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¿Quiénes son más felices solos, hombres o mujeres?: reconocida app de citas brinda un dato revelador

Datos de la app happn y un estudio de Universidad de Toronto indican que las mujeres solteras reportan más bienestar que los hombres en Argentina
09/03/2026 - 09:07hs
¿Quiénes son más felices solos, hombres o mujeres?: reconocida app de citas brinda un dato revelador

Un reciente estudio de la Universidad de Toronto concluyó que, en promedio, las mujeres solteras reportan mayores niveles de bienestar que los hombres solteros. Lejos de ser solo una tendencia global, los datos locales relevados por happn, la app de citas que conecta a personas que se cruzan en la vida cotidiana, muestran que en Argentina el fenómeno también es contundente.

Según una encuesta realizada en el país, el 56% de las mujeres afirma sentirse feliz estando soltera, frente al 49% de los hombres. La brecha se explica por un cambio profundo en la forma de vivir esta etapa: hoy la soltería ya no se asocia necesariamente con falta, sino con libertad.

  • Entre las mujeres de 18 a 25 años, el 47% asegura que lo que más disfruta de la soltería es la independencia.
  • En el grupo de 26 a 35 años, el 39% destaca el crecimiento personal como el principal beneficio de esta etapa.

Además, más de la mitad de las jóvenes (54%) afirma que nunca se quedó en una relación por miedo a estar sola. Este dato refleja mayor autonomía emocional y estándares más altos al momento de construir vínculos.

"Estamos viendo una transformación cultural profunda. La soltería ya no se vive necesariamente como carencia, sino como una etapa valiosa en sí misma. Las mujeres están priorizando su bienestar y eligen relaciones que realmente sumen", explicó Karima Ben Abdelmalek, CEO y Presidenta de happn.

¿Qué significa esto en las citas?

Este cambio también impacta directamente en la forma en que las mujeres utilizan las aplicaciones de citas. Desde happn observan que cada vez más mujeres se muestran claras respecto a lo que buscan, priorizan conexiones auténticas y no sienten urgencia por "estar en pareja" a cualquier costo.

La soltería elegida modifica las reglas del juego: las interacciones son más selectivas, las conversaciones más intencionales y el foco está puesto en vínculos que aporten valor real. En este contexto, las citas dejan de ser una búsqueda por necesidad y se convierten en una experiencia consciente.

En un escenario donde las dinámicas afectivas están en plena evolución, los datos muestran que la felicidad ya no depende exclusivamente de estar en pareja. Para muchas mujeres argentinas, la soltería no es un plan B ni un estado transitorio: es una elección consciente que puede ser, simplemente, más feliz.

Vivir en pareja no es lo mismo que estar casado: cuáles son las similitudes y diferencias

Las formas de familia se diversificaron y el derecho argentino se adaptó a esa realidad. Hoy, convivir sin matrimonio no implica quedar fuera del sistema legal. El Código Civil y Comercial reconoce a las uniones convivenciales y les asigna reglas propias, con derechos y obligaciones específicos.

Una de las grandes diferencias es que en la unión convivencial, si muere uno de los integrantes de la pareja, el otro no hereda directamente, sino a través de un testamento. En cambio, en el matrimonio, no hace falta realizar un testamento para que la otra parte herede.

¿Qué es una unión convivencial según la ley?

El Código Civil y Comercial incorporó una figura distinta del matrimonio: la unión convivencial, regulada a partir del artículo 509.

La ley la define como la vida en pareja basada en una relación afectiva, pública, notoria, estable y permanente, entre dos personas —del mismo o distinto sexo— que conviven y comparten un proyecto de vida en común.

Desde Grispo Abogados explican que "no se trata de una simple convivencia informal: cuando se cumplen los requisitos legales, la unión convivencial genera efectos jurídicos concretos".

Para que la unión produzca esos efectos, deben cumplirse ciertos elementos básicos:

  • existencia de una relación de pareja (no es cohabitación entre amigos o familiares)
  • vínculo singular, sin convivencias paralelas
  • convivencia estable y permanente
  • plazo mínimo de dos años de convivencia

El cambio de enfoque es claro: la ley ya no protege solo al matrimonio, sino también a quienes eligen convivir, aunque con un régimen distinto.

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