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Cayó el "estafador de Nordelta": engañó a sus víctimas con una maniobra que prometía ganancias extraordinarias

El detenido ofrecía rendimientos que rondaban el 120% mensual, en lo que las autoridades determinaron que era una estafa piramidal
07/01/2026 - 20:04hs
Cayó el "estafador de Nordelta": engañó a sus víctimas con una maniobra que prometía ganancias extraordinarias

Con promesas de ganancias extraordinarias y un discurso que apelaba a la confianza y al éxito, un hombre logró estafar durante años a vecinos de uno de los barrios más exclusivos de la provincia de Buenos Aires

Se trata de una historia que combina apariencia de prosperidad con un trasfondo oscuro. Según se informó, el llamado "estafador de Nordelta" se movía entre empresarios, profesionales y residentes de alto poder adquisitivo. 

El mecanismo de la estafa y la promesa imposible

El protagonista de la historia es Francisco Walter Iannópollo, acusado de haber montado una estafa financiera basada en promesas de rendimientos que, según informó el periodista Mauro Szeta, resultaban imposibles de sostener. "Iannópollo ofrecía una promesa imposible: caminar la plata en la timba financiera con un 30% de rendimiento semanal, un 120% mensual", explicó el periodista durante el programa. Y agregó una advertencia que resume el núcleo del engaño: "No había que ser un genio para darse cuenta de que olía a estafa piramidal".

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El acusado de ser el 'estafador de Nordelta'

Pese a lo inverosímil de los números, el esquema funcionó durante un largo tiempo. Iannópollo construyó un perfil cuidadosamente diseñado: vestía como un empresario exitoso, se mostraba como un bon vivant, alquilaba una casa en Nordelta y frecuentaba los mismos espacios que sus potenciales inversores. Esa imagen fue clave para generar credibilidad. Captaba desde una maestra hasta un empresario o el gerente de un banco. Nadie desconfiaba porque daba la imagen de alguien de buen vivir.

El periodista también marcó una diferencia con otros casos célebres de estafas en la historia argentina. "Ella te pagaba una vez y después te tentaba a poner más. Cuando querías recuperar todo, ya era tarde; pero él no", explicó, al comparar el mecanismo con el utilizado por Yiya Murano, aunque aclarando que en este caso no hubo un desenlace criminal.

El final violento y la caída del estafador de Nordelta

Con el paso del tiempo, las promesas de pago comenzaron a incumplirse y los reclamos se multiplicaron. Las víctimas, que durante años habían confiado en el supuesto inversor, empezaron a exigir respuestas concretas. Pero la paciencia se agotó y la situación escaló rápidamente. Se hartaron de que los estuviera timando, estafando y fueron a buscarlo.

El conflicto tuvo su desenlace en un episodio de extrema violencia. Iannópollo fue atacado en las inmediaciones del restaurante Kansas, un lugar habitual de encuentro en la zona norte del conurbano bonaerense. "Ese era su point, ahí cerraba muchos de los contactos, y ahí mismo terminó recibiendo una paliza", detalló Szeta al reconstruir el momento en que el estafador fue brutalmente golpeado.

El caso del estafador de Nordelta deja al descubierto que ni el dinero ni los entornos exclusivos funcionan como garantía frente a engaños sofisticados. Tal como advirtió el propio Szeta, detrás de las promesas de rendimientos mágicos suele esconderse una trampa, lista para atrapar a la próxima víctima que decida confiar.

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