Nuevas reglas para llevar mascotas en los aviones y quién tiene la última palabra
La forma de viajar en avión ha experimentado una transformación profunda en los últimos años. El paisaje cotidiano de las terminales aéreas y las salas de embarque cambió de manera sustancial, siendo cada vez más habitual ver a pasajeros transitando junto a sus animales de compañía -principalmente perros y gatos- integrados a la dinámica de los vuelos comerciales. Sin embargo, la convivencia entre las expectativas de los usuarios y las exigencias de seguridad a bordo solía chocar contra una maraña de requisitos confusos y reglas cambiantes según la empresa prestataria. Para resolver esta falta de previsibilidad, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), organismo que representa a más de 370 aerolíneas globales que concentran el 85% del tráfico aéreo mundial, publicó un manual de directrices operativas unificadas para estandarizar el viaje de mascotas en cabina en todas las fases del vuelo.
El lanzamiento de este manual complementa las normativas vigentes sobre perros de asistencia y responde a un reclamo directo de los propios usuarios detectado en las encuestas globales del sector. Según la Global Passenger Survey 2025 de la IATA, aproximadamente una cuarta parte de los viajeros encuestados confirmó que viaja o consideraría viajar junto a su mascota. No obstante, este universo de clientes reportó serias dificultades en la previa del vuelo: un 41% citó la incertidumbre sobre la elegibilidad de su animal para abordar como su principal desafío, un 36% admitió desconocer las políticas internas de las aerolíneas y un 34% reconoció no comprender el proceso operativo general del traslado.
Ante esta problemática, Brendan Sullivan, director global de carga de la IATA, fundamentó la necesidad de fijar criterios homogéneos en la industria: "Una mascota es un miembro muy querido de la familia. Las personas que viajan con ellas necesitan orientación clara sobre qué esperar en cada etapa del viaje. Esto es importante porque los pasajeros bien preparados y las mejores prácticas en toda la industria permiten a las aerolíneas brindar una experiencia segura, coherente y eficiente para quienes viajan con sus mascotas".
Viajar con mascotas en avión: ¿Se puede llevar perros o gatos?
Las recomendaciones internacionales publicadas por la IATA buscan estructurar el servicio bajo pautas previsibles en cinco instancias operativas críticas:
- La reserva anticipada y el código PETC: Se solicita a las aerolíneas que habiliten el registro de mascotas en sus webs y apps mediante el código técnico unificado PETC (Pet in Cabin). Las reservas deben gestionarse con una anticipación obligatoria de entre 48 y 72 horas antes del despegue. Se advierte que las agencias externas o buscadores de terceros muchas veces no procesan este cupo, por lo que el trámite debe reconfirmarse directamente con la aerolínea operadora.
- El bolso de transporte (norma CR1): El contenedor debe cumplir estrictamente con el Requisito 1 del Reglamento de Animales Vivos (LAR) de la IATA. Esto exige que el perro o gato pueda pararse, sentarse erguido, dar un giro sobre sí mismo y acostarse de forma natural dentro del bolso sin tocar los bordes. Durante el rodaje, despegue, vuelo y aterrizaje, el bolso debe permanecer cerrado debajo del asiento delantero. Si el personal de embarque detecta que el animal está excesivamente apretado o que el bolso excede las dimensiones del asiento, se negará el abordaje.
- Controles sanitarios y de seguridad: En el mostrador de check-in, el personal aplicará una lista de verificación obligatoria para auditar certificados de salud, permisos y esquemas de vacunación al día. Asimismo, en los filtros de seguridad aeroportuaria, el dueño deberá sacar al animal del bolso para cruzar los arcos detectores de metales por separado.
- Prohibición de sedantes sin receta: La guía desaconseja categóricamente el uso de sedantes o tranquilizantes para administrar a los animales durante el vuelo, a menos que estén estrictamente indicados por un veterinario con receta médica y registro formal. El personal de mostrador y la tripulación evaluarán visualmente el estado de alerta de la mascota, prohibiendo el embarque de animales sedados sin aval o con signos de angustia o agresividad.
- Control en cabina y desembarque: La tripulación de a bordo recibirá una lista especial de pasajeros con mascotas (PIL) para gestionar de forma preventiva posibles alergias o fobias de otros viajeros. Al llegar a destino, el pasajero debe permanecer dentro de la aeronave hasta recibir la autorización final para desembarcar y presentar la documentación ante los controles aduaneros o de sanidad animal del país de arribo.
Mascotas en el avión: quién tiene la última palabra antes de volar
A pesar del esfuerzo de la IATA por unificar los estándares en toda la red aerocomercial mundial, existe una aclaración técnica fundamental que todo viajero debe tener en cuenta: estas nuevas directrices funcionan como un manual de buenas prácticas y recomendaciones internacionales, pero no constituyen una ley obligatoria ni reemplazan las regulaciones soberanas de cada país ni los reglamentos internos de las empresas. Esto significa que cada aerolínea mantiene la última palabra sobre las condiciones finales del servicio.
Las compañías aéreas conservan la potestad final para definir las tarifas del servicio, limitar los cupos de animales por vuelo según el modelo de avión o restringir el peso máximo permitido para la suma del animal y el bolso. Por esta razón, el organismo internacional recomienda a los usuarios utilizar esta nueva normativa como una herramienta de consulta para exigir transparencia, comunicarse con la aerolínea con semanas de anticipación antes de emitir los pasajes y verificar de forma directa las medidas exactas del espacio disponible debajo del asiento en la aeronave asignada.