Cómo reducir el consumo de combustible en la rutas
Viajar en auto durante las vacaciones de verano 2026 es una de las alternativas más elegidas por los argentinos. La posibilidad de manejar los propios tiempos, elegir recorridos y moverse con mayor autonomía son tan solo algunos de los atractivos para quienes planean trayectos largos hacia destinos como la Costa Atlántica, la Patagonia o el Norte del país.
Sin embargo, el costo del combustible se convirtió en una de las principales variables a la hora de armar el presupuesto del viaje. Con precios actualizados por la aplicación del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y una alta demanda turística en las principales rutas, reducir el consumo de nafta pasó de ser una recomendación a una necesidad concreta.
Una conducción eficiente y una correcta planificación pueden marcar una diferencia significativa en el gasto total, especialmente cuando se recorren cientos o miles de kilómetros.
Hábitos de manejo que ayudan a gastar menos combustible
Uno de los factores que más impacta en el consumo es la velocidad de circulación. Los motores alcanzan su mayor eficiencia cuando trabajan de manera estable, especialmente entre los 80 km/h y los 100 km/h. Circular de forma sostenida por encima de los 120 km/h puede incrementar el consumo hasta en un 20%, ya que la resistencia del aire aumenta de forma exponencial a mayor velocidad.
En autopistas y rutas llanas, el uso del control de crucero es una herramienta clave. Mantener una velocidad constante evita aceleraciones y desaceleraciones innecesarias que elevan el gasto de combustible. Además, contribuye a reducir el cansancio del conductor, algo clave en viajes extensos.
La presión de los neumáticos también juega un rol central. Cubiertas desinfladas generan mayor fricción con el asfalto y obligan al motor a esforzarse más. Calibrar los neumáticos antes de salir, teniendo en cuenta la carga total del vehículo, puede permitir un ahorro de hasta un 3%, además de mejorar la estabilidad y la seguridad en ruta.
Otro punto a considerar es el peso transportado y la aerodinámica. Llevar equipaje innecesario incrementa el consumo, al igual que el uso de portaequipajes en el techo cuando no es imprescindible. Este accesorio puede elevar el gasto hasta un 10% debido a la alteración del flujo de aire. Optimizar el espacio del baúl y priorizar solo lo necesario resulta más eficiente para viajes largos.
En paralelo, el aire acondicionado suele generar dudas. Si bien consume energía, en ruta suele ser más conveniente utilizarlo a una temperatura moderada, alrededor de 24°C, que circular con las ventanillas bajas. A velocidades altas, las ventanas abiertas afectan la aerodinámica y pueden aumentar el consumo más que el propio sistema de climatización.
Estrategias para ahorrar en la carga de nafta durante el viaje
Además de una conducción eficiente, existen formas concretas de reducir el gasto al momento de cargar combustible. Las aplicaciones de las principales estaciones de servicio, como YPF App, Shell BOX o Puma PRIS, suelen ofrecer descuentos que van del 10% al 15%, ya sea en días específicos o mediante la acumulación de puntos. Aprovechar estas promociones puede representar un ahorro considerable a lo largo de todas las vacaciones.
A esto se suman las promociones bancarias, especialmente habituales durante la temporada de verano. Muchos bancos lanzan reintegros en combustibles los fines de semana o en períodos promocionales puntuales. Planificar las cargas en función de estos beneficios permite reducir el gasto sin modificar el recorrido ni los tiempos de viaje.
Por último, es importante conocer las diferencias regionales de precios. En algunas zonas del país, como la Patagonia, el combustible suele ser más barato debido a exenciones impositivas. Para quienes viajan hacia esa región, una estrategia habitual es llegar con el tanque lo más justo posible y realizar la carga principal una vez ingresado al área patagónica. De esta manera, se aprovechan valores más bajos y se optimiza el presupuesto.
Disminuir el consumo de combustible en ruta no depende de una sola acción, sino de la combinación de buenos hábitos de manejo y una planificación inteligente. En un contexto de precios elevados, cada decisión cuenta para viajar más, gastar menos y disfrutar del recorrido sin sobresaltos.