CICLO LECTIVO

Chau a las 25 faltas: el cambio clave para la secundaria en CABA

La medida, que se implementará en las escuelas públicas y privadas de CABA, busca terminar con el ausentismo reiterado y mejorar el desempeño
Por P.L.
ACTUALIDAD - 19 de Febrero, 2026

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció una modificación clave en el régimen de asistencia para el nivel secundario que entrará en vigencia a partir de este ciclo lectivo. Con el objetivo de atacar de raíz el ausentismo reiterado y mejorar el desempeño académico de los jóvenes, las autoridades decidieron endurecer los requisitos para que los alumnos mantengan su condición de "estudiantes regulares".

La iniciativa, que forma parte del plan estratégico "Buenos Aires Aprende", surge a partir de estadísticas oficiales que encendieron las alarmas en el Ministerio de Educación porteño. Según los datos relevados, actualmente 9 de cada 10 inasistencias en el nivel medio no cuentan con una justificación válida, y la tasa promedio de faltas alcanza los 27 días por año, lo que equivale a casi un mes y medio de clases perdidas para un estudiante.

Desde el Ejecutivo porteño, encabezado por Jorge Macri, recalcaron que la presencia en el aula es el factor determinante para evitar el abandono escolar. Por este motivo, la nueva normativa no solo reduce el número global de faltas, sino que también establece un control más estricto y periódico sobre la trayectoria de cada alumno, eliminando márgenes de discrecionalidad que existían previamente.

Cuántas faltas se permiten ahora en la secundaria porteña

La modificación más importante radica en el cupo total de inasistencias permitidas. Hasta el año pasado, los estudiantes secundarios podían acumular hasta 25 faltas anuales antes de perder la regularidad. Con el nuevo reglamento, ese límite se reduce a 20 faltas por año. Esta quita de cinco días busca forzar un mayor compromiso por parte de las familias y los propios adolescentes con el calendario escolar.

Además, el sistema de cómputo será ahora más riguroso y fragmentado. Se estableció un máximo de cinco faltas por bimestre, lo que obliga a una asistencia más regular durante todo el ciclo y evita que un alumno agote su cupo de manera temprana o desordenada. Otro cambio fundamental es la eliminación de las excepciones que quedaban a criterio de las autoridades escolares, como las llegadas tarde acumuladas o los retiros anticipados por viajes personales fuera de las vacaciones oficiales.

En caso de que un estudiante supere el nuevo límite de 20 faltas, perderá automáticamente su condición de alumno regular. Sin embargo, esto no significa que quede fuera del sistema, sino que deberá enfrentar instancias de recuperación obligatorias. Aquellos que excedan las inasistencias permitidas tendrán que asistir a clases de apoyo y rendir contenidos específicos durante el receso invernal o en el período extendido de diciembre a febrero para acreditar las materias.

Prevención y nuevas reglas para el ausentismo en las escuelas porteñas

La Ciudad también implementará un sistema de alerta temprana para evitar que los chicos lleguen al límite de las faltas. Según detalló la ministra de Educación, Mercedes Miguel, a partir de la segunda inasistencia injustificada, la escuela deberá activar de forma obligatoria una comunicación con los padres o tutores para indagar sobre los motivos del ausentismo. El foco estará puesto en el acompañamiento personalizado para detectar situaciones de vulnerabilidad o desmotivación antes de que el vínculo con la escuela se rompa.

Por otro lado, se ratificó el uso del sistema digital de presentismo, que permite un seguimiento en tiempo real de la asistencia. Esta herramienta es vital para que tanto los directivos como el Ministerio puedan intervenir de manera inmediata. Jorge Macri fue tajante respecto a esta política de asistencia plena: "Estar en la escuela no es opcional y faltar tiene consecuencias. El problema son los que instalaron la idea de que faltar no importaba; esa etapa se terminó".

Con esta medida, que alcanza a unos 200 mil alumnos de instituciones estatales y privadas de la Capital Federal, el Gobierno porteño busca recuperar el hábito de la presencialidad como base del aprendizaje. La normativa ya fue notificada a las instituciones educativas, que deberán aplicarla desde el primer día de clases del ciclo 2026.

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