Misión de la NASA: cómo se prepara física y mentalmente un astronauta para viajar al espacio
Los astronautas de NASA que este viernes iniciarán la misión Artemis II atravesaron más de 18 meses de preparación intensiva para un viaje que, paradójicamente, durará apenas 10 días. Se trata de una de las etapas más críticas del programa que busca volver a llevar humanos a la órbita lunar por primera vez desde la era del programa Apollo program.
"El entrenamiento es prepararlos a hacer todo lo que está planteado en las tareas de la misión y operaciones diarias, así como reconocer y resolver situaciones inesperadas", explicó Jacki Mahaffey, jefe de la oficina de entrenamiento de Artemis II.
Nada queda librado al azar. Cada escenario posible se anticipa, se practica y se perfecciona. La lógica es simple: en el espacio, cualquier error puede comprometer la misión completa.
Selección y preparación física de los astronautas antes de viajar al espacio
En ese marco, el piloto aviador y médico aeroespacial Carlos Salicrup detalló en una entrevista tiempo atrás con National Geographic cómo es el riguroso proceso de selección y preparación física.
"Primero tiene que pasar una serie de exámenes médicos para cerciorarse de que no comprometa la misión. Por ejemplo, alguien que tiene ataques de asma y, eventualmente, tiene que ir a una sala de urgencias a que le pongan un inhalador no podría ir al Espacio. Todas esas cuestiones se revisan".
El filtro es extremo. "A mí, como médico aeroespacial, me toca seleccionar a quiénes pueden volar y a quiénes no. Es un examen parecido al que le hacemos a los pilotos profesionales de aerolíneas, pero profundizándolo con estudios de laboratorio e imagen. Se les escanea todo el cuerpo. No tiene que haber tumores, la vista tiene que estar perfectamente bien (aunque utilices lentes), tu corazón y tu capacidad pulmonar deben estar en buenas condiciones. También tienes que tener un acondicionamiento físico, sobre todo a nivel aeróbico. Esto es porque cuando vuelas al espacio, por la falta de gravedad, el cuerpo es como que se empieza a elongar y puedes crecer hasta 6 centímetros por todo lo que está comprimido en tus articulaciones".
El impacto de la microgravedad no es menor. "Si en la columna hay alguna hernia o algo desfasado en esa elongación puede haber alguna complicación y se puede comprometer la misión. Con la falta de gravedad, los músculos de la postura o los de deambular no los estás utilizando ahí arriba, entonces se empiezan a atrofiar", agregó.
"Por su parte, el corazón ya no tiene que bombear contra tanta presión y, como la sangre que está en las piernas y en el abdomen se va al tronco y a la cabeza, a los astronautas se los ve un poco más hinchados, los ojos se les ponen rojos, tienen congestión nasal. Y eso hace que unos receptores que tenemos en las arterias carótidas, las que están en el cuello, mandan una señal química al cerebro y este, a su vez, disminuye la fuerza con la que se contrae el corazón y hace que los vasos sanguíneos se dilaten para bajar la presión en la cabeza".
"También se activa un eje en el riñón que hace que el cuerpo empiece a eliminar líquido y, al cabo de un par de semanas, en el espacio te quedas como con litro y medio menos de sangre en el cuerpo porque no la necesitas. El problema es regresar a la Tierra", subrayó.
La preparación de los astronautas de Artemis II
La primera etapa del proceso se extendió por tres meses. Los astronautas estudiaron el interior de la nave Orion hasta memorizarlo.
Algunos entrenamientos fueron individuales. Otros, colectivos. El objetivo era que cada tripulante conociera cada panel, cada botón, cada sistema de la cápsula.
Después vino el salto al terreno. Los cuatro astronautas viajaron al cráter de Mistastin, en Canadá.
La NASA eligió ese sitio por una razón específica: es uno de los lugares de la Tierra más parecidos a la superficie lunar.
Además de la instrucción en el aula y las simulaciones, la tripulación de Artemis II se entrenó en aviones a reacción T-38 en el Campo Ellington del Centro Espacial Johnson. El T-38 expone a los astronautas a condiciones de vuelo dinámicas y de alta carga de trabajo que desarrollan la percepción espacial y la adaptabilidad, habilidades que se traducen directamente en la toma de decisiones bajo presión en los vuelos espaciales.
La fuerza troncal en el espacio se utiliza hasta cuando están sentados. Sin gravedad, cada movimiento demanda estabilidad central.
Además del entrenamiento físico tradicional, realizan actividades con el traje puesto. Entran y salen de la cabina una y otra vez para adaptarse a los movimientos con el equipo completo.
Para no perder masa muscular durante la misión, cada tripulante realizará 30 minutos de actividad física al día con un volante especial que regula la inercia.
Ese dispositivo les permitirá realizar remo, sentadillas o peso muerto en ingravidez. Mantener la masa muscular es crítico para regresar a la gravedad terrestre sin daños.
Entrenamiento mental y psicológico: el otro gran desafío
Pero no todo es físico. La preparación psicológica es igual de determinante para una misión como Artemis II, que implica convivir en condiciones extremas y bajo presión constante.
"Se los prepara psicológicamente para estar en confinamiento, aislamiento y respetar la cadena de mando. Hay que entender que se está en una misión y que esa misión depende de un trabajo en equipo y no de manera individual. En misiones análogas también se incluye a psicólogos, quienes nos entrenan en cuestiones como el mindfulness para prepararnos mejor como grupo y tener una mayor inteligencia emocional", detalló Salicrup.
El aislamiento en el espacio no tiene comparación con la vida en la Tierra. "Durante la pandemia, la gente ha experimentado un poquito de lo que es estar en confinamiento y en aislamiento. Sin embargo, todavía podías abrir la ventana para tomar un poco de fresco o ir a pasear al perro, puedes dialogar con tu familia y amigos por video llamada", explicó.
"El tipo de ansiedad que se puede producir después de estar tanto tiempo en misiones se empieza a generar a partir del día tres porque no hay cómo asomarte a una ventana o cómo salir. Además, la sensación inminente de riesgo de muerte la tienes todo el tiempo, entonces también te entrenan para aguantar todo este tipo de cuestiones", subrayó.
En ese sentido, el perfil del astronauta moderno va mucho más allá de la excelencia técnica. "Mi experiencia no es en el campo de la psicología, pero cuando me ha tocado hacer selecciones para misiones análogas, trabajamos con psicólogos y discutimos con ellos qué perfil sí y cuál no. Se busca mucho que tengas un perfil apto para el trabajo en equipo, que seas adaptable y versátil, que se tenga resistencia a la frustración y resiliencia tanto mental como física, y que acepte cierto tipo de riesgos y saber administrarlos", concluyó.
Con Artemis II, la NASA no solo busca volver a la órbita lunar, sino también sentar las bases para futuras misiones tripuladas de larga duración, incluyendo un eventual regreso a la superficie de la Luna y, más adelante, el objetivo de llegar a Marte.