VUELTA A CLASE

Cuánto cuestan los guardapolvos en 2026 y qué alternativas existen para gastar menos

Con el inicio del ciclo lectivo, el costo de los guardapolvos vuelve a poner presión en el presupuesto familiar y obliga a buscar alternativas
Por NB
ACTUALIDAD - 31 de Enero, 2026

Con el inicio de las clases cada vez más cerca, el comienzo del ciclo lectivo 2026 vuelve a poner en el centro del debate los costos vinculados a la educación, entre ellos el guardapolvo, una prenda obligatoria en muchas escuelas públicas y privadas del país.

Cuánto cuestan los guardapolvos y qué opciones hay para cuidar el bolsillo

Según relevamientos de comercios especializados, los precios de los guardapolvos varían ampliamente según la calidad, la marca y el lugar donde se compren. En algunos locales de venta mayorista o tiendas online, los precios pueden oscilar desde unos $39.900 hasta más de $48.000 por unidad para talles de primaria, con ciertas opciones ligeramente más económicas para jardines o talles chicos.

En tiendas online y comercios tradicionales también se encuentran alternativas más accesibles, con guardapolvos sencillos blancos desde alrededor de $19.900, lo que puede representar una opción para quienes buscan reducir el gasto sin dejar de cumplir con la exigencia escolar.

Para quienes compran por mayor o buscan versiones de marcas más económicas, hay opciones en el mercado local con precios desde unos $11.000 hasta cerca de $16.000 por guardapolvo, siempre dependiendo de la calidad de la tela y el diseño.

Además de las prendas ya confeccionadas, muchas familias optan por comprar la tela y mandar a confeccionar el guardapolvo a medida con una costurera local, lo que en algunos casos puede salir más barato que comprar la prenda terminada.

Por ejemplo, la tela de poliéster y algodón adecuada para confeccionar varios guardapolvos puede conseguirse por alrededor de $3.000 a $4.400 el metro, lo que permite ajustar el gasto según las necesidades del hogar.

Por qué la variación de precios es tan grande

Los guardapolvos no tienen un precio único en todo el país. El costo final depende de varios factores:

  • Calidad de la tela: mezcla de poliéster y algodón, grosor y resistencia.
  • Marca o proveedor: marcas reconocidas suelen tener precios más altos que fabricantes locales o genéricos.
  • Talle y modelo: los guardapolvos más grandes o con detalles (como plisados o botones especiales) suelen costar más.

Estas diferencias, según relevamientos de mercado, hacen que el precio de un guardapolvo pueda triplicar o incluso cuadruplicar de una tienda a otra.

Consejos para ahorrar en guardapolvos

Ante la inflación persistente y el impacto que tienen los gastos escolares en el presupuesto familiar, hay varias estrategias que pueden ayudar a reducir el gasto sin resignar calidad:

1. Comprar con anticipación

Adelantar la compra de los guardapolvos y otros elementos del uniforme durante enero o principios de febrero permite comparar precios y aprovechar ofertas que aparecen antes del inicio de clases.

2. Explorar opciones mayoristas

En barrios comerciales como Once (Buenos Aires) o similares en otras ciudades, suele haber locales que venden guardapolvos a precios más bajos, especialmente si se compra más de una unidad o por mayor.

3. Revisar tiendas online

Algunas tiendas ofrecen descuentos por pago con transferencia o pago contado, e incluso financiación en cuotas sin interés, lo que puede hacer más manejable el gasto al distribuirlo en varios meses.

4. Evaluar confeccionarlos

Comprar la tela y mandar a realizar los guardapolvos en una modista o sastre local puede resultar más económico, especialmente si se necesita más de uno.

5. Aprovechar programas comunitarios

En algunas provincias o sindicatos ya se están entregando kits escolares que incluyen guardapolvos, lo que puede representar un alivio para afiliados o residentes.

Un gasto que sigue siendo un desafío

El aumento constante de los precios de los guardapolvos antes del inicio de las clases refleja una tendencia general: la indumentaria y el equipamiento escolar obligan a las familias a planificar y buscar alternativas para reducir el impacto económico en la educación al comienzo del ciclo lectivo.

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