INDUSTRIA LÁCTEA

Cambio radical para la leche larga vida en Argentina: habrá controles más duros para La Serenísima, Milkaut e Ilolay

El nuevo Código Alimentario suma requisitos sobre seguridad, procesos productivos y el manejo de envases para los principales lácteos del país
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 08 de Julio, 2026

La leche larga vida que millones de argentinos compran en supermercados tendrá reglas de calidad más exigentes desde ahora. El Gobierno modificó el Código Alimentario Argentino y adoptó un reglamento técnico común del Mercosur que redefine los requisitos para las empresas que elaboran y comercializan leche UHT.

El cambio alcanza a un mercado donde participan marcas históricas como La Serenísima, Milkaut, Tregar, Ilolay, Verónica y Manfrey. Según informó el periodista Andrés Sanguinetti en el medio iProfesional, también quedan incluidas etiquetas regionales, segundas marcas y productos propios que comercializan las principales cadenas de supermercados.

La actualización tiene una doble lectura: para los consumidores, establece criterios más precisos para controlar que la leche mantenga sus condiciones de calidad durante todo el período informado en el envase.

Para las empresas, el nuevo marco unifica las condiciones de producción y comercialización dentro del Mercosur. Fija una vara común para competir en un negocio donde calidad alimentaria, reducción de desperdicios y eficiencia ambiental están cada vez más conectadas.

La norma introduce un dato relevante: desde ahora habrá parámetros más precisos para determinar cuándo una leche larga vida cumple con las condiciones necesarias para mantenerse estable durante todo el período declarado de conservación.

Las obligaciones forman parte de la Resolución Conjunta 7/2026. Fue dictada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la ANMAT.

En su texto incorpora al régimen argentino el Reglamento Técnico Mercosur de identidad y calidad para la leche UAT o UHT. Reemplaza normas regionales cuyos antecedentes se remontaban a 1994 y 1996.

Por qué la leche UHT puede durar meses sin refrigeración

La particularidad de la leche UHT es conocida. Puede permanecer durante meses a temperatura ambiente antes de que se abra el envase.

Esa ventaja logística depende de una combinación precisa. Materia prima de calidad, tratamiento térmico específico, homogeneización, envasado aséptico e integridad total del envase deben funcionar en armonía, informa EconomiaSustentable.com.

Si alguno de esos eslabones falla, la vida útil teórica del producto puede verse comprometida. Por eso, uno de los aspectos centrales de la nueva regulación es microbiológico.

La norma establece que la leche UHT no debe contener microorganismos capaces de proliferar bajo condiciones normales de almacenamiento y distribución durante toda su vida útil.

La prueba clave que deberá pasar toda la leche larga vida

Para comprobarlo, la regulación fija una prueba concreta. Según el sitio EconomiaSustentable.com, las muestras deberán permanecer durante siete días dentro de su envase cerrado, a una temperatura de entre 35 y 37 grados.

Después de esa incubación, el envase no deberá mostrar alteraciones. Tampoco podrán registrarse variaciones de acidez superiores a los límites establecidos.

Las características sensoriales no deberán diferir significativamente de las de una leche UHT sin incubar. Es decir, el olor, sabor y apariencia deben mantenerse intactos.

En términos prácticos, la regulación apunta a detectar anticipadamente problemas críticos: envases hinchados o alterados, cambios de olor y sabor, modificaciones anormales de la acidez y desarrollo microbiano.

Para las empresas, el desafío no termina cuando la leche sale de la planta industrial. La nueva definición incorporada al Código Alimentario establece que la leche UHT debe ser sometida a un proceso térmico continuo que va desde 135 grados durante 10 segundos hasta 150 grados durante dos segundos.

También admite combinaciones equivalentes de tiempo y temperatura. El producto deberá ser homogeneizado y envasado bajo condiciones asépticas.

El resultado del proceso tendrá que garantizar tanto el cumplimiento de parámetros físico-químicos como la ausencia de bacterias capaces de proliferar durante el almacenamiento y la distribución.

Qué deben garantizar las marcas durante meses de distribución

La exigencia es particularmente relevante para las compañías que compiten en un mercado donde la vida útil es uno de los principales atributos comerciales del producto, advierte EconomiaSustentable.com.

La larga duración permite a las marcas ampliar su radio de distribución. Pueden llegar a regiones alejadas de las plantas industriales, reducir la dependencia de la refrigeración y manejar inventarios durante períodos más extensos.

Pero esa misma ventaja obliga a sostener la estabilidad del alimento durante meses. Una falla en la esterilización comercial o en el sistema de envasado puede comprometer el producto mucho después de haber abandonado la fábrica.

El cambio impacta en un mercado competitivo con marcas como La Serenísima, Milkaut, Tregar e Ilolay. En este escenario, la calidad, la sustentabilidad y la reducción del desperdicio ganan protagonismo.

Cómo se clasifican las leches por contenido de materia grasa

La norma clasifica a las leches larga vida en tres categorías: entera, semidescremada o parcialmente descremada, y descremada.

Para la leche entera establece un mínimo de 3% de materia grasa. La semidescremada deberá contener más de 0,5% y menos de 3%. La descremada tendrá un máximo de 0,5%.

También se fijan límites para la acidez y para el extracto seco no graso. Esto marca una cuestión no menor.

La calidad de una leche no se define solamente por la ausencia de bacterias capaces de proliferar durante su vida útil. También debe existir correspondencia entre la composición real del alimento y lo que la empresa declara en su envase.

En el caso de las leches semidescremadas, además, la nueva regulación obliga a indicar el porcentaje de materia grasa en el rótulo.

La norma autoriza como ingrediente obligatorio únicamente a la leche de vaca. Permite incorporar crema de leche de manera opcional.

También admite determinados fosfatos y citrato de sodio como estabilizantes dentro de las condiciones fijadas por el reglamento.

Dónde empieza realmente la calidad de la leche UHT

La resolución impacta en un segmento del negocio lácteo donde la calidad de la leche UHT comienza mucho antes del tratamiento a ultra alta temperatura.

La materia prima recibida por la industria, las condiciones higiénicas de ordeñe, la temperatura de conservación y el transporte desde los tambos forman parte de una cadena crítica. Los tiempos de procesamiento y el funcionamiento de los equipos industriales también cuentan.

Por eso, aunque el tratamiento UHT permite alcanzar la estabilidad microbiológica requerida, la calidad final también depende de evitar una recontaminación durante el proceso de envasado.

De allí la importancia que la nueva norma asigna a las condiciones asépticas y a la hermeticidad. Los envases deberán utilizar materiales adecuados para las condiciones previstas de almacenamiento y garantizar tanto el cierre hermético como una protección apropiada contra la contaminación.

Para una industria que distribuye productos durante largos períodos y a grandes distancias, el envase deja de ser únicamente una herramienta comercial. Pasa a formar parte del sistema de seguridad alimentaria.

Cómo la calidad se conecta con la sustentabilidad ambiental

El nuevo régimen también tiene una dimensión ambiental. Una leche que pierde estabilidad antes del final de su vida útil no representa solamente una pérdida económica para la empresa, el supermercado o el consumidor.

También implica desperdiciar todos los recursos utilizados para producirla: consumo de agua, alimentación del ganado, energía utilizada en el tambo y la planta industrial, transporte, procesamiento y materiales de envasado.

Por eso, la reducción de las pérdidas y del desperdicio de alimentos forma parte de la agenda de sustentabilidad de la industria alimenticia.

En el caso de la leche UHT, existe además una ventaja particular. Antes de la apertura, el producto no necesita una cadena de frío continua, lo cual puede reducir el consumo energético en depósitos, transporte y exhibición comercial.

Sin embargo, la ecuación ambiental tiene una contracara en los envases larga vida. Utilizan estructuras multicapa para proteger el alimento del oxígeno, la luz y la contaminación exterior.

Su reciclaje requiere sistemas de recolección, separación y procesamiento capaces de recuperar esos materiales. La sustentabilidad real del producto depende de una ecuación más amplia: menor necesidad de refrigeración, mayor vida útil, reducción de desperdicios y, al mismo tiempo, recuperación efectiva de los envases después del consumo.

Quiénes compiten en el mercado argentino de leche larga vida

Las nuevas exigencias de calidad impactan sobre un negocio de consumo masivo. La competencia es más diversificada de lo que sugiere la histórica identificación de la leche con unas pocas marcas tradicionales.

En las góndolas argentinas, el mercado de leche larga vida tiene entre sus principales competidores a La Serenísima, de Mastellone Hnos.; Milkaut e Ilolay, del grupo francés Savencia; Tregar, de la familia García y Las Tres Niñas, de Adecoagro.

También compiten Manfrey, Verónica y SanCor. Se suman segundas marcas y productos elaborados para las etiquetas propias de las grandes cadenas de supermercados.

Pero este segmento de la industria láctea argentina muestra una dispersión significativa. El último ranking sectorial disponible señala que la empresa más grande del país recibe algo más del 11% de la leche producida, un nivel de concentración inferior al que se observa en varios de los principales países lecheros.

Ese mapa industrial tiene entre sus grandes protagonistas a Adecoagro y Mastellone Hnos., propietaria de La Serenísima. Savencia reúne en la Argentina a dos marcas de fuerte presencia: Milkaut e Ilolay.

Sin embargo, la recepción y el procesamiento de leche cruda no equivalen directamente a la participación en el segmento específico de leche larga vida. Allí la competencia cambia según la región, el canal comercial y el segmento de precios.

Cómo evolucionó el consumo y qué pasa con las exportaciones

Además, el negocio también atraviesa los vaivenes del poder adquisitivo y del consumo. Después de la fuerte caída del mercado interno durante 2024, las ventas de productos lácteos mostraron una recuperación durante 2025.

Sin embargo, esa mejora no compensó completamente el retroceso previo. En los primeros meses de este 2026, el consumo volvió a mostrar señales de debilidad.

Dentro de ese escenario, la leche larga vida ganó relevancia durante las últimas décadas frente a otras presentaciones de leche fluida. La combinación de una vida útil prolongada, la posibilidad de almacenarla sin refrigeración antes de abrir el envase y una distribución nacional más sencilla la convirtió en un producto estratégico.

Ese peso comercial vuelve especialmente relevante la discusión sobre la calidad. Una falla microbiológica, un problema de hermeticidad, una alteración del envase o una desviación en los parámetros físico-químicos puede alcanzar lotes de producción distribuidos en diferentes provincias.

Pueden permanecer en los canales comerciales durante períodos prolongados. Por eso, para las empresas que compiten con La Serenísima, Milkaut, Ilolay, Tregar, Las Tres Niñas, Manfrey, Verónica o SanCor, la actualización de las reglas no es un cambio meramente burocrático.

La nueva normativa refuerza la importancia de los controles de proceso, la trazabilidad y la estabilidad del producto durante toda su vida útil. En este mercado, una falla de calidad puede traducirse no sólo en pérdidas económicas y desperdicio de alimentos, sino también en un problema reputacional para la marca.

La actualización normativa también coincide con un momento de fuerte crecimiento de las exportaciones de leche UHT. Según el último informe de exportaciones por complejos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elaborado para el Consejo Agroindustrial Argentino, entre enero y mayo pasados los embarques de leche UHT con un contenido de materia grasa superior al 1% y de hasta el 6% llegaron a 4.102 toneladas.

La cifra representó un crecimiento del 132,2% frente al mismo período de 2025. Solamente en mayo, el salto interanual fue del 255,6%.

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