El fraude turístico que afectó a 200 argentinos en Chile y terminó con un perdón bíblico
Lo que prometía ser una escapada soñada a la costa chilena terminó en pesadilla para más de 200 turistas argentinos. Todos habían reservado alojamiento en un supuesto complejo turístico de Reñaca (Chile) que, en los hechos, nunca existió. El engaño no solo vació bolsillos —con pérdidas de hasta 1.300 dólares por persona—, sino que dejó a las víctimas sin respuestas claras ni reembolso.
La maniobra se articuló a través de un sitio web llamado "Holiday Reñaca", hoy fuera de línea, que simulaba ofrecer departamentos dentro de un resort. Con un diseño cuidado, precios tentadores y supuestos vínculos a plataformas reconocidas como Booking, la página logró generar confianza. Detrás del esquema habría actuado una persona que usurpó la identidad de un propietario real.
Cómo se detectó el fraude
La estafa salió a la luz cuando comenzaron a llegar consultas inusuales a un complejo verdadero de Reñaca. La alerta inicial la dio una agente inmobiliaria de la zona, Valentina Funes, al notar que varios turistas preguntaban por reservas que no figuraban en el sistema.
"Nosotros lo descubrimos cuando un hombre llegó al condominio y nos pidió ayuda para ver si era real la reserva. Le pregunté si tenía fotos y me dijo que había arrendado por Booking", contó Funes a TN.
"Uno de ellos me dijo que arrendó departamentos de tres habitaciones, me dio el número, empecé a ver las fotos y ahí me doy cuenta de que habían clonado la foto y que estaban estafando gente", precisó. La clave: el edificio existe, pero no con el nombre ni la distribución que se ofrecían. El verdadero complejo se llama Holiday Park, no Holiday Reñaca.
Una estafa que se multiplicó en redes
El primer caso se conoció el 27 de diciembre. A partir de ahí, las consultas se multiplicaron. Turistas argentinos llegaban al lugar con comprobantes de pago ya realizados, tras haber enviado la documentación a "un número de WhatsApp con el verificado azul de Meta".
Para construir la ilusión de un alojamiento auténtico, los responsables del engaño replicaron imágenes, opiniones de huéspedes y hasta el puntaje destacado del complejo verdadero. La puesta en escena resultó convincente hasta que los turistas intentaron ocupar las habitaciones reservadas.
Sergio González, una de las víctimas, relató al canal chileno 24 Horas que, cuando llegaron, "al momento del alojamiento nos dijeron que no había disponibilidad. Fue un impacto tremendo, ahí entendimos que era una estafa".
El verdadero dueño y la confusión de identidades
Los departamentos reales pertenecen a Egon Pfaff, quien se dedica al alquiler temporario y fue sorprendido por la magnitud del engaño. Durante días recibió mensajes de personas que creían haber sido estafadas por él.
"Los turistas estafados me contaron que había una página a mi nombre, con fotos de mis departamentos, y que habían pagado por internet creyendo que yo los estaba arrendando", explicó. Para evitar nuevos casos, decidió modificar su aviso en plataformas oficiales con una advertencia explícita.
Un pedido de perdón inesperado
Tras la viralización del caso, quienes montaron la web fraudulenta publicaron un descargo final antes de cerrar el sitio. El mensaje, titulado "Perdón a todos, pero era necesario", sorprendió por su tono y contenido.
Y agregaron: "Reconozco el daño y pido perdón por ello. Sé que deberé pagar en algún momento y lo haré. Lamento desde lo más profundo de mi alma el haberme aprovechado de ilusiones, pero era necesario para salir. No será grato para mí este fin de año sabiendo lo que hice, será amargo".
El texto cerró con una cita bíblica del salmo 51: "Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame. Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí; contra Ti, contra Ti solo he pecado". Mientras tanto, las víctimas siguen a la espera de una respuesta judicial que repare el daño sufrido.