EN LA CALLE FLORIDA

El local de la confitería Richmond, otra vez en alquiler: cuál es la exorbitante suma que piden por mes

En el inmueble funcionaba desde el 2104 una casa de deportes que por la caída de la actividad debió bajar sus persianas el año pasado
ACTUALIDAD - 07 de Octubre, 2019

Ubicado en la calle Florida, entre la avenida Corrientes y Lavalle, está en alquiler un amplio local de 990 m2 en el que funcionó, entre 1917 y 2011, la emblemática Confitería Richmond.

Este inmueble, que desde hace 8 años fue ocupado por la sucursal de una casa de deportes, otra vez tiene sus persianas bajas, y será difícil abrirlas: el alquiler es de 900.000 pesos mensuales, a lo que debe sumarse las expensas de 88.000 pesos, con lo que entre ambos suma casi un millón de pesos.

La dirección Florida 481 tiene un cartel de la inmobiliaria Paredes Brokers, que describe al lugar en su página web: "Ex local Richmond y casa de deportes. Planta Baja de 11 metros de frente por 60 metros de fondo. Subsuelo de 5,50 metros por 60 metros. Tiene batería de baño para hombre y para mujer. Doble circulación de escalera, al frente y al fondo".

Pero quedarse solo con ese texto sería no tener en cuenta la historia que hay entre sus paredes. Construido por el arquitecto belga Jules Dormal, la confitería abrió en 1917 y formaba parte de un listado de 600 edificios con protección cultural.

Era toda una tradición ir a tomar el té allí y el ambiente recordaba los tiempos en que en ese lugar se encontraban Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Oliverio Girondo y el resto del grupo de Florida, a mediados de los años 20.

Pero la actividad decayó y sus dueños vendieron el local a un grupo inversor en 9 millones de dólares. De nada sirvió que, pocos días antes, la Legislatura aprobara una ley declarando a la Richmond "sitio histórico".

La norma sólo impide modificaciones edilicias, pero no prohíbe el cambio de rubro del local. Tampoco sirvieron los abrazos simbólicos a la confitería: sus dueños anteriores alegaron que cerraron porque "la actividad era deficitaria".

En agosto de 2011, cuando se desató el conflicto, trascendió que el grupo inversor había alquilado el local para la instalación de un comercio de Nike.

En ese momento, la firma deportiva salió a aclarar que sus negocios eran operados por terceros y que la marca no tenía nada que ver con el cierre de la Richmond.

También dijeron que, en cualquier caso, la intención era respetar el estilo original del edificio. Y al final, el proyecto quedó en la nada.

La firma Just for Sport se hizo cargo del local y encaró una obra de restauración siguiendo algunas exigencias planteadas por el Ministerio de Cultura. Básicamente, que debía quedar algún sector que recordara a la confitería. Cuando abrieron la sucursal, en agosto de 2014, en la antigua barra había un par de máquinas para cápsulas de café. Junto a ella dejaron ocho mesas originales, con sus respectivos sillones y sillas tapizados en cuero. Pero ya nadie se detuvo a tomar café.

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