Crimen de Báez Sosa: comienza el juicio y piden cadena perpetua para los 8 rugbiers acusados

Para el abogado de la familia de la víctima, todos los acusados fueron coautores del homicidio, por lo que aspira a la pena máxima
Por Lucas Moran
30/12/2022 - 15,29hs
Crimen de Báez Sosa: comienza el juicio y piden cadena perpetua para los 8 rugbiers acusados

Los brindis de Fin de Año ya nunca serán iguales para Silvino y Graciela, padres de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años asesinado a golpes por una patota de rugbiers mientras vacacionaba en Villa Gesell, en enero de 2020. Este sábado 31, atravesados por un dolor irreparable, pedirán un solo deseo: justicia por su hijo.

El juicio contra los ocho acusados del crimen comenzará el lunes 2 de enero y estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Dolores.

Máximo Thomsen (23); Ciro (22), Luciano (21) y Lucas Pertossi (23); Ayrton Viollaz (23); Enzo Comelli (22); Matías Benicelli (23); y Blas Cinalli (22), todos de la ciudad bonaerense de Zárate, quedaron imputados por "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas" y por "lesiones leves" contra los amigos de Fernando, quienes acompañaban a la víctima a la salida del boliche Le Brique.

En palabras de la fiscal del caso, Verónica Zamboni, los golpes recibidos por Fernando "provocaron su deceso en forma casi inmediata, al causarle un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo grave de cráneo".

Fernando Burlando, abogado de la familia de la víctima, sostiene que todos los acusados fueron coautores del homicidio, cada uno desde su rol. Por esa razón, la querella aspira a la pena máxima. "La única condena que vale es la perpetua", reclamó la madre del joven asesinado en un video difundido en la previa del inicio del juicio. Allí agradeció el apoyo recibido durante estos tres años y advirtió: "No nos olvidamos de lo que le hicieron a Fernando".

La vida en prisión de los acusados del crimen de Fernando Báez Sosa

Los rugbiers fueron detenidos horas después del crimen. Lucas Pertossi había alertado al resto del trágico final con un mensaje escalofriante: "El pibe caducó", escribió por WhatsApp. Luego se fue a comer una hamburguesa junto a Thompsen.

El martes los acusados serán trasladados rumbo a Dolores para presenciar la primera audiencia del juicio

En el allanamiento a la casa que alquilaban, la Policía encontró ropa y zapatillas con manchas de sangre. También se secuestraron celulares con imágenes del ataque. A esas pruebas se sumaron los videos registrados por testigos y cámaras de seguridad de la zona.

El primer destino de los detenidos fue la cárcel de Dolores, una de las más superpobladas de la Provincia. Allí pasaron dos meses aislados del resto de los presos. Finalmente fueron trasladados a la Alcaidía de Melchor Romero, a 20 kilómetros de La Plata, donde comparten celdas de a dos.

Según informaron fuentes del caso a iProfesional, no tuvieron incidentes con otros presos ni con personal penitenciario. Tienen acceso a un patio de recreación y reciben visitas de familiares, quienes les acercan mercadería y artículos personales.

Quienes tienen trato con ellos aseguran que no tienen privilegios y que "mantienen un muy bajo perfil, con respeto hacia el personal". Se comunican con el exterior a través de un teléfono celular, modalidad que fue habilitada por las autoridades durante la pandemia de coronavirus y se mantuvo hasta la actualidad.

A finales de noviembre, Thompsen debió ser trasladado a una clínica privada por un dolor "intenso y persistente", según se informó. Fue operado por una hernia y regresó a la alcaidía al día siguiente.

El martes 2 de enero, él y sus siete amigos serán trasladados rumbo a Dolores para presenciar la primera audiencia del juicio. La fecha prevista de finalización del debate es el 31 de enero, aunque podría extenderse. Los rugbiers, defendidos por el abogado Hugo Tomei, tienen previsto participar de forma presencial de todo el proceso pero aún no definieron si declararán ante el tribunal.

Fernando Baéz Sosa tenía 18 años y había cursado el CBC para la carrera de Derecho en la UBA

Un ataque planificado a Fernando Báez Sosa

Para la fiscal Zamboni, los rugbiers "acordaron darle muerte" al joven estudiante de derecho, para lo que "previamente distribuyeron funcionalmente sus roles". ´

Según se determinó, todo había comenzado luego de un altercado dentro del boliche. Cerca de las 4 de ese trágico 18 de enero, Fernando fue expulsado del local por intentar defender a un amigo que había sido agredido. Se quedó en la vereda de enfrente junto a parte de su grupo, esperando a que salieran todos. 

Casi en paralelo, los rugbiers que habían protagonizado el incidente fueron expulsados por los empleados de seguridad del boliche. Cuando descubrieron que los jóvenes con los que habían discutido estaban ahí, los emboscaron.

"A los cinco minutos de estar ahí, charlando con los chicos sobre el motivo por el cual los habían sacado y sobre lo que había pasado adentro, es cuando aparece un grupo de jóvenes. Nos empezaron a golpear a todos", declaró Julián, amigo de Fernando, ante la Justicia.

El joven estudiante de abogacía quedó inconsciente, tendido en el suelo, pero los rugbiers no frenaron: le pegaron patadas en la cabeza. Uno de esos golpes mortales habría sido realizado por Thomsen, quien al momento del crimen jugaba en el Club Atlético San Isidro (CASI).

Julieta Rossi, novia de Fernando, salió del boliche y vio una ambulancia. Intentó acercarse a él, pero no se lo permitieron. Ya estaba muerto.

Uno de los golpes mortales a Fernando Béz Sosa habría sido realizado por Máximo Thomsen

Estaban a días de cumplir diez meses juntos. Tenían pensado celebrarlo frente al mar, comiendo panqueques. "Era el amor de mi vida, mi mejor amigo, mi novio, mi compañero. Y no está más, me lo mataron", aseguró, quebrada de dolor, tiempo después del asesinato.

La lucha y el dolor de los padres de Fernando Báez Sosa

Fernando vivía en un departamento de dos ambientes de Avenida Pueyrredón al 1800, Recoleta, donde su padre trabaja como encargado. Silvino y Graciela, nacidos en Paraguay, se habían instalado en Argentina años antes del nacimiento de su hijo.

Tras un largo periodo de preparación, Fernando consiguió aplicar entre cientos de aspirantes para conseguir una beca en el colegio Marianista de Caballito, donde completó el secundario. Allí conoció a su novia y al grupo de amigos que el 16 de enero de 2020 lo acompañó a Gesell para disfrutar de sus primeras vacaciones sin sus padres. Tenía planeado quedarse cuatro días.

La escapada a la Costa era un premio a su desempeño académico. Había completado el primer año del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y se preparaba para comenzar con la carrera de Derecho. Soñaba con devolverle a sus padres todo el esfuerzo que habían hecho para que él pudiera estudiar.

Esos recuerdos atacan en forma de puñal al corazón de Silvino, en la previa del comienzo del juicio. "Va a ser duro, porque coincide con un nuevo aniversario del crimen. Pero ya pasamos algo peor con Graciela, cuando nos dijeron que nuestro hijo había sido asesinado", explica el papá de la víctima en diálogo con TN.

Aunque reconoce que buscarán que los rugbiers sean condenados a perpetua como una forma de que su hijo descanse en paz, sabe que eso no borrará su dolor. "Lo nuestro es levantarnos todos los días con la misma situación: extrañar a Fernando. Nuestra vida ya está condenada", confiesa.

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