Multas por usar el celular con el auto detenido: de cuánto es y qué debes saber
El uso del celular al volante continúa siendo una de las principales conductas de riesgo en el tránsito argentino. Aunque muchos conductores consideran que manipular el teléfono con el vehículo detenido -por ejemplo, en un semáforo- no implica una falta grave, la normativa es clara: la infracción es idéntica tanto si el auto está en movimiento como si se encuentra detenido.
Diversos estudios sobre seguridad vial advierten que mirar la pantalla del celular mientras se conduce reduce de manera significativa el tiempo de reacción y genera una desconexión momentánea con el entorno. Esta distracción, aun por pocos segundos, puede resultar determinante ante una maniobra inesperada, un cruce peatonal o una señal de tránsito.
Según datos recientes, el 27% de los conductores argentinos reconoció usar el celular mientras maneja, una práctica que, además de estar prohibida, incrementa el riesgo de siniestros viales.
Qué dice la Ley Nacional de Tránsito
En el plano legal, la prohibición está establecida en la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449. El artículo 48, inciso X, dispone que está prohibido conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua, categoría que incluye el uso del teléfono celular mientras se maneja.
A su vez, el artículo 39 de la misma norma establece la obligación de conducir con ambas manos sobre el volante, salvo en situaciones específicas como el cambio de marchas. A partir de esta exigencia, algunas jurisdicciones avanzaron con regulaciones más estrictas. En provincias como Mendoza, por ejemplo, se sanciona a quienes realicen acciones que impliquen soltar el volante, incluso conductas habituales como tomar mate durante la conducción.
Por qué usar el celular al volante es peligroso
Especialistas en seguridad vial coinciden en que el uso del celular interfiere con las capacidades del conductor en múltiples niveles. La distracción puede ser cognitiva, cuando la conversación desvía la atención del camino; visual, si se aparta la mirada para leer o escribir mensajes; auditiva, cuando el volumen impide percibir sonidos externos como sirenas o bocinas; y física, al retirar una o ambas manos del volante.
Estas interferencias se mantienen incluso cuando el vehículo está detenido momentáneamente. Detenerse en un semáforo no elimina la necesidad de atención, ya que el tránsito es dinámico y el entorno puede cambiar de forma repentina.
Controles y sanciones en la Ciudad de Buenos Aires
En la Ciudad de Buenos Aires, la normativa se refuerza mediante cámaras de fiscalización que detectan automáticamente infracciones como el uso del celular en la mano o la falta del cinturón de seguridad correctamente colocado.
En el caso puntual del teléfono móvil, la sanción equivale a 100 Unidades Fijas (UF), el sistema de referencia utilizado para las multas de tránsito. Al valor actual, esto representa una multa de $79.851. La autoridad porteña aclara que la falta se configura tanto con el vehículo en circulación como detenido, por ejemplo, ante un semáforo en rojo.
Las multas en la provincia de Buenos Aires
Las multas de tránsito en la provincia de Buenos Aires se actualizaron tras la última suba de la Unidad Fija (UF), que pasó a valer $1.807. Este valor se determina en función del precio del litro de nafta premium en la estación del Automóvil Club Argentino (ACA) y rige hasta la próxima actualización bimestral.
Usar el teléfono celular mientras se maneja puede acarrear multas de entre $180.700 y $361.400.
Una conducta extendida, pero sancionada
Aunque se trata de una práctica extendida entre los automovilistas, el uso del celular al volante sigue siendo una de las infracciones más controladas y sancionadas. Las autoridades remarcan que el objetivo de estas medidas no es únicamente punitivo, sino preventivo, con el fin de reducir accidentes y mejorar la convivencia vial.
La recomendación es clara: evitar cualquier tipo de interacción con el teléfono mientras se conduce, incluso en detenciones breves, y priorizar siempre la atención plena en el entorno y las condiciones del tránsito.