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Qué fue de la vida de Lucas Biglia: de subcampeón del mundo al retiro forzado y un nuevo rumbo

El mediocampista fue una pieza clave de la Selección en Brasil 2014, pero en Rusia 2018 su suerte fue otra y terminó dejando el fútbol cansado de esperar
Por J.M.
19/06/2026 - 19:25hs
Qué fue de la vida de Lucas Biglia: de subcampeón del mundo al retiro forzado y un nuevo rumbo

El arranque de una nueva Copa del Mundo, y más por cómo se dio anoche el estreno de la defensa del título conseguido en Qatar hace menos de cuatro años, invita a todos los argentinos una vez más a la ilusión, pero también lleva a unos cuantos a navegar por el pasado en el repaso de los últimos mundiales y los jugadores fueron parte de la Selección Argentina en citas de este calibre.

Son muchos los nombres que por varios años estuvieron cerca de Lionel Messi con la Albiceleste durante la década pasada en una camada que quedó injustamente marcada por las tres finales consecutivas perdidas y que de alguna manera tuvo punto final con la eliminación en el turbulento Mundial de Rusia 2018. Pero, entre tantos, uno de los de más bajo perfil y a la vez mayor protagonismo en la cancha fue sin dudas Lucas Biglia, jugador importante de aquella época de la Selección, que para muchos terminó desapareciendo del mapa.

La carrera de Lucas Biglia y su paso por la Selección Argentina

Oriundo de Mercedes y nacido en enero de 1986, Biglia surgió de la inagotable cantera de Argentinos Juniors y pasó por Independiente -donde jugaba cuando fue campeón del mundo sub 20 en Países Bajos 2005- antes de dar el salto a Europa, para jugar en Anderlecht de Bélgica y luego Lazio y Milan, en Italia. Dos clubes de Turquía -Fatih Karagümrük y Estambul Başakşehir- fueron sus últimos registros como futbolista profesional.

En la Selección tuvo sus primeras convocatorias en el ciclo de Sergio Batista después de Sudáfrica 2010 -el Mundial que tuvo a Maradona como DT de Argentina- y Biglia se ganó un lugar en la lista de la Copa América 2011, donde jugó dos partidos incluidos el de la eliminación ante Uruguay en cuartos de final. Más allá de algún llamado aislado, recién se volvió una fija en las listas de Alejandro Sabella en 2013, a un año del Mundial de Brasil. Y desde allí no salió más.

Jugó los siete partidos de la fatídica Copa del Mundo 2014 que terminó con derrota en el Maracaná ante Alemania, con un protagonismo que fue de menor a mayor: ingresó escasos minutos como último cambio en los tres partidos de la fase de grupos y en los octavos de final ante Suiza, pero jugó como titular -y sin salir- cuartos, semis y la final.

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Lucas Biglia, en la final del Mundial 2014 donde Argentina cayó con Alemania en el Maracaná

Tras el subcampeonato del mundo, se mantuvo como indiscutido compañero de Javier Mascherano en la mitad de la cancha de la Selección bajo la conducción de Gerardo Martino y también jugó todos los partidos (el primero desde el banco, el resto todos como titular) en la Copa América de Chile 2015, donde el título se escapó por penales.

Su presencia no volvió a ser absoluta en el certamen continental del año siguiente, pero disputó cuatro de los seis juegos en la Copa América Centenario, incluyendo los 120 minutos de la nueva final perdida con Chile desde los 12 pasos, donde tuvo la mala fortuna de errar el cuarto penal que le permitió a los chilenos consagrarse con su siguiente remate.

Con Bauza y Sampaoli siguió siendo una fija en la Selección para el camino a Rusia 2018, donde una lesión lumbar lo puso en duda para aquel Mundial, al que terminó llegando con lo justo y lejos de estar al 100%: fue titular en el primer partido pero salió en el segundo tiempo y ya no volvió a sumar minutos.

Después de ese Mundial, distintas circunstancias le fueron poniendo obstáculos en su carrera. Primero, las lesiones le quitaron continuidad en Milan, donde a principios de 2020 le dijeron que no iba a ser tenido en cuenta. Cuando estaba definiendo su futuro, con posibilidades en otros clubes de la Serie A de Italia, llegó la pandemia que frenó el mundo y quedó sin equipo sobre el final del mercado, con 34 años.

Apareció el Karagümrük de Turquía, recién ascendido a la primera división y terminó mudándose a Estambul. Estuvo dos años en ese club y un tercero en el Başakşehir, pero a mediados de 2023 y con un año más de contrato, la decisión familiar fue volver a Italia, por lo que rompió el vínculo con los turcos. "Me quedaba un año, pero hablé con mi mujer, con los chicos más grandes y les pregunté qué querían hacer. Los chicos me dijeron que no aguantaban más, que se querían ir…", reveló al respecto.

Lucas Biglia, su retiro forzado y la vida como exfutbolista

Con su esposa Cecilia, también nacida en Mercedes como el futbolista, y sus tres hijos -nacido uno en cada uno de los tres países europeos donde jugó: Bélgica, Italia y Turquía-, la intención de Biglia era seguir jugando en algún club de Milán o sus alrededores, buscando respetar el deseo de la familia. Pero volvió con poco tiempo de mercado de pases y no pudo conseguir equipo ni en el ascenso italiano.

"Me entrenaba solo, y así no es fácil. Te destruís, terminás perdiendo confianza en vos mismo, te desvalorizás, te empezás a menospreciar. Un día volvía a casa después del gimnasio y le dije a mi señora ‘chau, listo, no quiero saber más nada’", contó tiempo después en una nota con el diario La Nación.

Para ese entonces lo habían llamado Argentinos e Independiente, los dos clubes que lo tuvieron en los comienzos de su carrera, y también de Brasil y México, pero la decisión de asentarse en Italia con la familia pudo más, y entonces, sin buscarlo, terminó resolviendo colgar los botines de manera definitiva.

"Los primeros meses, más allá de la decepción, los llevé bien, pero después, en octubre/noviembre del año pasado me pegó un bajón. A las 4 de la tarde se me terminaba el día y me metía en la cama. Me recriminaba todo, me echaba la culpa, cuestionaba mis decisiones… pero de a poquito fui entendiendo que no había dependido de mí, que yo lo había intentado", reconoció sobre aquel retiro forzado.

Y no le quedó otra que empezar su nueva vida. Sin hacer terapia, encontró primero en el pádel un espacio de esparcimiento que le permitió tener la cabeza ocupada y el cuerpo en movimiento, y también se convirtió en maratonista al correr los 42 kilómetros de Amsterdam. Sin embargo, el fútbol sigue siendo parte de su vida y al poco tiempo de dejar de jugarlo, comenzó a prepararse para entrenarlo.

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Lucas Biglia, en su primera experiencia en un cuerpo técnico de Primera División con Anderlecht

Consiguió su licencia UEFA para dirigir, y hace un año le llegó una de sus primeras grandes posibilidades: regresó al Anderlecht de Bélgica para ser asistente del entrenador Besnik Hasi, pero tras seis meses en los que había demostrado su valía, el DT fue despedido y entonces en un gesto de lealtad a quien confió en él, Biglia decidió marcharse del club también.

Mientras, sigue formándose con distintos tipos de cursos para expandir su conocimiento a la espera de una nueva posibilidad y preparándose para, algún día, dirigir en el fútbol argentino. "Me gustaría dirigir en la Argentina, estoy mentalmente más preparado ahora, no estaría volviéndome loco con el qué dirán ni dejándome llevar por lo que se dice. Mi prioridad es trabajar con chicos para transmitir mi experiencia en un principio, y si después se da la oportunidad de llegar a primera división, bienvenido sea", admitió en otra entrevista posterior a su retiro.

Biglia y la mochila que se sacó después de la consagración Argentina en Qatar 2022

Como tantos otros futbolistas importantes de la década pasada en la Selección Argentina, Biglia culminó su paso por la Albiceleste sin títulos en la Mayor, algo que afortunadamente cambió en Qatar. "Como jugador sentí que me sacaba un peso de encima: iba a ser imperdonable haber compartido la selección con el mejor jugador de la historia y que él terminara su carrera sin poder coronarse campeón del mundo", contó sobre la tercera estrella.

Luego de aquel 18 de diciembre, sintió que no iba a poder hablarle a Messi por teléfono, entonces le mandó un mensaje -"larguísimo", reveló-: "Para mí, a nivel emocional, era muy importante que Leo pudiera ganar un Mundial", agregó al respecto sobre el mejor del mundo, al que conoce desde muy chico y a quien asegura que nada lo corrió del eje: "Del 2005 a hoy, es el mismo pibe. No lo cambiaron los 8 Balones de Oro, ni las 4 Champions ni la Copa del Mundo. No lo cambia nada. Es su forma de ser. Su presencia ya demostraba liderazgo desde pibe".