ENTREVISTA

Ya no buscan cambiar su cuerpo: por qué las mujeres priorizan resultados naturales en la cirugía mamaria

El Dr. Juan Manuel Serén, creador del protocolo ERABAS, explica por qué cambiaron las consultas y cómo evolucionó la forma de entender estos procedimientos
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 24 de Julio, 2026

Durante años, la cirugía mamaria estuvo asociada casi exclusivamente al aumento de volumen. La imagen de los grandes implantes marcó una época en la que el objetivo parecía ser que el cambio se notara. Sin embargo, esa realidad empezó a cambiar.

La cirugía mamaria continúa siendo uno de los procedimientos estéticos más realizados en el mundo, pero las motivaciones de las pacientes evolucionaron. Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) – Global Survey 2024, el levantamiento mamario o mastopexia se mantiene entre las intervenciones mamarias más frecuentes a nivel internacional, reflejando una demanda sostenida de procedimientos que respeten la anatomía y las características de cada mujer. 

Hoy, muchas pacientes ya no consultan para aumentar el tamaño de sus mamas, sino para recuperar la forma que tenían antes de un embarazo, la lactancia, una pérdida importante de peso o simplemente el paso del tiempo. La conversación dejó de girar alrededor del volumen y comenzó a enfocarse en la armonía, la proporción y el bienestar.

El Dr. Juan Manuel Serén (MN 107.174), cirujano plástico, próximo presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) y creador del protocolo ERABAS de rápida recuperación en cirugía mamaria, explica por qué cambiaron las consultas y cómo evolucionó la forma de entender estos procedimientos.

Durante mucho tiempo la cirugía mamaria estuvo asociada al aumento de tamaño. ¿Qué cambió?

Lo primero que cambió fue el motivo de la consulta. Hace algunos años muchas pacientes llegaban preguntando qué implante les convenía o cuánto volumen podían colocarse. Hoy esa conversación suele empezar de otra manera. Nos dicen: "Quiero volver a verme como antes del embarazo" o "Siento que mi cuerpo cambió y quiero recuperar la forma que tenía". Ya no buscan ser más grandes, sino volver a sentirse cómodas con su imagen.

¿Diría que cambió más la cirugía o cambió la manera en que las mujeres viven su cuerpo?

Creo que cambió la sociedad, y eso inevitablemente se refleja en el consultorio. Hoy las mujeres llegan con objetivos mucho más claros y realistas. No buscan parecerse a otra persona, sino sentirse bien con ellas mismas. La cirugía acompaña esa necesidad, pero siempre desde un criterio médico. Nuestro trabajo es entender qué necesita cada paciente y cuál es la mejor manera de ayudarla.

Juan Manuel Serén, próximo presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires

Durante muchos años el ideal parecía ser tener más volumen. ¿Por qué cree que ese mandato perdió fuerza?

Porque hoy existe una mirada mucho más saludable sobre el cuerpo. Muchas mujeres dejaron de perseguir un modelo único de belleza y empezaron a valorar aquello que las representa. Eso también se ve en la consulta. Cada vez escuchamos más frases como "quiero recuperar mi cuerpo" y menos "quiero parecerme a alguien". Es un cambio muy importante porque modifica completamente la forma de planificar una cirugía.

¿Qué es lo que más escucha hoy cuando una paciente llega por primera vez al consultorio?

Muchas pacientes aclaran desde el primer momento que no quieren que la cirugía se note. Buscan recuperar firmeza, corregir cambios que aparecieron después de la maternidad o de una baja importante de peso, o simplemente volver a sentirse proporcionadas. La naturalidad dejó de ser una excepción para convertirse en el principal objetivo.

En ese escenario, la mastopexia ganó protagonismo. ¿Por qué?

Porque muchas veces el problema no es el volumen. La mama conserva un tamaño adecuado, pero perdió su posición o su firmeza con el paso del tiempo. En esos casos, una mastopexia permite levantar y remodelar el tejido mamario sin que necesariamente haya que colocar un implante. La indicación depende de la anatomía de cada paciente y de lo que realmente necesita.

Todavía existe la idea de que toda mama caída necesita una prótesis. ¿Es un mito?

Sí. Son procedimientos con objetivos diferentes. El implante sirve para aportar volumen; la mastopexia corrige la caída y mejora la forma. Hay pacientes que necesitan combinar ambas técnicas y otras en las que un levantamiento mamario es suficiente. Por eso es tan importante hacer una evaluación individual y no pensar que existe una única solución para todos los casos.

Cuando se habla de resultados naturales, ¿qué significa realmente?

No significa hacer un cambio pequeño. Significa hacer el cambio correcto. Un resultado natural es aquel que respeta las proporciones del cuerpo, la calidad de los tejidos y las expectativas de esa paciente. La idea es que la cirugía se integre de manera armónica a su cuerpo y que ella se sienta identificada con el resultado.

Los tipos de consultas de los pacientes cambiaron

¿También cambió el perfil de las mujeres que consultan?

Más que la edad, cambió el momento en el que deciden hacerlo. Hoy vemos muchas mujeres después de la maternidad, otras que bajaron mucho de peso y también pacientes de más de 50 años que quieren recuperar la firmeza o corregir cambios propios del paso del tiempo. La cirugía dejó de responder solamente a una cuestión estética y muchas veces está relacionada con volver a sentirse cómodas con el propio cuerpo.

¿Qué influencia tienen hoy las redes sociales?

Las redes forman parte de la vida cotidiana y, por supuesto, influyen. Durante un tiempo muchas consultas llegaban con imágenes muy alejadas de la realidad. Hoy vemos algo distinto. Las pacientes entienden que una foto editada o un filtro no pueden ser el objetivo de una cirugía. De hecho, es bastante común que traigan fotos de ellas mismas de hace algunos años. Quieren recuperar una versión propia, no copiar la de otra persona.

También aparecieron nuevos recursos quirúrgicos. ¿Qué aportan?

La cirugía evolucionó mucho. Hoy podemos planificar cada procedimiento con mayor precisión y, en pacientes seleccionadas, utilizar materiales como las mallas reabsorbibles de P4HB, que brindan soporte interno durante la cicatrización y ayudan a sostener mejor los tejidos. Son herramientas que utilizamos cuando están indicadas, siempre dentro de una planificación integral.

¿Cómo se define cuál es el tratamiento adecuado para cada paciente?

No existen recetas. Evaluamos la calidad de la piel, el tejido mamario, el grado de descenso de la mama, los antecedentes de embarazos, de cambios de peso y, por supuesto, las expectativas de la paciente. Dos mujeres pueden tener una anatomía muy parecida y, sin embargo, necesitar procedimientos completamente distintos porque sus objetivos también son diferentes.

Hoy existen muchas tendencias en cirugía estética que circulan en redes sociales. ¿Eso puede ser un problema?

Las tendencias pasan, pero una cirugía tiene efectos que acompañan a la paciente durante muchos años. Cuando alguien consulta porque quiere reproducir el resultado que vio en otra persona, lo primero que hacemos es explicar que cada cuerpo es distinto. Lo importante no es seguir una moda, sino encontrar la mejor opción para esa mujer.

¿Cuál cree que fue el cambio más importante que vivió la cirugía mamaria en los últimos años?

La técnica avanzó muchísimo, pero creo que el cambio más importante fue otro. Cambió la conversación con las pacientes. Antes hablábamos principalmente del tamaño de un implante; hoy hablamos de bienestar, de confort postoperatorio, de proporciones y de cómo cada mujer quiere sentirse con su cuerpo. Esa evolución hizo que la cirugía mamaria sea mucho más respetuosa de la individualidad de cada paciente y, desde mi punto de vista, ese es el mayor avance que tuvimos en los últimos años.

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