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Increíble: ¿cuál es la verdad detrás de las 11 grandes mentiras de personajes de la historia que llegaron hasta hoy?

Increíble: ¿cuál es la verdad detrás de las 11 grandes mentiras de personajes de la historia que llegaron hasta hoy?
Muchos de estos mitos que se transmitieron a través del tiempo son mentiras que esparcieron los enemigos de algunos personajes notorios
Por iProfesional
21.11.2021 20.15hs Actualidad

Los historiadores tienen un compleja labor al mirar la diversidad de eventos que sucedieron en alguna parte del tiempo. Más aún cuando ciertos testimonios son obra de escritores de aquella época.

Algunas incógnitas no podrán llegar nunca a aclararse, aunque existen otras mentiras largamente contadas que sí han sido ya desmentidas. Como, por ejemplo, la estatura de Napoleón Bonaparte o la fecha de la Revolución de octubre.

Einstein tenía unas notas casi excepcionales en la escuela

A pesar de que son hechos ya contrastados, la sociedad sigue creyendo la parte de leyenda asociada a la historia, la cual generalmente suele provenir de enemigos coetáneos, como el caso de Cleopatra.

Estas son 11 de las mentiras más representativas de la historia de la humanidad, a través de personajes y hechos históricos muy conocidos, señaló Business Insider.

Napoleón no era bajito para su época

A Napoleón Bonaparte (1769-1821) no le ha pasado buena factura la historia. Tal fue el rencor de sus enemistades políticas hacia sus ideas y hacia su persona que no fueron pocas las caricaturas que se dedicaban a hacer referencia a su estatura, como la de James Gillray (1757-1815).

En ella se aprecia a Napoleón como un liliputiense de Los viajes de Gulliver (1726). A pesar de la sátira, el "emperador" francés medía 1,69 metros, según una autopsia realizada en 1821. Por comparar, la media de estatura francesa en aquella época era de 1,64.

Sin embargo, algo que sí hizo el general fue establecer requisitos algo excesivos para acceder al ejército de Francia, como medir hasta 1,78 metros.

Cleopatra no era una prostituta, ni una borracha

El odio que recibió Napoleón apenas está a la altura del que sufrió Cleopatra VII. Alrededor del año 27 A.C. comenzó a circular una leyenda negra sobre ella que la calificaba de "reina prostituta", alcohólica y "mujer fatal".

Sin embargo, todo ello fue un ardid de sus enemigos, encabezados por las difamaciones de Octavio Augusto, el emperador romano antagonista de esta líder egipcia.

"Las voces masculinas que la sentían como una amenaza centraban el objeto de su ira en la destrucción de su reputación que, dada su condición femenina, estaba en relación directa con su licencioso comportamiento moral", afirma Belén Ruiz Gallardo, historiadora del arte de la Universidad de Málaga, España.

"De ahí que para César, Pompeyo, Escario o Mecenas fuera 'lasciva', 'puta', 'ramera' o 'indecente yegua'", continúa. A diferencia de Napoleón, a Cleopatra le marcó más el hecho de ser mujer en su época.

Van Gogh mantuvo sus 2 orejas hasta la muerte

Se han creado hasta bandas musicales que ahondan en esta cuestión. La leyenda cuenta que en 1888, en Arles (Francia), un extranjero de nacionalidad no muy clara llegó hasta la puerta de un burdel, donde entregó un paquete con su propia oreja a una supuesta prostituta llamada Rachel.

Sin embargo, el Museo Van Gogh de Ámsterdam (Holanda) tiene la evidencia epistolar que desmiente esto. La carta está redactada por Paul Signac, quien se encargó de visitar al pintor después del incidente.

Hay evidencia epistolar que desmiente que a Van Gogh le faltaba una oreja

"Lo vi la última vez en Arles en la primavera de 1889", narra. "Ya estaba en el hospital de la ciudad, pero el día de mi visita estuvo perfectamente bien, y tenía la famosa banda alrededor de su cabeza y un sombrero de piel. Unos días antes, se había cortado el lóbulo de la oreja".

Por tanto, toda aquella sangre no fue más que un corte en el lóbulo, aunque existen dibujos justo antes de su muerte en los cuales toda la oreja se encuentra intacta.

Albert Einstein no tenía malas notas, sino todo lo contrario

Esta mentira ya no te servirá para justificar las malas calificaciones ante tus padres. Albert Einstein estudió en la Kantonsschule Baden, una escuela de Suiza. El baremo utilizado aquí iba desde el uno hasta el 6, siendo este último el mejor.

Según el documento oficial de la escuela que muestra las notas del genio de la física, este tenía unas notas casi excepcionales. Así quedaban en secundaria:

Lenguaje alemán y literatura: 5

Francés: 3

Italiano: 5

Historia: 6

Geografía: 4

Álgebra: 6

Geometría: 6

Geometría descriptiva: 6

Física: 6

Química: 5

Historia natural: 5

Dibujo artístico: 4

Dibujo técnico: 4

Su peor nota es el francés, ya que Einstein no dominaba el idioma. Además, quedó claro que no era un buen dibujante.

Los vikingos nunca llevaron cascos con cuernos

Quizá la representación histórica que hace la serie Vikingos de ello sea la más fiable. Probablemente, el mito de los cuernos en sus cascos nación del romanticismo decimonónico, de la mano de Gustav Malmström, artista sueco.

En 1820, este los pintó de dicha forma en el libro La saga de Frithiof, a quien se suma un ilustrado alemán, Carl Emil Doepler, encargado del vestuario para la ópera El anillo del Nibelungo, del compositor Richard Wagner.

Walt Disney no sabía dibujar y se aprovechó de su mejor amigo

La oscura historia de Walt Disney escondida detrás de su figura es poco conocida, pero como ocurre con la historia, siempre es de justicia narrar lo que de verdad sucedió.

Walt tenía un amigo de la juventud, Ub Iwerks. Tras algunos fracasos, Walt le propuso a este que dibujara a un personaje animado que fuera icónico. E Iwerks inventó al ratón más conocido de los dibujos: Mickey Mousse.

Desgraciadamente, Walt ponía su firma en todos los dibujos de Iwerks, quien acabó en un segundo plano. Más adelante, para compensar esto Walt lo contrató para algunas obras de la compañía. Sin embargo, Walt nunca fue dibujante, sino productor.

Por ello, es de justicia recordar la figura de Ub Iwerks, quien creó en la sombra un icono de la infancia de muchos niños.

Robin Hood no existió como tal, sino que fueron varios personajes

Las leyendas sobre forajidos escondidos en los bosques calaron hondo en la cultura popular inglesa. Aunque aún se sigue investigando la procedencia del ladrón bueno, se cree que la historia de lucha entre sajones y normandos procede de Hereward El Proscrito.

En 1066 los sajones pierden contra Guillero el Conquistador, duque de Normandía, quien trata a los primeros con despotismo. Por esto, ellos deciden ocultarse en una región boscosa y asaltar a las patrullas normandas.

El teléfono rojo entre Moscú y Washington no fue un teléfono sino una línea encriptada de teletipo

Otro posible Robin Hood es Roger Godberg, quien según un cronista del siglo XV formó parte de una rebelión contra el hijo de Juan sin Tierra, el rey Enrique III. Tras el fallido intento de revuelta, tuvieron que huir a los bosques.

Finalmente, en el año 1225 un hombre conocido como Robert Hood fue castigado con la supresión de todos sus bienes para pagar sus elevadas deudas. Más tarde, en los registros a los forajidos se les comenzó a denominar genéricamente Robehod o Robinhod.

Las brujas de Salem no fueron quemadas, aunque sí castigadas

Es frecuente visualizar este episodio histórico como una quema, aunque en realidad no fue esto lo que sucedió. El método mayormente empleado por los calvinistas en estos años, 1692 y 1693, en Salem (Massachusetts, Estados Unidos) era la horca.

Además de otros castigos como la prueba del agua, la de la aguja, la de las lágrimas o la del peso, cada una de ellas más terrorífica que la anterior. El 29 de febrero de 1962, 3 mujeres fueron acusadas de hechicería: Tituba, Sarah Good y Sarah Osbourne.

"La hoguera no fue método de ejecución para las brujas condenadas en Salem o cualquiera de las otras colonias", asegura Emerson Baker, profesora de historia en la Universidad Estatal de Salem (Estados Unidos), en Live Science.

Lo que sí es verdad es que algunos compatriotas las acusaron de hechicería para castigarlas en respuesta a rencillas personales. Ser mujer en aquella época no era sencillo y la historia les debe una disculpa.

La Revolución de Octubre fue en noviembre

No es una mentira, sino una cuestión de calendarios. En los libros se menciona que ocurrió el 25 de octubre y en verdad no es un hecho desacertado. Para observar el error, hay que destacar que el Imperio ruso utilizaba el calendario juliano.

Napoleón media 1,69 metros, según una autopsia realizada en 1821

Según este, la revolución paso el día mencionado, aunque tal y como se refleja en el calendario gregoriano, este día es el 7 de noviembre, día oficial de la celebración de la revolución bolchevique.

Cuando Lenin llegó al poder, decidió abolir el calendario juliano y, por ello, ahora la celebración se conmemora en noviembre.

Cervantes y Shakespeare no murieron el mismo día

El Día Mundial del Libro tiene lugar cada 23 de abril, fecha en la que fallecieron los grandes dramaturgos Miguel de Cervantes y William Shakespeare. ¿O no? La Unesco aseguró en 1995 que esto es así.

Pero se equivocaron. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) también puede cometer errores. Sin embargo, tampoco hay que ser tan afilados, ya que solo estaban desacertados por algunos días: Cervantes murió el 23 de abril de 1616; Shakespeare, 11 días después.

De nuevo, una confusión como la de la revolución de octubre, culpa de las diferencias entre el calendario gregoriano y el juliano.

Ni teléfono, ni rojo

Con las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) en la conocida como crisis de los misiles, el teléfono rojo entre Moscú (Rusia) y Washington (Estados Unidos) se activó.

Ahora bien, aunque se le conozca como teléfono rojo, no es un teléfono, sino que se trata más de una línea encriptada de teletipo con el objetivo de hablar rápidamente los asuntos que podrían calentar la Guerra Fría. De ahí que se le considerara de color rojo.