Insólito: hizo una bajada particular de la autopista y Vialidad lo intimó a cerrar el ingreso
Un hecho sin precedentes generó un fuerte revuelo en los alrededores de Rosario y obligó a la intervención urgente de las autoridades federales de control vial. En las últimas horas, Vialidad Nacional notificó e intimó formalmente a un particular tras constatar la construcción de un acceso clandestino sobre la Autopista Rosario-Córdoba. La polémica se desató luego de que se detectara una obra de pavimentación y mejora ejecutada de forma irregular sobre la colectora, destinada a conectar de manera directa la calzada de alta velocidad con un emprendimiento comercial privado.
La polémica intervención de infraestructura fue impulsada por los propietarios del Hotel Sol de Funes, un reconocido complejo de alojamiento ubicado en el Gran Rosario, precisamente a la altura del kilómetro 307 de la traza nacional. El objetivo de los dueños del establecimiento era facilitar y agilizar el ingreso de los vehículos de los huéspedes hacia el hotel y otros espacios recreativos de la zona. Sin embargo, al comprobarse que los trabajos se realizaron al margen de la ley, el organismo estatal se mostró inflexible en su postura y exigió el retiro inmediato de la obra y la restitución total del sector a su estado original.
Los argumentos presentados por los inspectores de Vialidad Nacional no son meramente administrativos, sino que se fundamentan en severas razones de seguridad vial y de responsabilidad legal sobre el corredor. Las conexiones ilegales que enlazan una traza pública de circulación rápida con un lote privado constituyen una grave infracción, debido a que fueron ejecutadas sin ningún tipo de autorización oficial, careciendo de la evaluación de impacto técnico y de los seguros correspondientes ante siniestros que exige la normativa nacional.
Los peligros viales de un acceso clandestino
En el documento de notificación remitido al propietario del complejo hotelero, las autoridades técnicas detallaron los riesgos extremos que introduce una bajada o subida de carácter irregular en un corredor de alta velocidad. Al no contar con un diseño vial aprobado por ingenieros especializados, este tipo de accesos informales desprovistos de planificación obligan a los conductores a realizar maniobras repentinas, imprevistas y antirreglamentarias para poder ingresar al predio.
Entre las principales falencias y peligros detectados por Vialidad en el lugar se destacan:
- Falta de infraestructura de transición: El ingreso no dispone de carriles de aceleración ni de desaceleración adecuados, elementos indispensables para que los autos modifiquen su velocidad de forma segura antes de abandonar la traza principal.
- Déficit de seguridad visual: La obra fue realizada sin señalización preventiva de advertencia para el resto de los automovilistas y carece de la iluminación vial requerida para las horas de la noche.
- Maniobras de alto riesgo: La conexión clandestina provoca que los vehículos realicen giros indebidos, frenadas bruscas e incorporaciones imprevistas, lo que genera diferencias drásticas de velocidad con los camiones y autos que circulan por el carril rápido, incrementando exponencialmente el peligro de choques traseros y colisiones múltiples.
Excusas técnicas y gestiones inconclusas
Según trascendió a través de fuentes ligadas al caso, los responsables del hotel habían iniciado tiempo atrás algunas gestiones administrativas ante las oficinas estatales para intentar obtener el permiso correspondiente para una dársena de ingreso. Sin embargo, los propietarios nunca completaron la entrega de la documentación técnica requerida y decidieron avanzar con las máquinas de forma autónoma. Para colmo, las inspecciones de campo determinaron que la intervención que se terminó ejecutando sobre el terreno fue de una magnitud muy superior a la que figuraba en los bocetos preliminares que se habían presentado en un principio.
El procedimiento legal para cualquier reforma sobre rutas y autopistas nacionales es sumamente riguroso y exige carpetas técnicas que incluyan la metodología exacta de ejecución, cronogramas de obra, informes de impacto ambiental, colocación de vallas de protección y firmas de ingenieros matriculados como responsables técnicos. Al haber salteado estas instancias, el dueño del complejo turístico deberá demoler las mejoras realizadas a su propio costo, bajo la advertencia de afrontar severas sanciones judiciales por poner en riesgo la vida de los miles de usuarios que transitan diariamente por el corredor que une Santa Fe con Córdoba.