11-S: la llamada de Betty Ong para alertar del secuestro del vuelo AA11

11-S: la llamada de Betty Ong para alertar del secuestro del vuelo AA11
La auxiliar de vuelo entre Boston y Los Ángeles fue la primera persona en alertar a las autoridades sobre el secuestro de la aeronave
Por iProfesional
10.09.2021 14.44hs Actualidad

El vuelo AA11 entre Boston y Los Ángeles fue el primero de los dos que el 11 de septiembre de 2001 terminarían impactando contra el World Trade Center de Nueva York.

En ese avión iba Betty Ong, una de las auxiliares de vuelo, quien fue la primera persona en alertar a las autoridades sobre el secuestro de la aeronave.

Nydia Gonzalez, la jefa de operaciones de American Airlines (AA) esa mañana del 11 de septiembre de 2001, sabía que algo grave había pasado del otro lado de la línea.

Durante más de 20 minutos había estado hablando con Betty Ong, una de las azafatas del vuelo AA11 entre Boston y Los Ángeles, el primero de los dos que hace 20 años terminarían impactando contra el World Trade Center de Nueva York.

Ong (1956-2001), nativa de San Francisco y de ascendencia china, llevaba más de 10 años trabajando en la industria y ese día, con su llamada a tierra, fue la primera persona en alertar a las autoridades sobre los secuestros de los aviones.

"La cabina no responde. Alguien fue apuñalado en clase ejecutiva y creo que han echado un gas porque no podemos respirar. No lo sé. Me parece que nos están secuestrando", dice al inicio de su comunicación, sobre las 8:20 AM.

Las víctimas argentinas

A 20 años de los atentados que sufrió Estados Unidos en diferentes puntos de su país, el 11 de septiembre de 2021, los recuerdos del hecho que dejó 3000 muertos siguen latentes.

Entre ellos, había cinco argentinos -un enfermero, un bombero y tres empresarios-, quienes se encontraban en el lugar y fueron parte de la tremenda tragedia que marcó un ante y un después para ese país y para el mundo entero.

Mario Santoro, un rosarino que trabajaba de paramédico en Nueva York, se encontraba de licencia el día del atentado, pero al ver desde el balcón de su casa una de las dos torres ardiendo, le comunicó a su mujer que debía acudir al lugar de la tragedia: "Voy para allá; me van a necesitar".

Santoro formaba pareja con una estadounidense, Leonor, y tenía una hija, Sofía, tras vivir desde muy pequeño en esa ciudad a la que había llegado junto a sus padres.

Otro argentino que perdió la vida mientras intentaba asistir a las víctimas fue Sergio Villanueva, un bombero nacido en Bahía Blanca, quien falleció a los 33 años.

La gran tragedia que sacudió al mundo.
La gran tragedia que sacudió al mundo.

En 1992, Villanueva había ingresado al departamento de Policía de Nueva York y siete años después se convirtió en bombero. Estaba comprometido con Tanya Bejasa y era conocido en su círculo íntimo por el apodo de "Big Daddy" (Gran Daddy). Había finalizado su turno a las 8 de la mañana, apenas unos 45 minutos antes de que un avión de American Airlines se estrellara contra la Torre Norte del World Trade Center, pero luego ingresó en el mismo edificio, poco después de que el segundo avión impactara la Torre Sur.

El exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se refirió en su momento a Villanueva: "Hay un puñado de personas que nacieron para servir y dar el ejemplo. Sergio era uno de ellos".

Además, la Universidad de Hofstra, en Nueva York, hoy cuenta con la llamada "Beca Villanueva" en honor a su nombre, para ayudar a estudiantes-atletas a completar sus estudios universitario.

Gabriela Waisman, una psicóloga de 33 años, se encontraba de visita para una reunión en las Torres Gemelas. Desgraciadamente, fue la primera argentina identificada en la lista de personas fallecidas. Nacida en el barrio porteño de Caballito, se había mudado a los 6 años con su familia a Nueva York y en la Gran Manzana había desarrollado su carrera profesional en una empresa de software llamada Sybase.

Trabajaba en una oficina ubicada a nueve cuadras del complejo del World Trade Center, pero aquella mañana se encontraba en el piso 106 de una de las torres durante una feria comercial de su empresa.

Waisman se comunicó por teléfono su familia, que veía el atentado por televisión: "Estaba asustada, decía que había mucho humo y que le costaba respirar", relató Armando, su padre. "En el último llamado, decía que ya no podía respirar. Lloraba mucho. No la volvimos a escuchar", afirmó Waisman.

La explosión que sacudió al mundo.
La explosión que sacudió al mundo.

Otro argentino que murió el 11-S fue Pedro Grehan, quien tenía su oficina en una de las torres del World Trade Center. Nacido en 1965 en San Isidro en 1997, decidió irse a probar suerte a Nueva York, tras permanecer desempleado, casado y con tres hijos.

Después de unos años, Grehan se consolidó como analista financiero de la empresa Cantor Fitzgerald y trabajaba el día a día dentro de las torres. Llegó poco después de las 6:30 de la mañana a su oficina de trabajo. Un par de horas después, el primer avión impactaría unos pisos por debajo de donde él se encontraba, dentro de la Torre Norte.

Su madre, Inés Oteiza, aseguró haber visto a su hijo asomado en una ventana en una foto de un diario estadounidense y confió en que Pedro fue uno de los cientos que se arrojaron al vacío antes del colapso de las dos torres. Pero su cuerpo nunca fue encontrado.

El nombre del quinto fallecido, identificado en 2009, no fue incluido en una placa que en 2003 el expresidente Néstor Kirchner descubrió en el edificio del Consulado argentino en Nueva York, como homenaje a las víctimas argentinas del ataque.

Se llamaba Guillermo Alejandro Chalcoff. Era un empresario de 41 años que poco antes del atentado había recibido la ciudadanía estadounidense, por lo que había sido registrado como una víctima local. Chalcoff era el presidente de Accutek Information Systems, una empresa contratista cuyas oficinas se encontraban en otro punto de la ciudad.

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