Cambrils. Y en las redacciones se interrumpió el trabajo de cada sector, para llevar a cabo un rediseño de los ejemplares que estarían en las calles españolas al día siguiente: los pliegos de la sección nacional se inundaron de páginas con análisis de expertos, crónicas y fotos con lo sucedido.

 

Los autores de la masacre fueron en total 12, de los cuales cuatro terminaron arrestados y ocho resultaron abatidos por las fuerzas de seguridad. Pese a que no se repitió un suceso similar en los meses siguientes, el daño ya estaba causado. El orgullo catalán estaba dolido: era el primer atentado que sufría España tras la tragedia de la estación de Atocha, en 2004.

Las voces del dolor

“En la redacción estábamos en pleno turno de vacaciones y todos acabamos haciendo de todo”, cuenta a iProfesional David Morán, periodista de la delegación de Cataluña del Diario ABC. Y agrega que “unos compañeros bajaron corriendo a La Rambla; otros seguían en directo la información desde la redacción con las primeras noticias sobre las víctimas y la confusión sobre el paradero del terrorista. Fue una tarde frenética”.

Dado que Barcelona es la ciudad europea con mayor cantidad de argentinos –según datos del Instituto Nacional de Estadísticas español, superan las 13.300 personas–, fueron muchos los que en ese momento se encontraban en la capital catalana cuando ocurrió el terrible hecho.

“Ya con los atentados de París y Niza de los años anteriores, la Ciudad Condal se encontraba en alerta 5 de riesgo de atentado terrorista y ya había mucho miedo”, cuenta a iProfesional Inés Arorazena, profesora de educación física argentina que vive en Cataluña. Y señala que los terribles sucesos le recordaron a una tragedia que vivió en Buenos Aires años atrás: “Por más de que este hecho haya sido un atentado, algo buscado, me hizo acordar mucho a la sensación que tuve cuando pasó lo de Cromañón. Me generó la misma impotencia, pena y sensación de fragilidad el ver que te puede pasar cualquier cosa, en cualquier lado”.

Manuel Morillo es otro de los argentinos que vivió de cerca los atentados de Barcelona y Cambriles. “Estábamos con mi mujer de vacaciones y lo primero que hicimos fue chequear que todos nuestros conocidos en Barcelona que estuvieran bien. Tuvimos que hacer un recuento para ver que las personas que conocíamos allí estaban todas a salvo”.

Golpe bajo al turismo

Una de las grandes consecuencias de los atentados de Barcelona de 2017 fue la fuerte caída que sufrió el sector turístico en la Ciudad Condal, donde radica una de las principales actividades económicas de la “capital del Mediterráneo”.

A pesar de ser la tercera ciudad más visitada del mundo, los ataques terroristas del año pasado hicieron mella en este punto. De hecho, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) español, el pasado bimestre junio-julio la ocupación hotelera marcó una caída del 7% en comparación con el mismo período del año pasado, a pesar de tratarse esta época de plena temporada alta europea.

Además de los ataques de Las Ramblas y Cambriles, un segundo factor que desincentivó fuertemente la llegada de visitantes nuevos a las tierras de Antoni Gaudí fue el caos político vivido a finales del año pasado y comienzos de 2018, como consecuencia de la voluntad independentista de gran parte de la población de Cataluña.

Un homenaje con caras renovadas

La foto que recorrió el mundo entero el 17 de agosto del año pasado quedó obsoleta apenas unos meses después. La imagen mostraba las turísticas Ramblas de Barcelona como telón de fondo de la angustia que se leía en los rostros del Rey Felipe VI, Mariano Rajoy –el entonces presidente de España– y quien estaba a la cabeza de la Generalitat catalana en ese momento, Carles Puigdemont. Ambos exlíderes tanto del país ibérico como de la región de Cataluña tuvieron un destino desafortunado.

 

El ex líder del Partido Popular (PP) fue destituido de su cargo meses atrás por el escándalo de corrupción de la trama Gürtel, de la que el exmandatario fue una de las principales cabezas. Hoy lo reemplaza en el cargo el socialista Pedro Sánchez.

En cuanto a Puigdemont, su suerte no fue mayor. Tras la declaración de independencia de finales del año pasado, el mandatario comenzó un largo exilio en Bruselas, trasladándose luego a Alemania, donde fue encarcelado. Finalmente, hoy es Quim Torá quien encabeza la Generalitat de Cataluña.

Este viernes la conmemoración del aniversario de los atentados coloca nuevamente a Barcelona en el centro de la escena mundial. En palabras de David Morán, “el ambiente está un tanto enrarecido, porque la política en Cataluña lo impregna todo y el aniversario del 17A no se queda al margen”.

El periodista de ABC concluye que “el Ayuntamiento ha optado por un acto sobrio sin parlamentos institucionales y con todo el protagonismo centrado en las víctimas y sus familiares, pero parece que el independentismo quiere aprovechar el acto para seguir con sus reivindicaciones. Veremos qué sucede”.

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