GUERRA EN MEDIO ORIENTE

Miles de personas en Irán forman "escudos humanos" en plantas energéticas y puentes tras la amenaza de Trump

En medio de una crisis regional, el aumento del precio del crudo suma presión mientras millones de iraníes salen a las calles ante el ultimátum
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 07 de Abril, 2026

El ultimátum de Donald Trump contra Irán llegó a su punto límite este martes. El plazo vence a las 20 hora de Washington (21 hora argentina) y la amenaza es devastadora: destruir todas las centrales eléctricas y puentes del país si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz.

La respuesta del régimen iraní fue inusual. Miles de personas formaron cadenas humanas alrededor de plantas energéticas en distintas ciudades. Jóvenes, estudiantes, artistas y profesores rodearon la infraestructura clave en un gesto organizado por las autoridades.

"Una civilización entera morirá esta noche, para nunca volver", escribió Trump en redes sociales. La frase encendió alarmas en Teherán, aunque el mandatario estadounidense dejó abierta una puerta diplomática de última hora.

La exigencia de Washington es clara: la reapertura total del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que circula una quinta parte del petróleo mundial. Irán bloqueó ese corredor estratégico tras los bombardeos del 28 de febrero, y desde entonces el precio del crudo se disparó.

El barril Brent superó este martes los u$s108, un salto de casi 50% desde el inicio de la guerra hace seis semanas. La presión sobre la economía global crece cada día que el estrecho permanece cerrado.

La convocatoria a formar escudos humanos en plantas energéticas

El funcionario iraní Alireza Rahimi difundió un video con el llamado a las cadenas humanas. "Todos los jóvenes, atletas, artistas, estudiantes universitarios y sus profesores" debían rodear las plantas eléctricas, dijo.

Medios oficiales iraníes mostraron imágenes de grupos frente a algunas centrales. No quedó claro si la convocatoria tuvo alcance masivo o se trató de actos puntuales impulsados por el gobierno.

En la Central eléctrica de ciclo combinado de Damavand, un músico tocó un instrumento tradicional mientras se sumaba al cordón humano. La escena buscó transmitir resistencia cultural frente a la amenaza militar.

Irán ya recurrió a este tipo de escenificaciones en momentos de tensión con Occidente. En el pasado organizó cadenas humanas alrededor de instalaciones nucleares; esta vez, el foco estuvo en la infraestructura energética que Trump colocó en el centro de sus amenazas de destrucción total.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, elevó la apuesta. Aseguró que 14 millones de personas se ofrecieron para combatir en caso de una invasión terrestre de Estados Unidos. El propio mandatario afirmó que él también se sumaría al frente.

Un general de la Guardia Revolucionaria instó a los padres a enviar a sus hijos a controlar puestos de vigilancia. La fuerza advirtió que Irán privará a Estados Unidos y sus aliados del petróleo y gas de la región "durante años" si Trump cumple su amenaza.

Bombardeos golpean infraestructura clave mientras corre el plazo

Mientras el régimen llamaba a rodear centrales, los ataques ya golpeaban distintos puntos del país. Estados Unidos atacó objetivos militares en la isla de Kharg, el principal centro petrolero iraní, en el segundo bombardeo sobre esa zona desde el inicio de la guerra.

Bombardeos alcanzaron dos puentes y una estación de tren en territorio iraní. Israel confirmó ataques contra puentes y líneas ferroviarias en Teherán, Karaj, Tabriz, Kashan y Qom.

El argumento israelí fue directo: esas rutas servían para transportar armas y equipamiento militar. La destrucción de infraestructura de transporte busca paralizar la logística del régimen.

Por su parte, Teherán lanzó siete misiles balísticos y cuatro drones contra Arabia Saudita. Las autoridades sauditas interceptaron los proyectiles, pero decidieron cerrar temporalmente el puente Rey Fahd, la única conexión terrestre entre Bahrein y la península arábiga.

Irán también atacó territorio israelí, aunque sin precisar objetivos ni resultados. La escalada militar se acelera mientras el reloj avanza hacia el plazo límite de Trump.

El miedo a un colapso total en la población iraní

En Teherán, la posibilidad de una ofensiva contra las centrales eléctricas alimenta el temor a un colapso total. Una maestra de la capital, que habló bajo condición de anonimato, contó que muchos opositores al régimen creían que los ataques norteamericanos provocarían una rápida caída del sistema.

Ahora, dijo, el miedo es otro. "Si no tenemos internet, electricidad, agua y gas, realmente volveremos a la Edad de Piedra, como dijo Trump", afirmó.

La amenaza de destruir todas las centrales eléctricas no es solo militar: implica dejar a 89 millones de personas sin servicios básicos en pleno invierno. El impacto humanitario sería devastador, incluso para quienes se oponen al régimen de los ayatolás.

La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz. Ese corredor marítimo de apenas 39 kilómetros de ancho es vital para el mercado energético global. Irán lo bloqueó tras los ataques del 28 de febrero, y desde entonces el precio del petróleo no dejó de escalar.

El ultimátum de Trump pone a prueba la capacidad de resistencia del régimen iraní. Las cadenas humanas alrededor de centrales eléctricas buscan mostrar unidad nacional, pero la población civil quedó atrapada entre dos fuerzas que no parecen dispuestas a ceder antes de que expire el plazo esta noche.

Te puede interesar

Secciones