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El soldado que se suicidó en la Quinta de Olivos era extorsionado por una banda que operaba en una app de citas

Así lo informó la ministra de Seguridad y la jueza federal Arroyo Salgado en una conferencia, a partir de una carta que dejó Rodrigo Gómez
09/02/2026 - 16:50hs
El soldado que se suicidó en la Quinta de Olivos era extorsionado por una banda que operaba en una app de citas

La investigación judicial por la muerte del soldado que se quitó la vida en la Quinta de Olivos en diciembre pasado dio un giro decisivo: la Justicia confirmó que el joven era víctima de una red de extorsión que operaba a través de una aplicación de citas. La maniobra, según se reconstruyó, combinaba perfiles falsos, suplantación de identidades y amenazas judiciales para exigirle transferencias de dinero de manera sistemática.

Este lunes, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado encabezaron una conferencia de prensa en la que detallaron el avance de la causa, el funcionamiento del entramado criminal y el contenido de la carta que dejó la víctima, identificada como Rodrigo Gómez, antes de morir.

Monteoliva explicó que desde el mismo día del hecho, ocurrido el 16 de diciembre, se desplegaron tareas de investigación que permitieron reunir elementos centrales para esclarecer lo sucedido. "Durante todas estas semanas de análisis se encontró una carta. En los primeros párrafos había una referencia a una app de citas y se empezó la investigación", señaló la funcionaria.

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Adorni, Monteoliva y Arroyo Salgado brindaron una conferencia de prensa

La carta del soldado, clave en la investigación de la Justicia

A partir de esa pista, los investigadores llegaron a Evermatch, una aplicación desde la cual los usuarios eran contactados por supuestas mujeres que, en realidad, no existían. "Había envíos de fotos, ni siquiera subidas de tono, sino bajadas de cualquier lado. A medida que se empezó a trabajar con los teléfonos, se encontró que había tres personas que estaban presas en el Penal de Magdalena y que a partir de ahí llevaban a cabo un entramado de manipulación extorsiva", detalló Monteoliva.

En ese contexto, la ministra dio a conocer el contenido de la carta escrita por Gómez antes de quitarse la vida, que hoy constituye una prueba clave en el expediente. "Quien diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas. A partir de esa app estoy con problemas legales y muchas deudas. Y ni siquiera con esos policías puedo solucionar nada porque, supuestamente, si les pagaba esto se solucionaba. Solo parece ser una estafa porque piden plata y más plata. Esos policías son más corruptos que otra cosa, me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. Nunca creí que mi vida fuera a terminar así. Yo no le tengo miedo a la muerte, sino respeto. A lo que si le tengo miedo es a decepcionarlos y a quedarme solo y eso me aterra. Estoy muy agradecido con la familia, con el Ejército. Después de escribir todo esto ya llegó la hora. Gracias a todos, gracias al Ejército por darme esta oportunidad de estar en sus filas", se lee en el documento.

Sobre el cierre de su intervención, Monteoliva destacó el perfil del joven fallecido. "Este joven portaba un uniforme, era parte de nuestras Fuerzas. Un joven genuino, con objetivos", expresó. También subrayó que, pese a tratarse de un desenlace profundamente doloroso para la familia, la investigación permitió exponer una organización criminal que seguía activa.

En ese sentido, confirmó que siete personas fueron detenidas en las últimas horas. "Tres ya estaban en el Servicio Penitenciario de la Provincia, dos en Magdalena y uno en La Plata. Ahora van a pasar en el Servicio Penitenciario Federal en alto riesgo y les aseguro que no van a ver un teléfono por muchísimo tiempo porque hoy es un arma adentro de la cárcel", remarcó la ministra.

Un perfil falso y las amenazas de la banda en la app de citas

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Cómo operaba la banda desde la cárcel a través de una app de citas

Por su parte, la jueza Arroyo Salgado explicó cómo se iniciaba la extorsión. Todo comenzaba con la creación de un perfil falso bajo el nombre de Julieta Ayelén Cardozo. En determinado punto de la conversación, irrumpía una supuesta "madre alterada" que enviaba el denominado "audio del terror", en el que acusaba al soldado de ser un "degenerado" por haber hablado con una menor de 17 años.

Dentro del mismo esquema aparecía un presunto policía de la Ciudad, que, según el relato de los extorsionadores, había tomado la denuncia y exigía transferencias de dinero para frenar la causa. Para ello, la organización usurpó la identidad de Matías Nahuel Conti, un efectivo real de la Policía de la Ciudad, que nunca investigó a Gómez ni tuvo intervención alguna en un caso de abuso de menores.

Durante las llamadas, el falso policía aseguraba que existía una causa judicial en trámite y que, para evitar consecuencias penales, era necesario realizar pagos inmediatos. A la víctima le enviaban imágenes genéricas, sin rostros visibles, generaban confianza y luego avanzaban con las exigencias económicas.

Las transferencias se dirigían a cuentas bancarias a nombre de mujeres vinculadas a la organización, que actuaban como intermediarias. Posteriormente, el dinero era fragmentado en distintas operaciones con el objetivo de dificultar su rastreo. La presión económica se intensificaba con el paso del tiempo, tal como quedó reflejado en la carta de Gómez, donde también se encontraron anotaciones con cálculos de deudas y pagos realizados.

La investigación permitió identificar a los principales responsables: Francavilla, conocido como "Nahuel Contti", detenido en la Unidad 36 de Magdalena; Kevin Manuel Sandoval, alojado en la Unidad 26 de Olmos; y Mauricio José Duarte Arecó, también en Magdalena. Los tres coordinaban las maniobras desde el interior de los penales. Además, fueron detenidas las mujeres que recibían los fondos producto de la extorsión.

Finalmente, Arroyo Salgado remarcó la importancia de desarticular la red que operaba a través de aplicaciones de citas para evitar nuevas víctimas. La causa dejó al descubierto un mecanismo de estafa sofisticado, sostenido desde cárceles provinciales y basado en el uso del miedo, la manipulación psicológica y la suplantación de identidades para obtener dinero.

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