Tras la crítica de Trump, la OTAN reconoció que analiza medidas para el Estrecho de Ormuz
Tras las duras arremetidas de Donald Trump, quien llegó a calificar a la alianza como un "tigre de papel" y tildó de "cobardes" a sus socios, la OTAN parece haber recogido el guante. El secretario general de la organización, Mark Rutte, confirmó este domingo que un grupo de 22 países se encuentra analizando formalmente la adopción de medidas conjuntas para liberar la navegación en el Estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán.
El corredor, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, permanece cerrado por Teherán como represalia a la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel. "Desde el jueves, este grupo de naciones está colaborando para garantizar que el estrecho quede libre para la navegación tan pronto como sea posible", sostuvo Rutte en declaraciones a medios estadounidenses, marcando un giro tras el inicial rechazo europeo a involucrarse en la zona.
No solo la OTAN: otros países se suman para la liberación del Estrecho de Ormuz
Aunque la mayoría de los participantes pertenecen a la alianza atlántica, la gravedad de la crisis energética global ha forzado una convocatoria más amplia. Según detalló el funcionario, la iniciativa cuenta con el respaldo de socios estratégicos fuera de Europa como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, además de actores regionales clave como Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
Pese al anuncio, Rutte evitó precisar una fecha para el inicio de acciones concretas, argumentando que la situación es volátil. La alianza trabaja con Washington para determinar "qué, cuándo y cómo" intervenir.
En este sentido, el secretario general recordó que la campaña militar en Irán continúa, lo que dificulta una maniobra inmediata de escolta. Se busca un equilibrio para restablecer el flujo de hidrocarburos sin necesariamente arrastrar a todo el bloque a una guerra directa y prolongada con Teherán.
El factor Trump y la presión sobre "el tigre de papel"
Este movimiento de la OTAN se produce apenas días después de que Donald Trump desatara una crisis diplomática a través de su red social, Truth Social. El mandatario estadounidense había estallado ante la negativa inicial de los países europeos -liderados por voces como las de Giorgia Meloni y Keir Starmer- a enviar buques de guerra al estrecho, recordándoles que "se quejan de los precios del petróleo, pero no quieren ayudar".
La presión de la Casa Blanca ha sido asfixiante, sugiriendo incluso que la utilidad de la OTAN estaba agotada sin el músculo militar de Estados Unidos. Para Washington, el desbloqueo de Ormuz es una "simple maniobra militar de poco riesgo" que los aliados debían asumir para proteger la economía global. Aunque líderes europeos como Kaja Kallas habían marcado límites claros para evitar una "guerra sin fin", el anuncio de Rutte indica que la diplomacia atlántica ha comenzado a ceder ante la necesidad de recomponer la relación con Trump y estabilizar los mercados energéticos.