Empresas de colectivos redujeron servicios hasta 30% y advierten que mañana podría no haber transporte en AMBA
Los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires entraron en crisis. Las empresas recortaron frecuencias hasta 30% en algunas líneas y la amenaza de un paro total se cierne sobre millones de pasajeros.
El gasoil se convirtió en el villano de esta historia. El combustible acumula un alza de 25% en el último mes por la guerra en Medio Oriente, y las empresas aseguran que están pagando 48% más que hace un mes.
La reducción de unidades en servicio provocó escenas de caos este martes. Largas filas se multiplicaron en las paradas de la Ciudad y el Conurbano, en un día lluvioso que agravó la situación.
En Constitución, el panorama fue desesperante. Hasta tres filas se formaron para tomar un mismo colectivo. "En 10 minutos entro al trabajo y todavía sigo acá", se lamentó uno de los usuarios varados.
"Cada vez más caro y el servicio empeora", expresó otro pasajero su frustración por las condiciones en las que se viaja. Las quejas inundaron las redes sociales durante toda la jornada.
Por qué las empresas recortaron servicios y qué reclaman al Gobierno
Las compañías de transporte aseguran que no tienen respuesta de las autoridades nacionales y provinciales ante el encarecimiento del combustible. "A partir de hoy se va a agudizar la situación", subrayaron desde las cámaras de transporte a TN.
El reclamo es concreto: que se revise la estructura de precios y subsidios. A través de una carta dirigida al secretario de Transporte, Fernando Herrmann, solicitaron que se incluya el aumento real de los combustibles.
En la última adecuación de costos dispuesta por el Gobierno se tomó como referencia el gasoil a $1744,15 por litro, mientras que ahora las empresas lo pagan a $1915 por litro, una diferencia de 9,8%.
"Estamos pagando 48% más el precio del combustible en relación a un mes atrás, muy por encima del valor que reconoce el Estado nacional", subrayaron desde la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP).
Por su parte, la Secretaría de Transporte monitorea el funcionamiento de los servicios. Sin embargo, hasta el momento no hubo anuncios oficiales sobre ajustes en los subsidios.
La amenaza de paro total que puede dejar sin colectivos al AMBA
Marcelo Pasciuto, titular de Cetuba, adelantó que este miércoles 8 de abril "podría no haber colectivos" ante el atraso de los pagos de los subsidios por parte de Nación y el gobierno de Axel Kicillof.
El problema no es solo el combustible. Según explicó Pasciuto, el Gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires no abonaron el pasado miércoles 1° una asignación adicional en concepto de anticipo correspondiente a abril.
"Es un monto muy importante para pagar los sueldos mañana y no se acreditó ni un peso", remarcó en diálogo con TN. La situación pone en jaque el pago de salarios a miles de choferes.
"Por lo tanto las empresas hoy, al margen del aumento de combustibles, tienen que recurrir a un descubierto bancario o que los sindicatos tengan tolerancia si no se pueden pagar sueldos, sino mañana no habrá colectivos", alertó el titular de Cetuba.
Cómo funciona el sistema de subsidios que está en crisis
Para definir la estructura que determina los subsidios que Nación entrega a las empresas, se realiza un cálculo mensual complejo. El cálculo tiene en cuenta, entre otros factores, los recorridos de cada línea y los pasajeros que llevan, pero el precio del combustible es uno de los componentes clave.
Actualmente, la Secretaría de Transporte destina unos $90.000 millones mensuales en concepto de asistencia a las empresas. Es una cifra gigantesca que representa el respaldo del Estado al transporte público.
Se calcula que el Estado cubre el 65% del costo final de los boletos, mientras que el 35% restante corresponde al valor de la tarifa que pagan los usuarios. Sin esos subsidios, el sistema colapsaría.
El problema es que cuando el gasoil sube más rápido de lo que el Gobierno actualiza los valores de referencia, las empresas quedan atrapadas. Pagan más por el combustible pero reciben subsidios calculados con precios viejos.
La diferencia la tienen que absorber las compañías. Y cuando esa diferencia se vuelve insostenible, como ahora, empiezan a recortar servicios o amenazan con paros.