Trump aseguró que es posible retomar negociaciones con Irán, pero la división interna de Teherán lo complica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que la posibilidad de retomar las negociaciones con Irán sigue abierta. Pero aclaró que el diálogo depende de que Teherán logre superar sus divisiones internas y presente una propuesta coherente.
"Es posible", respondió Trump al diario The New York Post cuando le preguntaron si habría un nuevo encuentro en Islamabad en los próximos días.
El mandatario estadounidense extendió el alto el fuego a pocas horas de que expirara el plazo inicial. La decisión busca dar margen al liderazgo iraní para que formule una posición única en la mesa de negociación.
Trump había declarado previamente su intención de no renovar la tregua y de estar dispuesto a retomar la ofensiva militar. Sin embargo, la presión diplomática de Pakistán y la falta de avances concretos llevaron a Washington a optar por la cautela.
"He dirigido a nuestras Fuerzas Armadas a mantener el bloqueo y, en todos los demás aspectos, estar listas. Extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado", indicó Trump en su declaración del martes.
Fuentes diplomáticas en Islamabad consultadas por The New York Post aseguraron que el cese de hostilidades sigue vigente. No se ha registrado ninguna escalada militar reciente.
"La tregua está siendo respetada pese a la retórica elevada, lo que muestra una intención positiva en ambas partes", señalaron las fuentes. Pakistán mantiene un rol central como mediador y la expectativa es que la pausa permita construir un acuerdo más sólido y duradero.
Por qué Irán no puede presentar una propuesta unificada
La reanudación del proceso diplomático depende del desenlace de una batalla interna en el régimen iraní. El poder se reparte entre los ayatollahs, el Consejo de Guardianes, estructuras de seguridad nacional y la Guardia Revolucionaria.
Un analista consultado por The New York Post aclaró que "Estados Unidos no avanzará con nuevas negociaciones hasta que Irán logre unificar su posición y formule una oferta que refleje el consenso de su liderazgo". La demora persigue un objetivo estratégico: "Si ahora se avanza sin claridad interna en Teherán, cualquier acuerdo será frágil y difícil de cumplir a futuro".
La disputa entre los sectores duros de la Guardia Revolucionaria y los representantes del gobierno complica la definición de una estrategia común. La Casa Blanca espera que el heredero designado, Mojtaba Khamenei, asuma un rol más visible y zanje la disputa de poder.
"Retrasar las conversaciones para que Irán logre una posición coherente aumenta las probabilidades de un pacto estable", dijo un asesor de seguridad citado por The New York Post.
Teherán condiciona el diálogo al fin del bloqueo naval
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que la reapertura del estrecho de Ormuz está condicionada a la retirada del bloqueo naval estadounidense.
"No es posible reabrir el estrecho si se sigue violando el alto el fuego de manera flagrante", declaró Qalibaf en sus redes sociales.
El dirigente acusó a Estados Unidos de "secuestrar la economía mundial" y denunció la continuidad de ataques israelíes contra Líbano. "No lograron sus objetivos mediante la agresión militar, ni los lograrán mediante la intimidación. La única vía para avanzar es aceptar los derechos de la nación iraní", sentenció.
Tras el anuncio de la extensión del cese de hostilidades, la Guardia Revolucionaria detuvo dos embarcaciones en el estrecho de Ormuz por "operar sin permisos". El movimiento evidencia la tensión interna y la falta de coordinación entre distintos sectores del régimen.
Qué escenarios se abren a futuro
En paralelo, el vicepresidente JD Vance y el equipo negociador estadounidense permanecen en Washington a la espera de señales claras desde Teherán.
El panorama sigue marcado por la incertidumbre y el escepticismo. La comunidad internacional observa el proceso con cautela, consciente de que cualquier paso en falso podría reactivar la crisis militar.
La estrategia de Washington apunta a forzar una definición interna en Irán antes de sentarse a negociar. El objetivo es evitar un acuerdo débil que termine incumpliéndose por falta de respaldo unificado del liderazgo iraní.
Por ahora, la tregua se mantiene y las conversaciones siguen abiertas. Pero el reloj corre y la volatilidad en la región podría profundizarse si Teherán no logra resolver su batalla de poder interna.