Cuánto cuesta instalar alarma y cámaras y contratar un seguro para proteger tu hogar en vacaciones
De acuerdo con el Barómetro elaborado por la empresa de seguridad privada Verisure, los robos domiciliarios crecieron cerca de un 20% interanual y se concentran mayormente los fines de semana y durante la madrugada, el horario en el que las casas vacías se convierten en blancos más vulnerables. Frente a ese escenario, irse de vacaciones implica sumar un ítem que hasta hace algunos años no formaba parte del presupuesto familiar. Alarmas, cámaras, sistemas de control de accesos y monitoreo remoto pasaron a integrar el llamado "costo vacaciones", una inversión que cada vez más hogares incorporan para reducir riesgos durante los períodos de ausencia.
Dependiendo del nivel de protección elegido, una familia puede destinar desde algunos miles de pesos mensuales hasta inversiones iniciales que superan el millón. La lógica, explican los especialistas, es preventiva: cuanto más visible y controlada esté una vivienda durante la ausencia de sus dueños, menor es la probabilidad de convertirse en objetivo.
Cómo prevenir un robo cuando la casa queda vacía
La inversión en cámaras de seguridad es uno de los primeros pasos. Alejandro Torres, de Preseg Soluciones, explica que "hay dos opciones principales y la elección depende del presupuesto y del nivel de control que se quiera tener desde el celular".
Las cámaras analógicas, la alternativa más económica, cuestan en promedio $48.000 por unidad, a lo que hay que sumar unos $30.000 en accesorios por cámara. El equipo central necesario para grabar las imágenes —un DVR o XVR de cuatro canales con disco— tiene un valor aproximado de 130.000 pesos.
Las cámaras IP, más modernas y autónomas, tienen un precio promedio de $100.000 por unidad, con accesorios que rondan los $80.000 cada una. En este caso, el grabador NVR de cuatro canales con disco cuesta alrededor de $230.000. "Además de mejor calidad de imagen, suman detección de movimiento, alertas automáticas, visión nocturna y, en algunos modelos, audio bidireccional", detalla Torres.
Como referencia concreta, una instalación estándar de cuatro cámaras, el promedio para casas y departamentos, implica una inversión de alrededor de $750.000 en mano de obra y programación, más unos $950.000 en materiales si se opta por tecnología IP. En la mayoría de los casos, asegura Torres, cuatro cámaras bien ubicadas permiten cubrir accesos, perímetro y espacios clave, sin necesidad de ampliar el sistema.
A las cámaras se suman las alarmas, uno de los sistemas más eficaces desde el punto de vista preventivo y disuasivo. Aunque los precios varían según el proveedor y el nivel de servicio, las empresas del sector coinciden en que la alarma debe usarse siempre que la vivienda quede vacía. De hecho, si una casa declara tener alarma como medida de seguridad, las aseguradoras exigen que esté activada incluso en ausencias breves.
En términos de costos, un servicio estándar para una vivienda familiar puede partir desde los $70.000 mensuales. Por lo general, el abono suele incluir, bajo modalidad de comodato, al menos dos sensores de apertura, un sensor infrarrojo de movimiento, la central de alarma y una aplicación móvil que permite conectar y desconectar el sistema desde el celular. Cuantos más sensores y cámaras, más alta será la factura mensual.
En edificios, barrios cerrados y countries, el control de accesos completa el esquema de protección. Martín Eliçagaray, fundador de Simple Solutions, advierte que "no alcanza con tener cámaras o alarmas si no se sabe con precisión quién entra, por qué y en qué horario". Los sistemas digitales permiten autorizar ingresos en tiempo real, registrar movimientos y auditar accesos, mejorando la seguridad sin interferir con la vida cotidiana. "El orden que aporta el control de accesos no solo mejora la seguridad, sino también la convivencia", sostiene.
Cuando la prevención no alcanza: cuánto cuesta asegurar la casa ante un robo
Recién al final del recorrido aparece el seguro de hogar, una herramienta clave para amortiguar el impacto económico cuando el delito ya ocurrió. Daniel Castaño, productor de seguros de LiderSeg, explica que el combinado familiar se popularizó porque ofrece una cobertura integral. "Protege la vivienda habitual y, en muchos casos, también los bienes que el asegurado lleva a su casa de veraneo, aunque no todas las compañías lo incluyen automáticamente", aclara.
En términos de costos, una vivienda de 100 metros cuadrados que cubra incendio del edificio y del contenido paga alrededor de $20.000 mensuales. Si se suman coberturas como robo, todo riesgo para electrodomésticos, vidrios y responsabilidad civil, el valor asciende a unos $40.000 mensuales o su equivalente en dólares. "No es lo mismo asegurar un departamento en la Ciudad de Buenos Aires que una casa en un country", agrega Castaño.
Desde el sector advierten que muchos conflictos aparecen al momento del siniestro. Julieta Castaño, asesora de seguros, señala que "las sorpresas suelen explicarse por sumas aseguradas mal calculadas o por asumir que ciertos electrodomésticos están incluidos cuando no lo están". Por eso, insiste en que "la póliza de hogar es un traje a medida" y debe revisarse periódicamente, especialmente antes de viajar.
Para Pedro Di Maggio, especialista en seguridad, el problema de fondo es conceptual. "Uno de los errores más frecuentes es considerar la seguridad como un gasto, cuando en realidad se trata de una inversión para proteger la vida y el patrimonio", afirma. En un contexto de delitos más violentos y planificados, anticiparse sigue siendo la herramienta más eficaz.
Con números de robos domiciliarios en alza y una preocupación social extendida, proteger la casa durante las vacaciones resulta una decisión económica concreta que, bien tomada, puede evitar pérdidas mucho mayores.