GUERRA EN PRIMERA PERSONA

Salir del refugio y que un misil haya dañado tu casa: la experiencia en primera persona

Una uruguaya que vive en Tel Aviv relató cómo es sufrir la guerra que hace más de una semana tiene convulsionado a Medio Oriente
Por J.M.
ACTUALIDAD - 10 de Marzo, 2026

Amy, una joven uruguaya residente en Tel Aviv, se convirtió en el rostro de la angustia y la resiliencia que atraviesan miles de personas en Israel. En un relato estremecedor, la joven mostró las secuelas directas de un impacto de misil que transformó su cotidianeidad en un escenario de escombros y vidrios estallados. Su testimonio, que recorrió las redes sociales, permite dimensionar la delgada línea que separa la seguridad del búnker con la devastación del hogar.

El ataque se produjo a escasos metros de su vivienda, en una zona residencial de la ciudad. Según relató Amy al medio uruguayo El Observador, el estruendo fue ensordecedor y se sintió en todo el barrio. "Cayó en un edificio y en la calle. La calle ya la arreglaron en dos días; el edificio lo derrumbaron. Es a 200 ó 100 metros de mi casa y fue un 'boom' que se escuchó en todo el barrio", recordó mientras señalaba el lugar del impacto, hoy marcado por banderas de Israel y el vacío de una construcción que ya no está.

Al regresar a su departamento tras el cese de las alarmas, la joven se encontró con una escena desoladora. La onda expansiva no perdonó ningún rincón de su intimidad. A través de imágenes capturadas con su teléfono celular, Amy detalló cómo la explosión destruyó su dormitorio, el baño y las áreas comunes. El techo de su habitación cedió, las ventanas estallaron por completo y la estructura de su cama quedó reducida a fierros retorcidos y polvo.

La pérdida material fue casi total. "La mampara y la ventana estallaron. Mesas, sillas, la heladera y diversos objetos electrónicos resultaron dañados", explicó. Incluso su vestimenta quedó inutilizable, sepultada bajo los restos de materiales de construcción. Sin embargo, en medio del caos patrimonial, Amy mantiene una perspectiva clara sobre lo ocurrido: "Fue muy triste todo lo que pasó, pero por suerte lo importante es estar vivo y agradecer que no sufrimos ningún daño físico".

Uno de los puntos más impactantes de su relato es la premonición que tuvo horas antes del ataque. Mientras sus compañeros de cuarto intentaban calmarla, ella decidió actuar por instinto. "Tenía un presentimiento de que iba a pasar algo... me hice una mochila y la dejé al lado de la puerta. Mis compañeros se rieron, pero yo sentía algo en la panza", confesó. Esa mochila, cargada con pasaportes, dinero y víveres esenciales, fue lo único que lograron rescatar con éxito.

El refugio público, un subsuelo de paredes blindadas y puertas de acero macizo, fue su único lugar seguro durante la crisis. Amy describió la tensión de permanecer allí junto a familias, mujeres embarazadas y niños, mientras las puertas de emergencia "saltaban" por la fuerza de las detonaciones exteriores. Hoy, mientras intenta reconstruir su vida en una Tel Aviv convulsionada, su historia sirve como recordatorio de la vulnerabilidad humana frente a un conflicto que no da tregua en Medio Oriente.

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