Ansiedad y dependencia tecnológica: ¿qué hacer para no estar "pegados" al teléfono?

Ansiedad y dependencia tecnológica: ¿qué hacer para no estar "pegados" al teléfono?
Desde el comienzo del día hasta el final. El teléfono y la tecnología están presentes todo el tiempo, pero, ¿cómo hacer para no estar tan pendientes?
Por Micaela Vicente
16.07.2021 16.00hs Actualidad

La tecnología está presente en todos los aspectos de la vida, probablemente en más de los que uno imagina. Desde el comienzo hasta el final del día, la mayoría de las personas se mantienen "conectadas", a su teléfono, a su computadora y hasta a sus relojes inteligentes, de los cuales dependen para realizar sus actividades.

Sin embargo, más allá de que de la necesidad de utilizarlos muchas veces es real, otras tantas, se recurre a ellos sin sentido o por mera costumbre, dando como resultado una "dependencia tecnológica" de la que no se es consciente y que puede no ser positiva en muchos aspectos.

"La tecnología a nivel individual precipita una serie de comportamientos que pueden ser poco saludables e incluso conlleva a conductas poco adaptativas en el largo plazo", explicó la psicóloga y psicoterapeuta Melisa Mirabet a iProfesional.

Esto significa que si bien, puede ser muy útil para determinadas cosas, momentos y ocasiones, en otros aspectos, podría ser todo lo contrario. Como por ejemplo, en el vínculo con los demás. Muchos sostienen que gracias a la tecnología se puede estar más conectado con personas que viven lejos, o que uno no puede ver con frecuencia, más aún en estos tiempos de pandemia. Lo cual es cierto. Pero no todo es color de rosas y como la mayoría de las cosas, a lo bueno se le contrapone una cara negativa.

La tecnología y en especial el uso de redes sociales Por los avatares tecnológicos y, en especial por del uso de redes sociales, se pueden encontrar nuevas fuentes de malestar
Por medio de avatares tecnológicos y en especial, por el uso de redes sociales pueden encontrar nuevas fuentes de malestar

Por los avatares tecnológicos y, en especial por del uso de redes sociales, se pueden encontrar nuevas fuentes de malestar como "el enojo porque reciben un mensaje y no responden a la brevedad o celos porque nuestra pareja otorgue un 'me gusta'", explica la Licencida. Incluso, podría decirse que ya hasta se ha incorporado un término para describir la ansiedad que surge por querer estar compulsivamente conectado a las redes para saber qué sucede a cada instante: FOMO, en inglés "fear of missing out" que se traduce como el "miedo a perderse algo".

Ansiedad: qué papel juega la tecnología

La ansiedad, como describe la licenciada Melisa Mirabet es "una emoción natural que se caracteriza por pensamiento de preocupación, tensión e inclusive cambios fisiológicos". Ante esto vale aclarar que no necesariamente utilizar tecnología causa un trastorno de ansiedad, pero sí muchas veces puede tener un correlato en la aparición y mantenimiento de esta. Teniendo en cuenta, además, que la incorporación de la tecnología a la vida de las personas cambia muchos comportamientos habituales, haciendo que los síntomas propios de la ansiedad se enfaticen aún más.

"Utilizar la computadora o el móvil de manera incorrecta durante muchas horas conlleva a estar en un estado de alerta y dependencia que interfiere en nuestro desempeño colectivo", explicó la psicóloga Mirabet y ejemplificó: "en la práctica clínica es muy común escuchar a los pacientes que duermen poco porque se quedan hasta tarde navegando en redes sociales, no cortaron para almorzar porque no se levantaron de la computadora o no salieron a hacer deporte porque eligieron quedarse viendo una serie".

Todas estas acciones llevan a ser protagonistas a personas de cierto rango etario más que otras. Para quienes nacieron en la era digital o la incorporaron a edades muy tempranas, la tecnología forma parte del desarrollo de muchos de sus procesos diarios, como aprender, desplazarse o socializar, lo que hace que no queden escindidos de un gadget tecnológico ya que así lo incorporaron en su vida desde un principio.

Sin embargo, sí se convierte en un problema cuando no se puede prescindir de su uso en contextos determinados y no se encuentra una fuente de bienestar que no sea por estos medios.

"En los adolescentes, frecuentemente, se desarrolla este mayor apego y presentan más conductas compulsivas al utilizarla, de hecho, comienzan a incorporar términos como "tecnofilia" para describir esa relación de extrema dependencia", indicó la licenciada Melisa Mirabet.

A esta actitud, muchas veces se le contrapone la opinión de los adultos mayores, que en ocasiones demuestran su rechazo a utilizar la tecnología y lo justifican con dichos como "antes vivíamos más tranquilos". Pero esto, no tiene mucho sentido, porque pese a que la tecnología no existía en la adolescencia de esta generación, la ansiedad y el estrés sí lo hacían de igual manera, pero generados por otras razones. "Así como la joven de hoy está impaciente porque llegue a tiempo el delivery que monitorea desde su teléfono, su abuelo hace años atrás también estaba impaciente a que llegue esa carta que espera hace varios meses", ejemplificó la psicóloga y psicoterapeuta.

Pero lo cierto es que esta no es la culpable de ciertas acciones y emociones, sino que lo es el uso poco consciente y responsable que muchas veces se realiza.
La tecnología no es la culpable de ciertas acciones y emociones, sino que lo es el uso poco consciente y responsable de ella

Tips para reducir la ansiedad

Cada día existen más personas que comienzan a plantearse "détox digitales", ¿qué siginifica? Una especie de limpieza de la tecnología que rodea constantemente a las personas. Muchos buscan rememorar la vida calma, previa a la tecnología. Pero lo cierto es que esta no es la culpable de ciertas acciones y emociones, sino que lo es el uso poco consciente y responsable que muchas veces se realiza.

Por eso, es muy imporante incorporar pequeñas acciones para que la ansiedad y otras emociones negativas, no encuentren en la tecnología un factor de mantenimiento de displacer, y que, por lo tanto, aumente el estrés.

Ante esto, la psicóloga y psicoterapeuta Melisa Mirabet, recomendó una serie de tips que deberían llevarse a cabo para reducir la ansiedad que el uso de la tecnología y del teléfono podrían provocarnos:

  • Ser respetuoso del espacio personal de cada uno: escribir en horarios razonables, ofrecer otra alternativa de contacto en este contexto, como por ejemplo programar una llamada telefónica en lugar de una larga cadena de mensajes.
  • Establecer límites: ya sea límites de tiempo como reducir el tiempo de uso de las pantallas, programar horas al día en las que no utilizaremos tecnología como por ejemplo, durante las comidas; e incluso límites físicos, como no utilizar el teléfono en la cama o si es posible, prescindir del uso de este cuando hacemos deporte.
  • Proponernos pasar a actividades de forma analógica: utilizar agendas, leer desde un libro, tomar notas en papel, utilizar un reloj despertador.
  • Tener un uso responsable: utilizar la tecnología con un propósito ya muchas veces se utiliza por aburrimiento, o como conducta evitativa de algún sentimiento, por lo tanto, es importante evaluar qué función cumple en ese momento el estar conectado a un dispositivo.
  • No estar pendientes: ¡en primer lugar no agarrar el teléfono ni bien nos despertamos! Se pueden reducir la activación de notificaciones e incluso muchas de nuestras actividades diarias pueden realizarse sin la necesidad de estar conectados.

"Hay que ser consciente que la tecnología puede jugar a nuestro favor o en contra y a cada momento tenemos la oportunidad de elegir que el uso de esta no nos condicione a vivir en un estado de alarma constante", explica la licenciada.

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