Del Lusail al Met Life, similitudes y diferencias de la Selección Argentina en las dos finales del mundo
Ni el argentino más optimista se habrá imaginado aquel 18 de diciembre en este 19 de julio. Pero aquí estamos. Pasaron 1309 días apenas tres años y medio del inolvidable Lusail de la tercera estrella y la gloria eterna para Lionel Messi, y la Selección Argentina está a horas de jugar por un nuevo título para igualar los cuatro de Alemania e Italia y quedar a tan solo uno de Brasil, el máximo ganador de la historia de los Mundiales con cinco.
Lejos de conformarse con lo conseguido en Qatar 2022, que parecía ser la cima de la Selección tras los títulos en la Copa América 2021 y la Finalissima 2022, el equipo que comandan los Lionel con Messi adentro de la cancha y Scaloni desde el banco, fue por más y volvió a ganar la Copa América 2024, no pudo repetir el título en la Finalissima porque entre el calendario y el contexto mundial (se iba a jugar en Qatar cuando estalló la guerra en Medio Oriente) se encargaron de que nunca se jugara, y ahí va de nuevo en una Copa del Mundo.
Uno de los grandes secretos para volver a jugar una final del mundo es que la Selección Argentina mantuvo buena parte del plantel y el cuerpo técnico. Prácticamente, los mismos responsables de la enorme alegría en 2022 son los artífices de las nuevas emociones que siente todo un país en este 2026. Son 17 nombres que se repiten en la lista de 26 jugadores convocados para el Mundial, teniendo en cuenta que hay tres que podrían haberse sumado si no ocurrían lesiones (Lo Celso y Nico González se perdieron el 2022) o la decisión de Ángel Di María de finalizar su etapa en la Selección dos años atrás.
Y si bien hasta el domingo por la tarde no habrá confirmación de cuál será el 11 que pondrá Scaloni para intentar superar a España en Nueva Jersey, es muy fuerte la tendencia de la probable formación para la final con nueve jugadores -con la posibilidad de que finalmente sean ocho- que fueron los elegidos para iniciar también ante Francia. Lisandro Martínez le ganó el lugar en la zaga a Nicolás Otamendi -que igualmente jugó seis de los siete partidos del torneo actual- y Leandro Paredes se terminó quedando con la titularidad que quedó vacante tras la salida de Di María. En la semifinal ante Inglaterra, Scaloni sorprendió sacando a uno de los inamovibles: De Paul, que con Giuliano Simeone y Nico González podrían disputarse el último lugar en el planteo inicial.
El resto son los mismos: Emiliano Martínez en el arco; Nahuel Molina (un cambio que se dio también todo el tiempo en Qatar), Cristian Romero y Nicolás Tagliafico en la defensa; (De Paul), Enzo Fernández y Alexis Mac Allister en la mitad de la cancha, más el eterno Lionel Messi y Julián Álvarez en el ataque. Es cierto, quizás en esta edición con algo menos de brillo que en Qatar, pero supliendo esa carencia de buen juego que por ratos evidenció en varios tramos del Mundial con una entrega y una garra que hacen emocionar a los argentinos tanto -o más- que el baile que por momentos la Scaloneta le dio en 2022 a Países Bajos, Croacia o la mismísima Francia.
La Selección Argentina, de 2022 a 2026: qué mantuvo y qué cambió el equipo de Scaloni de una final a la otra
Desde los Estados Unidos y después de más de un mes de cobertura Mundialista, dos de los mejores analistas de fútbol de la Argentina brindaron a iProfesional su visión respecto de las similitudes y diferencias que presenta nuestra Selección respecto de la versión que mostró en la Copa del Mundo de Qatar.
Esteban Edul, comentarista de ESPN, explicó ante la consulta de este medio que en el juego hay una cuestión similar desde la idea: "Argentina es un equipo de mucho juego interno, con un jugador como vértice de un triángulo, con pase corto hacia adelante, pasando y yendo a buscar, y en eso se parece mucho al del Mundial pasado".
Además, agregó que más allá del juego, la Selección sigue siendo un equipo fuerte desde lo anímico: "Es algo medio impalpable: la cabeza, el coraje, el carácter. Un equipo que no se cae ni se rinde. El Mundial pasado le pasaron algunas situaciones medio traumáticas, como que Países Bajos te lo empate sobre la hora (en cuartos de final) o Francia dos veces en la final, y el equipo así y todo no se cae". El otro punto en común es Messi y su nivel: "Argentina tuvo al mejor jugador del torneo en la edición pasada y lo tiene también en esta", afirmó Edul.
Por otro lado, Javier Tabares, comentarista de Fox Sports y Radio La Red pero actualmente cubriendo el Mundial para la cadena norteamericana Telemundo, afirmó que a diferencia del 2022, donde Argentina llegaba como favorita a la final "tanto desde lo colectivo como desde lo individual, por un crecimiento sostenido y marcado partido a partido", en Estados Unidos la cosa está muy pareja.
Desde el análisis táctico, Tabares anticipó que en cuanto a los rivales de Argentina, la historia es muy distinta: "Creo que son dos partidos diferentes porque España no tiene nada que ver con lo que era Francia en 2022, que era un equipo muy directo para jugar y atacar, que podía hacerse de la posesión pero no como una virtud permanente. En cambio España hace de la posesión su propio juego que lo identifica hace mucho tiempo y es fiel a una idea que evidentemente le resultó sumamente efectiva, desde hace muchos años".
Pensando en una diferencia importante respecto a la Argentina del 2022, Edul advirtió que la ausencia de Di María cambia a la Scaloneta. "Era el jugador argentino que gambeteaba, que encaraba... No hay otro que encare como él, porque Messi en esta etapa gambetea pero no desde encarar. Di Maria era directo: veía al defensor y le apuntaba. Y estando Di Maria, el equipo usaba más los costados: cuando él jugaba por un lado, el equipo iba por el otro y lo buscaba libre para atacar sobre el opuesto, esa es una gran diferencia".
A la hora de imaginar cómo será el trámite del partido en la final, Tabares -también responsable del Curso de Relato y Comentario en DeporTEA, de los más prestigiosos del país y la región- se animó a pronosticar "un partido cerrado salvo que haya un gol relativamente temprano". Y lo justificó: "España tratará de manejar el juego desde la posesión y controlar a Argentina en ese sentido. Creo que Argentina más que disputarle la posesión va a tratar de jugar sin ceder enteramente la iniciativa, pero si jugando un poco con esa iniciativa del rival, porque Argentina es un equipo que se adapta más a diferentes formas de partido. Así que no creo que sea un juego muy abierto, ni con mucho ritmo ni ida y vuelta. No me parece que vaya a ser una final "atractiva" para los que quieren ver un partido de ataque por ataque".
Y Edul remató: "Los momentos de mejor fútbol se vieron en Qatar, pero en este mundial son momentos mas de reacciones ante situaciones difíciles, que la Argentina lo hizo muy bien"
El clima, cooling break y un entretiempo más largo: circunstancias que anticipan una final distinta a la anterior
Uno de los principales distintivos de esta final seguramente sea el horario en que será disputada: el reloj marcará las tres de la tarde cuando el árbitro esloveno Slavko VinÄiÄ ponga en marcha el partido. Para algún desprevenido, vale recordar que en Estados Unidos es verano ahora mismo, por lo que el partido arrancará en un horario que lejos está de ser el ideal para un partido de este calibre.
La diferencia horaria con Europa y parte de Asia explican la decisión, y entonces el calor será un factor influyente en el juego. De todas maneras, el pronóstico del clima pareciera ser algo benevolente para con el partido del domingo o al menos deja la sensación de que podría ser aún peor: la máxima anunciada es de 28 grados, cuando en julio la temperatura puede alcanzar los 35°.
En Qatar el partido comenzó a las 18 hora local, pero además los estadios del Mundial pasado tenían todos aire acondicionado para luchar con la temperatura de Medio Oriente en invierno, lo que obligó a mover el torneo de junio/julio a diciembre para evitar el calor sofocante del verano.
Otra diferencia, que tiene que ver justamente con esta cuestión de que muchos partidos se jugaron en horario diurno y con contextos calurosos, tiene que ver con la disposición de la FIFA de detener el juego por tres minutos en cada tiempo para que los jugadores se hidraten. Esta especie de tiempo muerto ha demostrado a lo largo de todo el Mundial que puede servir a los entrenadores y equipos para modificar el plan de juego con una breve charla táctica que fuera de esta situación solo se podría dar durante el entretiempo.
Un fútbol algo cambiado de Qatar a Estados Unidos, pero fútbol al fin. Como la Selección Argentina, que algo cambió del 2022 a 2026, pero que sigue siendo la Selección Argentina, y está a horas de escribir una nueva página dorada en la historia del país.