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Argentinos, acusados por insultos racistas en Brasil: qué penas de prisión pueden llegar a enfrentar

Hace unos días, una joven abogada argentina fue denunciada por ofensas racistas contra un trabajador de un bar y ahora enfrenta un proceso penal
Por S.A.
ACTUALIDAD - 19 de Enero, 2026

El racismo es considerado un delito grave en Brasil y se encuentra regulado por un marco normativo estricto que prevé penas de prisión de hasta cinco años, incluso cuando los hechos sean cometidos por personas extranjeras. La legislación brasileña sanciona tanto las conductas discriminatorias dirigidas contra colectivos como aquellas que afectan de manera directa a una persona en particular, cuando están motivadas por razones raciales, étnicas o de origen.

La Ley Nº 7.716 tipifica el delito de racismo e incluye una amplia gama de conductas. Entre ellas se encuentran impedir el acceso a empleos públicos o privados por motivos de raza, color o religión, negar la atención en establecimientos comerciales, prohibir la inscripción de niños y niñas en escuelas, o impedir el ingreso de personas negras a restaurantes, bares, edificios públicos o al transporte público. Estas acciones son consideradas violaciones graves a los derechos fundamentales y reciben sanciones penales severas.

Injuria racial y su equiparación al delito de racismo

Además del racismo como delito colectivo, el Código Penal brasileño, en su artículo 140, contempla la figura de la injuria racial, definida como la ofensa al honor de una persona específica mediante referencias a su raza, color, etnia, religión u origen nacional. Tradicionalmente, esta figura se diferenciaba del racismo por estar dirigida a un individuo y no a un grupo.

Sin embargo, en enero de 2023, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó una ley que equiparó la injuria racial al delito de racismo. A partir de esta reforma, la injuria racial pasó a ser imprescriptible y no excarcelable, sin posibilidad de fianza. Las penas fueron elevadas de un rango de uno a tres años a dos a cinco años de prisión.

La normativa incorporó además la figura de la injuria racial colectiva, que permite duplicar las condenas cuando el hecho es cometido por dos o más personas. También se establecieron agravantes para los casos ocurridos en estadios de fútbol o eventos deportivos, culturales o religiosos, donde los condenados pueden ser inhabilitados para asistir a esos espacios durante hasta tres años tras cumplir la pena. En este punto, hay que tener en cuenta que, sobre este tema, no existe el "animus jocandi", es decir, un dicho en tono de broma, para avalar esa clase de dichos. 

Aplicación de la ley a ciudadanos extranjeros

Las autoridades brasileñas han reiterado que estas normas se aplican sin distinción de nacionalidad. El desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad penal, y ante situaciones de racismo o injuria racial, las víctimas son instadas a denunciar de inmediato los hechos ante las autoridades para activar los mecanismos judiciales correspondientes.

En este contexto legal se inscriben varios antecedentes recientes que involucraron a ciudadanos argentinos y que tuvieron amplia repercusión pública en Brasil.

Un caso reciente en Río de Janeiro

Uno de los episodios más difundidos ocurrió en enero en el barrio de Ipanema, en Río de Janeiro. Una mujer argentina identificada por las iniciales A. P. fue denunciada por ofensas racistas contra un trabajador de un bar. Según la investigación, el hecho se habría originado tras una discusión vinculada al pago de una cuenta e incluiría insultos verbales y gestos asociados históricamente a la discriminación racial.

La causa quedó a cargo de una dependencia policial especializada y, en función de la gravedad del delito imputado, la Justicia dispuso medidas cautelares, entre ellas la retención del pasaporte, la prohibición de salida del país y el uso de una tobillera electrónica mientras avanza el proceso judicial.

Antecedentes en un evento cultural

Otro antecedente relevante se registró en julio del año pasado durante una rueda de samba en el centro de Río de Janeiro. En ese caso, la Comisaría de Delitos Raciales y de Intolerancia imputó por racismo a una ciudadana argentina identificada como C. D. P., luego de la difusión de un video en el que se la observa realizando gestos considerados ofensivos junto a un profesor brasileño, T. M. M.

La investigación fue remitida al Ministerio Público de Río de Janeiro, que concluyó que la conducta podía encuadrar en la figura de discriminación racial, con penas previstas de entre tres y cinco años de prisión. El episodio generó un fuerte debate público sobre los límites de la expresión cultural y la vigencia del concepto de racismo recreativo en la legislación brasileña.

En resumen, los visitantes argentinos deben tener en cuenta la aplicación estricta de las leyes antidiscriminatorias en Brasil, donde el racismo es abordado como una violación grave a la dignidad humana y al orden democrático y ni siquiera permite hacer bromas sobre ello.

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