Emblemático restaurante porteño reabrió con otro nombre: su historia y cuánto sale comer
Un histórico restaurante del centro porteño reabrió días atrás, luego de pasar meses con las persianas bajas. Se trata del mítico El Palacio de la Papa Frita, que tiene un local en una nueva dirección e incluso un pequeño cambio en su nombre.
Sucede que la historia reciente de este emblemático restaurante está marcada por un concurso preventivo e incluso una quiebra de la sociedad que explotaba el negocio.
Reabrió un histórico restaurante porteño: cuánto sale comer
Lo concreto es que a comienzo de marzo el emblemático local de El Palacio de la Papa Frita sobre avenida Corrientes al 1600 amaneció con el frente tapiado. A los días, una pintura con aerosol anunciaba que el local se mudaba a Paraná 350. El mensaje también se replicó en redes.
Y días atrás, en esa dirección, reabrió pero con otro nombre: se llama "Palacio de las Papas Fritas". Aunque en su interior se ve el logo de su viejo local, tanto en cuadros como en la carta. También ofrece uno de sus platos históricos: las papas souflé.
Papas fritas
- Papas soufflé: $10.000
- Papas españolas: $8.000
- Papas al Natural: $8.000
- Papas con queso cheddar: $14.500
- Papas fritas bastón a caballo con dos huevos fritos: $11.000
- Tortilla de papa y cebolla para compartir: $14.500
Platos principales
- Pollo al verdeo con papas: $17.100
- Costillitas de cerdo a la Riojana con papas soufflé: $17.400
- Milanesa de ternera a la napolitana con guarnición: $25.000
- Suprema de pollo con guarnición: $20.500
- Suprema de pollo a la Maryland: $32.000
- Tallarines con pesto: $10.000
- Bife de Chorizo: $27.000
- Ojo de bife: $29.000
- Matambre tiernizado a la Pizza: $30.000
Bebidas
- Gaseosa: $3.900
- Cerveza (lata de 473cc): $6.100
- Jugo de naranja exprimido: $5.250
Postres
- Flan casero de vainilla: $6.500
- Panqueque de dulce de leche: $8.000
- Almendrado: $5.000
De esta manera, una pareja gastaría unos $61.700 si se contemplan dos platos principales como costillitas de cerdo a la riojana y una milanesa napolitana, dos gaseosas y dos postres (flan y almendrado).
La historia detrás del cierre y la reapertura de un restaurante histórico
Lo cierto es que durante casi cuatro meses, uno de los restaurantes más emblemáticos de la avenida Corrientes permaneció con las persianas bajas. Oficialmente, la empresa explicó que el cierre respondía a una mudanza motivada por la imposibilidad de afrontar el alquiler del histórico local y prometió reabrir pocos metros más allá.
in embargo, mientras ese mensaje circulaba entre los clientes, en la Justicia comercial avanzaba un expediente mucho más complejo, atravesado por un concurso preventivo, un juicio de desalojo, denuncias de los trabajadores por un presunto vaciamiento y, finalmente, la quiebra de la sociedad que explotaba el negocio.
Pese a ese escenario judicial, el restaurante volvió a abrir sus puertas, aunque bajo otra denominación y en la dirección que había sido anunciada meses atrás como su nuevo destino.
El pasado 17 de junio, el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7 decretó la quiebra de El Resto de Corrientes S.R.L., la firma que administraba El Palacio de la Papa Frita, uno de los restaurantes más tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, fundado en 1952 sobre la avenida Corrientes.
Sin embargo, mientras el proceso judicial continúa, iProfesional constató que el local volvió a funcionar en Paraná 350, exactamente el domicilio que la empresa había comunicado durante el concurso preventivo como su nueva sede.
La diferencia es que el histórico restaurante ya no opera bajo su nombre tradicional. Ahora recibe a los clientes como "Palacio de las Papas Fritas".
La reapertura no pasó inadvertida porque ese mismo domicilio figura en el expediente judicial y fue objeto de distintas observaciones tanto por parte de la sindicatura como del magistrado que interviene en la causa.
El concurso preventivo y el conflicto por el alquiler del histórico local
La crisis financiera de la empresa no comenzó con el cierre del restaurante. Según consta en el expediente, en noviembre de 2024 la sociedad solicitó la apertura de un concurso preventivo con el objetivo de reestructurar sus deudas y mantener la actividad.
Al mismo tiempo, enfrentaba otro problema de peso. El propietario del inmueble ubicado sobre avenida Corrientes había iniciado un juicio de desalojo luego del vencimiento del contrato de alquiler y tras varias intimaciones para recuperar el local.
Posteriormente, la entonces gerente de la firma informó al juzgado que había alcanzado un acuerdo con la administración del edificio y que el 3 de marzo de 2026 restituyó las llaves del inmueble.
En esa presentación sostuvo además que la actividad continuaría en un nuevo establecimiento ubicado en Paraná 350, elegido para reducir costos operativos.
Ese fue el mismo mensaje que la empresa transmitió públicamente a través de sus redes sociales cuando anunció el cierre del histórico restaurante de Corrientes y aseguró que muy pronto volvería a abrir en una nueva ubicación.
Sin embargo, el traslado nunca terminó de acreditarse formalmente dentro del expediente judicial.
La sindicatura requirió en reiteradas oportunidades que la empresa presentara el contrato de alquiler del nuevo inmueble para verificar dónde seguiría desarrollando su actividad comercial.
Esa documentación nunca fue incorporada al expediente, situación que comenzó a generar cuestionamientos durante el proceso concursal y fue considerada como uno de los incumplimientos relevantes por parte de la Justicia.
La denuncia de los antiguos trabajadores
El cierre del restaurante también derivó en un fuerte conflicto con los empleados.
Mientras la empresa comunicaba públicamente que se trataba de una mudanza, varios trabajadores denunciaron ante la Justicia que se enteraron del cierre cuando llegaron a cumplir sus tareas y encontraron el establecimiento completamente tapiado.
"Cuando nos presentamos a trabajar estaba todo tapiado y no pudimos ingresar", relataron cuatro empleados en una presentación incorporada al expediente.
Según afirmaron, dentro del local quedaron pertenencias personales, ropa de trabajo y dinero que nunca pudieron recuperar.
Además, denunciaron un presunto vaciamiento patrimonial, sostuvieron que parte de la mercadería habría sido vendida sin informar esa operación dentro del concurso preventivo y cuestionaron tanto el cambio de gerente como el traslado del domicilio social a Paraná 350.
También advirtieron que la sindicatura no había podido inspeccionar una baulera donde permanecían bienes de la empresa porque nunca recibió las llaves correspondientes.
Frente a ese escenario, solicitaron preservar los activos existentes para garantizar el eventual cobro de los salarios adeudados y demás créditos laborales.
La quiebra y la orden judicial sobre el nuevo local
Finalmente, el 17 de junio, el juez resolvió decretar la quiebra de El Resto de Corrientes S.R.L. luego de que venciera el período de exclusividad del concurso sin que la empresa lograra reunir la conformidad de sus acreedores.
En la sentencia, el magistrado cuestionó la "llamativa inactividad procesal" de la concursada y destacó que la sociedad ni siquiera se presentó a la audiencia informativa prevista dentro del proceso, circunstancia que terminó precipitando el fracaso del concurso preventivo.
La resolución incluyó además una medida que hoy adquiere especial relevancia tras la reapertura del restaurante.
El juez ordenó realizar una constatación en Paraná 350 para verificar el destino del inmueble y dispuso expresamente que, si durante esa inspección se comprobara que allí continúa funcionando la actividad comercial de la sociedad quebrada, deberá procederse a la clausura inmediata del establecimiento.
Al mismo tiempo, la Justicia ordenó incautar los bienes depositados en una baulera ubicada en Zuviría, interceptar la correspondencia dirigida tanto al antiguo domicilio de avenida Corrientes como al nuevo local, disponer la inhibición general de bienes de la empresa, declarar la inhabilitación de la sociedad y de su gerente Rosalba Aidé Ríos Amarilla, e impedir que esta última salga del país hasta que se presente el informe general de la quiebra.
La historia de El Palacio de la Papa Frita, uno de los restaurantes más tradicionales de la avenida Corrientes durante más de siete décadas, atraviesa así un nuevo capítulo marcado por la incertidumbre.
Aunque el negocio volvió a abrir sus puertas bajo el nombre "Palacio de las Papas Fritas", la situación judicial de la empresa que explotaba el histórico restaurante continúa abierta. El expediente todavía debe determinar el destino de sus activos, analizar las denuncias formuladas por los trabajadores y definir si la actividad que hoy funciona en Paraná 350 mantiene o no vínculos con la sociedad que fue declarada en quiebra.