Esta pareja de argentinos se mudó a España y aplicó dos reglas de oro para vivir en el exterior

Esta pareja de argentinos se mudó a España y aplicó dos reglas de oro para vivir en el exterior
Melisa es de Avellaneda y con su marido no son fanáticos de las ciudades grandes. Cuando decidieron irse a España, no eligieron ni Madrid ni Barcelona
Por Rocío Bravo
30.04.2021 16.36hs Actualidad

Melisa Litvin tiene 34 años y emigró hace dos a Benalmádena, provincia de Málaga, con su marido, su hijo de entonces 3 años y embarazada de 4 meses.

Al año de emigrar, comenzó a trabajar como agente de viajes independiente. "Sí, el mismo día que el mundo se cerró por la pandemia", cuenta a iProfesional. "Desde entonces la peleo día a día. Por suerte cuento con el respaldo de mi esposo, ingeniero en sistemas, sector que no se vio afectado por la situación mundial", aclara.

Según dice la joven, en Argentina estaban bien. "Mi marido trabajaba para una multinacional, tenía un buen sueldo y además tenía su empresa de sistemas. Yo trabajaba por mi cuenta en diseño gráfico para eventos. Me iba bien. Pero somos jóvenes y siempre tuvimos la idea de probar vivir en otro país, pero siempre lo fuimos postergando. Primero por la facultad, luego porque quisimos vacacionar, después por tener hijos. El primero nos costó y en Argentina estábamos cubiertos con los tratamientos", narra.

"En 2018 habíamos aplicado a la visa de Estados Unidos y como no habíamos salido sorteados mi marido me propuso irnos a España. Salieron unos pasajes baratos a Barcelona y los sacamos con la idea de que, si no, nos íbamos de vacaciones. Los sacamos en mayo de 2018 para viajar en febrero/marzo 2019", explica. "Al principio todo 2018 iba a ser de ahorro, pero a los dos meses de sacar los pasajes el euro se disparó y todos nuestros planes de ahorro se modificaron, ya no nos podíamos venir con todo el dinero que habíamos pensado".

Mudarse con dos "reglas de oro" en mente

Melisa es de Avellaneda y con su marido no son fanáticos de las ciudades grandes. Por ende, cuando decidieron irse a España sabían que Madrid y Barcelona estaban descartadas.

"España lo que tiene de bueno es que esta descentralizado. Si bien mi marido en Madrid iba a tener muchas más oportunidades, en Málaga también las tenía. Hay un polo tecnológico muy importante, playa y sol 300 días al año. Al principio era Málaga capital, pero nos decidimos por Benalmadena que está a 20 minutos y tiene 70 mil habitantes. Todo lo que veíamos por internet nos encantaba. Era más chico, podíamos ir caminando a cualquier lado, tenía playa, era para familias. Cuando llegamos descubrimos que era mejor de lo que nos imaginábamos. Es un lugar del que nos enamoramos y que elegimos día a día".

"Antes de migrar con mi marido nos pusimos dos reglas: una era que siempre juntos a todos lados. Y otra regla era que acá veníamos a mantener la misma calidad de vida que teníamos o a superarla. Esas eran nuestras bases de migrar. Y lo logramos. Con el sueldo de mi marido vivimos y con lo mío son los gustitos, el ahorro", explica. 

Melisa Litvin tiene 34 años y emigró hace dos a Benalmádena, provincia de Málaga, con su familia

Los primeros pasos

Después de buscar un lugar para alquilar, tuvieron que empadronarse para poder anotar a los hijos en el colegio. El marido consiguió trabajo ya sí obtuvieron la residencia. "En ese momento no había tantos argentinos, ahora es más común. En julio nació mi bebé, todo por el sistema público de salud, sin ningún problema. Se nos fue dando todo muy tranquilamente porque veníamos muy bien informados", dice.

"El primer año intenté mantener mis clientes de diseño gráfico para eventos de Argentina, pero el cambio ya no me favorecía y no valía la pena el esfuerzo cuando lo pasaba a euros", explica.

"El segundo año, en febrero 2020, ya con mi bebé de 7 meses y con ganas de empezar a trabajar me puse a investigar cómo hacer para ser autónomo, lo que sería el equivalente a ser monotributista en Argentina. Y hablando con una amiga me surgió la inquietud de ser agente de Disney", cuenta. 

Melisa estudió administración hotelera, trabajó en hoteles, en agencias de viaje, siempre en relación de dependencia. "Y soy muy fanática de Disney", agrega. "Le escribí a una chica de una agencia autorizada por Disney y me dijo ‘firmás el contrato y empezás’. Apenas firmé el contrato se paró el mundo. Esa fue mi suerte. Así que de remarla sé mucho", cuenta. 

Sin embargo, para ser un año de pandemia ya tuvo viajeros y este año tiene más. "Es difícil porque la situación económica para viajar no es la mejor y con la pandemia menos, pero es ir plantando las semillitas para que cuando todo se normalice me empiece a ir todo mucho mejor", sostiene.

Además, "uno se da cuenta de que el argentino tiene esa cualidad de rebuscársela en cualquier contexto. Aprovechar todas las oportunidades. Yo noto esa diferencia. Acá están acostumbrados a una estabilidad y nosotros estamos acostumbrados a que hay que trabajar todo lo que se pueda hoy porque mañana no sabemos qué es lo que va a pasar, entonces el argentino acá se destaca mucho. El argentino que viene a hacer las cosas bien se destaca mucho porque es súper trabajador, sabe hacer muchas cosas a la vez, nunca dice que no… esa es nuestra principal diferencia con los españoles y con el resto de los europeos", destaca.

Melisa es de Avellaneda y con su marido no son fanáticos de las ciudades grandes

La importancia de la información

"Migrar implica muchas cosas, pero principalmente informarse", sostiene Melisa. "La información para mi es una ventaja y reduce las probabilidades de que te equivoques. Si bien te vas a equivocar o te van a salir algunas cosas mal, porque la vida es así, ayuda muchísimo saber de antemano todos los escenarios posibles".

"También implica soltar todo lo que vos queres", agrega. "Elegir cuáles son tus prioridades. Por ejemplo, para mí era seguir quedándome con mi hijo en mi casa, tal vez para otro es tener un buen auto. Nosotros recién ahora pudimos comprar un auto. Allá teníamos un cero km y acá no y la verdad es que nos lleva y nos trae. No es un problema para nosotros. También es estar dispuesto a mover tus planes. Es como entregarse un poco al destino o a lo que te provea la vida y estar listo para aprovechar cada situación. A su vez, es adaptarse a la idea de que si volves no es un fracaso. Fracaso es tener las ganas y no hacerlo".

Siempre para mejor

"El balance para nosotros fue muy positivo en todos los sentidos estamos igual o mejor que en Argentina", dice la emprendedora. 

En lo que nota mucho el cambio es en lo que tiene que ver con la seguridad. "Yo volví a caminar sola con mis hijos por la calle de noche. Si me olvido algo a las 9 de la noche puedo ir al supermercado acá a tres cuadras y me llevo a mi bebé, camino tranquila y puedo ir con el teléfono en la mano", dice.

"Mis hijos están en el parque súper tranquilos y eso es súper positivo. Realmente lo único negativo es que a la familia se la extraña muchísimo, eso es lo que no podes reemplazar. Si bien la virtualidad ayuda muchísimo no es lo mismo verse todos los días por una cámara que un abrazo".

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