MODERNIZACIÓN

Avanza la licitación para renovar el sistema eléctrico de la línea B del Subte: se presentó un solo oferente

La licitación para renovar el sistema eléctrico de la línea B avanza con una única empresa en carrera. La obra es clave para la llegada de nuevos trenes
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 11 de Marzo, 2026

El proceso de licitación para contratar las obras destinadas a actualizar el sistema eléctrico de la línea B del Subte porteño comenzó a mostrar avances tras varias semanas de análisis de las propuestas presentadas.

El proceso de contratación se puso en marcha en noviembre pasado. En un principio, la apertura de sobres estaba prevista para fines de diciembre, pero luego fue postergada hasta finales de enero luego de que varias empresas interesadas solicitaran más tiempo para preparar sus ofertas.

Finalmente, la compulsa recibió una sola propuesta: la presentada por la firma Luis Carlos Zonis, que resultó ser seleccionada por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) para pasar a la siguiente etapa del proceso, que consiste en la apertura del sobre con la oferta económica. Tras evaluar ese monto, la empresa estatal podría avanzar con la adjudicación del contrato.

El cambio de tensión, eje de las obras

El proyecto incluye una modificación clave en el sistema de alimentación eléctrica de la línea. Según la documentación oficial, se prevé elevar la tensión actual de 600 V en corriente continua a 1500 V, una actualización necesaria para la futura incorporación de trenes más modernos.

Entre las tareas previstas también figura la puesta en funcionamiento de ocho subestaciones rectificadoras ubicadas en Alem, Pellegrini, Pasteur, Medrano, Malabia, Lacroze, Los Incas y Urquiza, además de la estandarización de los equipos rectificadores a una potencia de 2500 kW.

Estas intervenciones forman parte del programa de modernización integral de la línea B, que incluye otras inversiones como la renovación de vías y la incorporación de material rodante nuevo.

Obras parciales realizadas en el pasado

Durante la década pasada ya se realizaron trabajos de repotenciación eléctrica en la línea B, en el marco de la adaptación necesaria para poner en circulación los trenes CAF 6000 adquiridos de segunda mano al Metro de Madrid. Sin embargo, aquellas intervenciones no abarcaron todo el sistema.

De acuerdo con la memoria técnica del proyecto, solo se reemplazaron algunos componentes, por lo que aún permanecen equipos con distintos grados de antigüedad tecnológica. Incluso se identificaron elementos —como ciertas celdas de media tensión o cargadores de baterías— que contienen materiales con asbesto

Pruebas para operar con mayor tensión

A diferencia de otros componentes, la catenaria rígida instalada en la línea no requeriría modificaciones significativas para soportar el aumento de tensión. Esa infraestructura fue colocada también durante la década pasada.

Para comprobar su capacidad de funcionamiento, durante el último fin de semana largo de Carnaval se realizó una prueba técnica: una formación Nagoya 5000 circuló utilizando energía proveniente de la subestación Nueve de Julio de la línea D, con el objetivo de verificar el comportamiento del sistema ante la futura tensión de 1500 V.

Nuevas instalaciones en sectores específicos y adaptaciones para la flota actual

Más allá de que la catenaria actual podría mantenerse, el plan contempla instalar nuevos tramos en puntos estratégicos. Entre ellos, las vías del Taller Rancagua y la rampa de acceso a la estación Federico Lacroze, donde se combinarían sistemas de catenaria rígida y convencional.

Esta intervención permitiría, a futuro, implementar servicios cortos con cabecera en Lacroze.

Mientras tanto, la línea deberá seguir operando con los trenes actualmente en servicio, tanto los históricos Mitsubishi como los CAF 6000. Debido a que estos últimos utilizan pantógrafo y catenaria, se está avanzando en modificaciones para que puedan alimentarse desde el tercer riel.

Al menos una formación ya fue adaptada en el Taller Rancagua para funcionar bajo ese sistema, una intervención que se suma a otras modificaciones necesarias para mantener operativa la flota madrileña.

El plan integral para modernizar la línea B

Las obras eléctricas forman parte de un proyecto más amplio que busca transformar por completo la línea B. El plan contempla la renovación de 8,5 kilómetros de vías entre Alem y Lacroze, además de la adquisición de 29 trenes nuevos.

Para financiar este programa de inversiones, el Gobierno porteño negocia un crédito con la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina, por un monto total que podría alcanzar los 300 millones de dólares, a los que se sumarían 120 millones de aporte local, totalizando 420 millones.

La Legislatura porteña aprobó en diciembre pasado la autorización para contraer deuda por 375 millones de dólares. Ese monto incluye los recursos del préstamo de la CAF y otros 75 millones vinculados a una adenda con CITIC para adquirir ocho trenes adicionales destinados a las líneas A y C.

El Gobierno nacional ya otorgó su aval al endeudamiento a través del DNU 186/25, habilitando un financiamiento máximo de 300 millones de dólares. Sin embargo, el proceso de desembolso todavía no avanzó completamente, lo que motivó un proyecto en la Cámara de Diputados para que el Ministerio de Economía acelere la aprobación del crédito.

Los nuevos trenes para la línea

La mayor parte del financiamiento estará destinada a la compra de las nuevas formaciones. La operación fue adjudicada en julio pasado a la empresa china CRRC Changchun, con un contrato que ya fue firmado.

El costo total de la compra supera los 300 millones de dólares, incluyendo impuestos y gastos de nacionalización, lo que representa aproximadamente 1,7 millón de dólares por coche.

Renovación de infraestructura y talleres

El resto de los fondos se utilizará para obras complementarias en la infraestructura de la línea B. Entre ellas, la renovación de vías —de la cual por ahora solo se licitó la compra de rieles— y mejoras en los talleres Rancagua y Villa Urquiza.

En el primero se proyecta instalar un torno bajo piso, una obra que figura en los planes desde hace más de una década pero que nunca llegó a concretarse. Su construcción se vuelve necesaria porque los nuevos trenes no podrán desplazarse por sus propios medios hacia el torno del taller Rubén Darío, ubicado en la línea Urquiza.

El futuro del tercer riel

Una vez que toda la flota haya sido reemplazada, también está prevista la eliminación del tercer riel, que dejaría de utilizarse. Esa decisión, sin embargo, cerraría definitivamente la posibilidad —analizada en varias oportunidades— de que trenes de la línea Urquiza ingresen al túnel de la línea B.

En paralelo, el plan incluye el retiro definitivo de las formaciones actuales y su desasbestizado, un proceso que deberá ser realizado por empresas especializadas y certificadas.

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