La otra cara del Mundial: el alarmante dato sobre las apuestas entre menores de edad
Con el inicio del torneo más importante de fútbol de selecciones, el fenómeno de las apuestas entre menores de edad encendió las alarmas de especialistas, educadores y familias. En el marco de la Copa del Mundo, como sucede en cada torneo deportivo de gran magnitud, se multiplican de forma exponencial las publicidades en transmisiones en vivo, redes sociales y plataformas de streaming. A través de bonos de bienvenida, promociones agresivas y el respaldo explícito de influencers y creadores de contenido, las plataformas de apuestas logran naturalizar el juego de azar como si fuese una parte más de la experiencia deportiva tradicional, exponiendo a niños y adolescentes a edades cada vez más tempranas.
Los datos estadísticos reflejan que el problema está fuertemente instalado en la vida corriente de la juventud. Según una encuesta nacional realizada por la Cruz Roja Argentina con el apoyo del Ministerio de Educación porteño, 6 de cada 10 adolescentes realizan apuestas online o conocen a alguien de su entorno cercano que lo hace. El estudio fue ejecutado dividiendo la muestra en tres grupos específicos: adolescentes que apuestan de forma activa, aquellos que no apuestan pero conocen la práctica, y finalmente quienes no apuestan ni tienen conocidos dentro de ese circuito.
El informe de la Cruz Roja Argentina desglosó el perfil de los usuarios menores de edad y expuso una marcada brecha de género en el consumo, determinando que los varones apuestan más del triple que las mujeres, con un 17% frente a un 5% respectivamente, haciéndolo además con una intensidad y frecuencia mucho mayor. La práctica comienza a registrarse desde la adolescencia temprana, específicamente entre los 13 o 14 años, y experimenta un incremento exponencial entre los 15 y 18 años, franja donde aumenta tanto la regularidad del juego como la variedad de las apuestas realizadas.
Al indagar sobre los impulsos que llevan a los menores a ingresar sus fondos en estas aplicaciones, los adolescentes señalaron las siguientes motivaciones predominantes:
A pesar de este alto nivel de participación, los propios jóvenes reconocen las consecuencias negativas del juego, ya que el 84% de los chicos admite el riesgo real de caer en una adicción, el 79% identifica peligros de sufrir ansiedad o malestar emocional, y más del 65% sabe que la práctica puede afectar de manera directa su rendimiento escolar.
La falta de diálogo y las herramientas de prevención para las familias
Uno de los datos más preocupantes que arrojó el relevamiento es el vacío comunicativo que rodea a la problemática en los espacios de socialización. El 85% de los jóvenes encuestados afirmó que se habla poco o nada del tema en el hogar o en la escuela, una realidad que se repite incluso entre el grupo de chicos que apuesta regularmente, reflejando una bajísima incorporación de esta adicción digital en las agendas de cuidado y prevención familiar. "Sabemos que el Mundial despierta entusiasmo y genera conversaciones en millones de hogares. Por eso es importante que las familias cuenten con recursos para hablar sobre apuestas online, comprender cómo operan estas plataformas y acompañar a los chicos en la construcción de hábitos digitales saludables", afirmó al respecto Mercedes Miguel, ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.
La guía de prevención lanzada por la Ciudad detalla los riesgos multidimensionales que provocan las apuestas en línea, afectando los ámbitos económico, socioemocional, escolar, social, vincular y familiar de los menores. Desde la perspectiva de la Protección Digital Infantil y Adolescente, los especialistas advierten sobre la llamada "ilusión de control", que es la falsa creencia de los chicos de que por saber mucho de fútbol, seguir estadísticas o conocer a los planteles pueden anticipar resultados y dominar el azar. Las autoridades recuerdan que las apuestas dependen de factores imprevisibles y están diseñadas algorítmicamente para sostener la permanencia del usuario, estimulada por la presión social de pares, las notificaciones constantes y el miedo a quedar fuera de las conversaciones (FOMO). Por ello, se recomienda a los adultos aprovechar el interés del Mundial para abrir debates saludables en casa sobre el funcionamiento y los peligros de estas aplicaciones.