La sociedad del conocimiento: todo lo que tenés que saber para entenderla
Me encanta hablar de la sociedad del conocimiento porque considero que es la piedra fundamental de la era digital.
Mi hijo mayor me pidió que le explicara este concepto "en palabras coloquiales". Le dije que no sea vago y que se ponga a leer. Aún así, le conté que se trata ese mundo donde él nació y en cual interactúa, se entretiene, se educa, compra, vende y hace trámites, encontrando todo lo que necesita a un clic de distancia.
Claro, para él es natural porque no conoció otra cosa.
Pero para los inmigrantes digitales que provienen de una época anterior, se trata de un mundo sorprendente y lleno de posibilidades impensadas. Vale aclarar, que a pesar de mi edad me autodenomino billennial, dado que no soy nativo digital, ¡pero casi! Como les conté anteriormente, fui el primer administrador de Internet cuando la red era académica y en mi universidad disfruté esa época que claramente marcó mi vida y me abrió muchas puertas.
A mi entender, es la expresión más acabada de lo que Alvin Toffler describió en La tercera ola.
Y como describió Jan Figel en 2006, se trata de una sociedad que se caracteriza por un alto grado de creación, diseminación y aplicación del conocimiento, que se expande sobre una base digital y avanza conectada a una misma red global.
Esa red y las tecnologías de información y comunicaciones (TICs) son la clave y la plataforma sobre la cual la Sociedad del Conocimiento crece y evoluciona.
Los instrumentos que, al igual que la imprenta de Gutenberg el teléfono de Graham Bell, nos potencian como seres humanos, revolucionan el mundo y lo transforman.

La aceleración de la transformación digital que estamos viviendo hoy genera disrupción en una enorme cantidad de sectores. En algunos produce reconfiguración de industrias o su desaparición directa. En otros, representa una gran oportunidad. Por ejemplo, para quienes se interesan en las comunicaciones, el marketing y los servicios basados en conocimiento, la digitalización representa un momento de refundación.
Para poder mirar con confianza y optimismo estos cambios de paradigma es fundamental entender de dónde venimos, hacia dónde vamos y –no menos importante– tener en claro dónde estamos parados.
Si vemos a nuestro alrededor es fácil distinguir a mucha gente navegando en esta ola versus mucha más que no ha abordado el barco de la tecnología. El impacto de la pandemia del Covid-19 lo hizo más evidente y dramático.
Me conecté, ¿y ahora?
Gracias al desarrollo de las telecomunicaciones, hoy gran parte de la humanidad está conectada: se acortó la distancia de la brecha digital. Pero en la medida en que más y más personas logran esa conexión, surge otra brecha, que es la del acceso digital. Ahí la discusión pasa por entender qué hacemos y cómo nos diferenciamos cuando estamos todos en el mismo plano.

Hoy, la brecha no es estar o no estar conectado, sino qué hacer cuando estamos conectados...
La Sociedad del Conocimiento nos da herramientas, sí, pero ¿cómo tomamos esas ventajas para capitalizar las oportunidades de participación que provee el nuevo entorno económico y tecnológico?
En términos colectivos: ¿cómo se diferencia y mejora un país en áreas como educación, comercio, servicios, entretenimiento, comunicaciones o gestión del Estado?
Lo que veremos a continuación es algo en permanente evolución que podremos analizar desde diferentes ángulos:
Como una realidad que ya está cambiando la vida de las personas, la forma de relacionarse y hacer negocios; una situación que no tenemos más remedio que aceptar y asimilar.
Como una visión aspiracional y optimista de todo lo que podría hacerse, los beneficios futuros de la automatización, las personas hiperconectadas, las ventajas de la robotización, etc.
Con una visión negativa de las consecuencias de la tecnología, tales como el desempleo, la falta de privacidad, el poder en manos de países más desarrollados en TICs, el aumento de la pobreza para quienes no están conectados y educados, etc.

La velocidad se acelera
Repasando brevemente las últimas décadas vemos que en los años '80 no había nadie conectado; a lo largo de la década del 90, con la masificación del uso del email y de la web, empezaron a conectarse las empresas; hacia el 2010 se conectan las personas; en 2015, los objetos; y desde 2020 se consolidan las Smart Cities o ciudades con sensores que las convierten en organismos conectados y nos permiten vislumbrar un futuro de autogestión.
La curva de aceleración es evidente y nos incita a preguntarnos ¿qué nos espera en el futuro?: ¿humanos con implantes?, ¿una sociedad con mentes conectadas? Los cambios van tan rápido que lo que hoy parece ciencia ficción, en pocos años se transforma en algo real. Piensen sino en los vehículos autónomos que soñábamos en series de TV y hoy funcionan como taxis -en viajes experimentales- en ciudades como Las Vegas.
Vivimos en un mundo impensado para nuestros padres, todos formando parte de una gran red informática neuronal, gracias a tres factores: 1) la gran cantidad de medios de acceso (PC, tablet, smartphone, smartwatch y también televisor, heladera, parlantes inteligentes, coches y otros dispositivos que empiezan a conectarse e interactuar), 2) el crecimiento del ancho de banda en todo el mundo y 3) la disminución de los costos de las telecomunicaciones.
Pero no todo es tecnología: las personas ocupamos el lugar central como los sujetos que mueven a las máquinas y las dotan de contenido y acción. Lo hacemos en forma individual y colectiva, es decir, nos expresamos como individuos, pero también como parte de organizaciones, de Estados y, finalmente, como parte del mundo en general.
El ecosistema digital en la Sociedad del Conocimiento
Para comenzar veamos cuáles son los componentes del Ecosistema de la Sociedad del Conocimiento y qué rol ocupa cada uno:

Individuos
Nos referimos aquí a personas como nosotros, que ocupamos distintos roles en diversos planos. Somos ciudadanos pero también trabajadores o estudiantes, padres e hijos, etc.
En cada rol producimos un impacto diferente. De nuestra formación individual depende la evolución colectiva como una Sociedad del Conocimiento. Internet nos ha dado la llave para un acceso a la información y la comunicación inimaginable en épocas pasadas y sobre esa base surgieron fenómenos de comunicación (blogs, redes sociales), colaboración (crowdsourcing) o política (movimientos de ciudadanos online) que nos abren a una nueva dimensión social.
Organizaciones
Empresas, la escuela, la universidad, entidades de voluntarios y profesionales, el barrio y la ciudad. Las organizaciones son también componentes del ecosistema y sujetos del cambio. En un mundo cada vez más competitivo se vuelve crítico expandir los mercados (venta online), crear nuevos productos (productos digitales), optimizar los procesos (automatización), diferenciarse de la competencia (servicios online a clientes) y bajar costos (mejor supervisión, cambios en la forma de trabajo, etc.).
La adopción de tecnología facilita estos cambios y se vuelve un ingrediente clave del desarrollo económico de un país: no existe industria ni organización que pueda darse el lujo de trabajar hoy en día sin la ayuda de computadoras e Internet. Y veremos cómo la adopción de tecnología por parte de las organizaciones determina también el modelo de Sociedad de Conocimiento que puede crearse.

Estado
El Estado en todos los niveles, desde el nacional pasando por el provincial hasta llegar al local. No existe ninguna posibilidad de crear una Sociedad del Conocimiento sin que el Estado en todos los estratos se involucre y cambie. Más allá de su rol en el establecer políticas públicas destinadas a impulsar la economía digital y asegurar la equidad social de su implementación, el Estado puede también hacer uso de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicaciones) para mejorar sus procesos, lograr una relación más directa con los ciudadanos, reducir los tiempos de respuesta e incrementar la eficacia. Esto suele ser parte de la llamada "Modernización del Estado".
El Mundo entero: la suma de todos los Estados, todas las organizaciones, todos los individuos. El mundo también está cambiando debido a nuestra evolución hacia la Sociedad del Conocimiento. Organismos como la UNESCO y las Naciones Unidas participan de los intentos de coordinar acciones. Las fronteras físicas se desdibujan, los conflictos legales aumentan, la información fluye inmediatamente y la censura se vuelve difícil.
Algunos de los temas candentes son la gestión de Internet y sus recursos comunes para que funcione, la preservación de las lenguas y las culturas locales, la competencia y el equilibrio de poder entre los diversos países y el asegurarse que las Sociedades de Conocimiento nos lleven a un futuro mejor, de igualdad, paz e inclusión.
Los cambios que trae la Sociedad del Conocimiento
Como hemos descripto, estamos participando como individuos, miembros de organizaciones y ciudadanos en Sociedades que se encuentran en plena evolucioÌn hacia Sociedades del Conocimiento.
Los cambios ocurren gradualmente y como estamos inmersos en ellos muchas veces ni nos damos cuenta. Por eso vamos a reflexionar acerca de coÌmo nos afectan algunos de estos cambios:
- En la forma de comunicar entre los diversos componentes
- De hacer negocios
- En la gestioÌn de gobierno en todos los niveles de los Estados
- En el equilibrio internacional
A. Cambios en la comunicacioÌn
En pocos anÌos Internet y sus tecnologiÌas nos ofrecieron nuevos medios de comunicacioÌn con ventajas criÌticas sobre los medios anteriores.
- Multiplicidad de medios de acceso: como mencionamos antes, ya no soÌlo nos conectamos a traveÌs de la computadora o los dispositivos moÌviles; con las tecnologiÌas IoT (Internet de las Cosas) heladeras, lavarropas, luces, coches y muchos aparatos maÌs se convierten en dispositivos de conexioÌn. Nos conectan con otras personas o empresas o directamente se conectan las maÌquinas entre siÌ e interactuÌan de manera independiente.
- Velocidad: cualquier mensaje cruza el globo en pocos segundos, sin importar su origen ni destino.
- Costo: hoy es posible comunicarse con JapoÌn al mismo costo que con CoÌrdoba y con un valor miÌnimo. El email reemplazoÌ al correo postal y la voz-sobre-IP revolucionoÌ y sacudioÌ la telefoniÌa tradicional.
- Desde todo lugar: gracias a la gran cantidad de conexiones inalaÌmbricas y moÌviles ya no importa desde doÌnde nos conectamos. AdemaÌs, con dispositivos que incluyen ubicacioÌn geograÌfica a traveÌs de tecnologiÌa GPS ya casi no hay lugar en la tierra donde perderse.
- ComunicacioÌn uno-a-muchos: Hasta hace pocos anÌos habiÌa muy pocas formas de comunicarnos masivamente con otros. Tal vez publicando un libro o haciendo un programa de radio. Pero eran medios de comunicacioÌn en un solo sentido y accesibles a muy pocos. Internet convirtioÌ a los individuos en prosumidores: productores y consumidores de contenido a la vez.
Entre los medios de comunicacioÌn masivos al alcance todos podemos citar blogs, canales de YouTube, TikTok, Instagram, Twitter, Facebook y las comunidades virtuales en general. TambieÌn podriÌamos incluir los sistemas de mensajeriÌa instantaÌnea como Whatsapp, que si bien limitan los mensajes a un individuo o un grupo reducido de personas, tienen un funcionamiento viral que termina funcionando como un multiplicador masivo de ciertos contenidos.
Ahora analicemos brevemente: ¿coÌmo afectaron estos nuevos medios de comunicacioÌn a nuestro Ecosistema de individuos, organizaciones, Estados y el mundo?

Como individuos, podemos comunicarnos desde casi cualquier lugar y en cualquier momento, con un destinatario individual o masivo que puede estar en cualquier parte del planeta. Todos nos convertimos en potenciales productores de informacioÌn – y por lo tanto la informacioÌn de todo el mundo "de primera mano" estaÌ accesible en forma inmediata y econoÌmica. Podemos conocer las opiniones de individuos desde las redes, servicios de chat, sitios, etc. Algunos de los desafiÌos de esta nueva era incluyen coÌmo gestionar el volumen de informacioÌn que nos rodea, coÌmo filtrarlo y coÌmo proteger nuestra privacidad e intimidad eligiendo quieÌn tiene acceso a queÌ.
Desde el punto de vista de organizaciones y las empresas, los nuevos medios de comunicacioÌn permitieron optimizar los canales con clientes, socios de negocio y proveedores. Los sitios web hacen visibles globalmente los productos y servicios de cualquier empresa, convirtiendo a todo el mundo en potencial cliente. Las comunidades virtuales expanden los liÌmites del marketing y los negocios online.
Desde el punto de vista de los Estados, hay nuevos canales que conectan al ciudadano con los diversos estratos de gobierno. El e-government se abre paso, aprovechado al maÌximo por algunos Estados para mejorar su servicio y temido por otros, que pretenden ejercer la censura de contenidos. Es importante recordar que los gobiernos por muchos siglos han trabajado en secreto y que ahora, por el acceso directo de los ciudadanos a los datos, eÌstos aumentan su poder y se desbalancea el equilibrio existente.
En el mundo, el acceso a la comunicacioÌn directa con los habitantes del otro lado del globo presenta un valor increiÌble y a la vez desafiante para las reglas establecidas. Algunos de los temas criÌticos en el debate universal son la libertad de expresioÌn, el acceso libre a la informacioÌn, la eÌtica de la informacioÌn -jaqueada por las fake news- y la preservacioÌn de las diversas lenguas y culturas. ¿CoÌmo podemos lograr un mundo conectado y globalizado, pero que respete y resalte las culturas locales? Esa es una de las cuestiones maÌs delicadas.

B. Cambios en la forma de hacer negocios -¡y la de ganar dinero!-
El acceso potencial al mercado global, a traveÌs de canales de comunicacioÌn digital econoÌmicos y eficientes, estaÌ revolucionando la forma de hacer negocios, trabajar, comprar y vender.
Para los individuos: se vuelve maÌs faÌcil informarse antes de comprar y es cada diÌa maÌs simple el acto de la compra en siÌ mismo. El ecommerce se desarrolla y se convierte en un nuevo medio de venta masivo. La red se vuelve una fuente de informacioÌn para el soporte postventa y toma la forma de instrucciones de uso online, consejos de otros usuarios y videos tutoriales. Podemos educarnos mediante cursos digitales que se ajustan a nuestros horarios y ocupaciones. Surgen nuevas profesiones y otras expanden sus horizontes a un mercado potencial de todo el mundo. El teletrabajo gana adeptos y el desafiÌo es adecuarse a esta nueva modalidad y naturalizarla. Se desarrollan nuevas oportunidades de trabajo personal uniendo oferta y demanda en distintos puntos del globo.
Para las empresas: La comunicacioÌn instantaÌnea y sin barreras abre las fronteras para los negocios. Surgen nuevas oportunidades comerciales: la venta de contenidos, plataformas de series y peliÌculas, marketplaces comerciales, servicios on line, educacioÌn a distancia y muchiÌsimos maÌs. Mientras tanto, lo digital provoca cambios profundos en muchos sectores tradicionales como el turismo y el sector inmobiliario, por soÌlo mencionar un par. TambieÌn cambian y evolucionan las plataformas de pago y transacciones. Puertas adentro, el teletrabajo presenta desafiÌos y grandes oportunidades al poder aprovechar talentos maÌs allaÌ de las fronteras.
Para el Estado: surgen nuevas oportunidades de comprar y vender a todo el mundo desafiando a los paiÌses a medirse en un mercado global con barreras maÌs bajas que nunca antes. Los gobiernos deben estar atentos a proveer infraestructura y un marco legal que facilite la incorporacioÌn tecnoloÌgica por parte de las empresas. Los paiÌses pioneros como JapoÌn, Finlandia y Estados Unidos impulsan la industria digital (software, hardware, innovacioÌn y servicios) logrando destacarse de los demaÌs y consolidaÌndose o emergiendo como nuevas potencias.
El Mundo: nuevos negocios alteran los equilibrios comerciales del mundo, encabezados por empresas como Amazon, Facebook, Microsoft, Google o Apple que pueden llegar a concentrar maÌs presupuesto y poder que muchos paiÌses. Surgen desafiÌos globales para coordinar leyes transnacionales para los negocios electroÌnicos, garantizar los derechos del consumidor online, proteger la propiedad intelectual y controlar la seguridad de los pagos virtuales, entre otros temas clave.
C. Cambios en la forma de gestionar el Estado
Es criÌtico el rol del Estado en impulsar el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento.
Su influencia se manifiesta especialmente a traveÌs de poliÌticas puÌblicas (leyes, decretos, planes) destinados a beneficiar a sectores clave. Pero tambieÌn el Estado debe cambiar su forma de comunicarse e interactuar en el nuevo ecosistema digital:
- Individuos (Estado/Ciudadano): Los ciudadanos y los gobiernos tienen ahora un canal de comunicacioÌn abierto. El e-government comienza a permitir que diversos procesos, como aquellos del registro civil, impuestos, automotores, patente de conducir o denuncias, puedan iniciarse o hasta llevarse a cabo completamente online. Los gobiernos implementan la llamada "ventanilla uÌnica", portales de Internet donde los ciudadanos pueden informarse acerca de los procesos que deben iniciar.
Respecto al control de la gestioÌn, el flujo de informacioÌn aumenta la transparencia y los ciudadanos pueden conocer mejor coÌmo se gasta su dinero. Como consecuencia de libertad de acceso a la publicacioÌn de sus opiniones, los ciudadanos convierten los canales de comunicacioÌn en medios para reclamar, exigir y protestar. Surgen los movimientos ciudadanos online (ciberactivistas) y los gobernantes comienzan a darse cuenta de la enorme fuerza de los ciudadanos digitales, que estaÌn informados, conectados y activos.
- Organizaciones (Estado/empresas): Las empresas pueden participar de licitaciones o informarse acerca de procesos que deben cumplir (impuestos, pagos, beneficios fiscales, etc.). La facilidad de realizar procesos online aumenta la eficiencia de las empresas y reduce costos, aumentando las utilidades. Los gobiernos desarrollan poliÌticas especiÌficas para impulsar la industria del software, servicios digitales y la innovacioÌn.
- Gobiernos (Estado/Estado): Los gobiernos pueden establecer parte de sus procesos online y de este modo mejorar sus servicios a los ciudadanos a la vez que aumentan la eficiencia. Un ejemplo es la conexioÌn online entre oficinas puÌblicas que intercambian datos sobre los ciudadanos, los registros de propiedad y el pago de impuestos de manera relativamente simple y en tiempo real.
La informatizacioÌn de otros procesos, por ejemplo los judiciales, demanda maÌs tiempo por su complejidad. En general la informatizacioÌn del Estado es un camino lento que requiere muchos cambios de la cultura social. Para lograr un avance efectivo del e–government no solamente tiene que darse que el Estado haga uso intensivo de las TICs y de acceso digital a informacioÌn de gestioÌn fomentando la transparencia, sino tambieÌn que los ciudadanos tengamos una inmersioÌn en dichas tecnologiÌas.
- Mundo: la gestioÌn de Internet y sus recursos compartidos (llamada Internet governance) se vuelve un tema clave de debate actual. Diversas organizaciones mundiales como la ONU, UIT, UNESCO, ICANN, etc. tratan de organizar la gestioÌn de la Red, y se establecen batallas entre los diversos jugadores. La gestioÌn de los recursos comunes de los que dependemos es un tema que no estaÌ resuelto y en el que la diplomacia internacional continuÌa trabajando.
D. Cambio en las relaciones entre los paiÌses
El mayor flujo de informacioÌn y el crecimiento de los negocios digitales tambieÌn cambian las relaciones internacionales.
Los diversos paiÌses promueven acciones –no libres de intereses particula- res, por supuesto– en temas de coordinacioÌn y gestioÌn de Internet, eÌtica de la informacioÌn y transparencia, legislacioÌn, proteccioÌn de minoriÌas, preservacioÌn del lenguaje y la cultura, y temas de discri- minacioÌn y acceso a recursos, entre otros. Es decir, a las aÌreas tradiciona- les de trabajo de los organismos pre-existentes, se suma ahora el espacio digital.
Uno de los temas maÌs criÌticos es el de los cambios en los sistemas legales internacionales, porque originalmente las leyes estaban disenÌadas para funcionar dentro de fronteras fiÌsicas muy concretas.
Rockear las comunicaciones: episodios anteriores
Cambio constante y nuevas tecnologías: un recorrido por la historia de las comunicaciones
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