MUNDIAL

Cómo nació el amor de Bangladesh por la Selección Argentina

En el país asiático festejan las victorias de Lionel Messi y compañía como propias. Los motivos del fenómeno que alegra a multitudes
Por P.L.
ACTUALIDAD - 16 de Julio, 2026

Cada vez que la Selección Argentina sale a la cancha, una gigantesca marea celeste y blanca inunda las calles de una manera que desafía cualquier lógica geográfica. Sin embargo, esta postal no se registra en Buenos Aires, Rosario ni Córdoba, sino a más de 17.000 kilómetros de distancia. En Dhaka, la densa y ruidosa capital de Bangladesh, miles de personas se agolpan frente a pantallas gigantes en plena vía pública, trepan a los techos para flamear banderas argentinas y lloran de emoción ante cada gol de la Scaloneta. En las últimas horas, tras el inolvidable triunfo contra Inglaterra para llegar a una nueva final del Mundial, los multitudinarios festejos volvieron a repetirse.

Para el público de nuestro país, ver las imágenes de caravanas multitudinarias en el sur de Asia alentando al equipo nacional se convirtió en una hermosa y sorprendente costumbre, sobre todo a partir del Mundial de Qatar. Pero lo que muchos consideran un fenómeno reciente, impulsado por la viralidad de las redes sociales, es en realidad una historia de amor, herencia familiar y geopolítica que tiene raíces sumamente profundas. No se trata de una moda pasajera, sino de un sentimiento arraigado en la identidad de un pueblo que encontró en el fútbol argentino una forma de canalizar su propia historia.

El origen político de una pasión: la histórica "venganza" de Maradona en 1986

Para entender el origen de esta devoción colectiva, es necesario retroceder en el tiempo y cruzar el deporte con la historia internacional. Bangladesh fue territorio colonial británico hasta mediados del siglo XX (como parte de la India británica) y sufrió enormemente el yugo imperialista, incluyendo la devastadora hambruna de Bengala en 1943. El resentimiento hacia la corona de Gran Bretaña quedó marcado a fuego en la memoria colectiva de su población por generaciones.

La locura en el país asiático tras el pase a la final

En 1986, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, Diego Armando Maradona protagonizó el partido más icónico de la historia de los mundiales contra Inglaterra. Con la "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo", el Diez no solo le dio la clasificación a la Argentina, sino que consumó una suerte de justicia poética para todos aquellos pueblos que habían sido históricamente dominados por los británicos. En Bangladesh, cada gambeta de Diego contra los defensores ingleses se celebró en las calles como una victoria propia de los oprimidos. Maradona se transformó instantáneamente en un héroe nacional y los colores celeste y blanco pasaron a representar la rebeldía y el triunfo de los más débiles frente a los poderosos del mundo.

De la mística de Diego a la locura global por Lionel Messi

Aquel amor incondicional que nació en los ochenta con la generación de Maradona se transmitió de padres a hijos como un legado familiar inquebrantable. Con el cambio de milenio y la consolidación de Lionel Messi como el mejor jugador del planeta, la pasión lejos de apagarse se multiplicó a niveles insospechados. Las nuevas generaciones de bangladesíes adoptaron al astro rosarino con una devoción casi religiosa, encontrando en su humildad y genialidad la continuidad perfecta de aquel idilio que comenzó en el Estadio Azteca.

La masividad de internet y la globalización de las redes sociales permitieron que esta locura cruzara el océano de vuelta y llegara a los ojos de los propios hinchas argentinos. El agradecimiento mutuo generó un puente cultural sin precedentes históricos: los argentinos empezaron a alentar en masa a la selección de cricket de Bangladesh en plataformas digitales, y la reapertura de la embajada argentina en Dhaka en 2023 formalizó un lazo diplomático que nació puramente del sentimiento popular. Hoy, la Selección de Lionel Messi y Lionel Scaloni ya no le pertenece únicamente a su territorio; tiene un segundo hogar, ruidoso y fiel, en el corazón de Bangladesh.

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