COLUMNA

Cambios polares y guerra hegemónica en un mundo en conflicto

La crisis de gobernanza global desata conflictos y rivalidades, con China aumentando su influencia y resquebrajando alianzas históricas
Por Lic. Jeremías Biglia - Profesor LIGEI- Universidad del Salvador
ACTUALIDAD - 30 de Julio, 2026

El escenario internacional atraviesa una profunda reconfiguración. El orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial y el esquema unipolar encabezado por Estados Unidos tras la caída de la Unión Soviética han dado paso a una dinámica multipolar caracterizada por la inestabilidad y la tensión constante. La idea de una superpotencia capaz de actuar como "policía del mundo" y articular la gobernanza global de manera unilateral ha mostrado sus claros límites.

Como advertía Eric Hobsbawm, el mundo es demasiado complejo para que un solo Estado lo domine. Aunque Estados Unidos conserva una supremacía militar innegable, su peso relativo en la economía global se ha reducido frente al ascenso de Asia, con China a la cabeza. Al mismo tiempo, la globalización económica y tecnológica no estuvo acompañada por el desarrollo de instituciones supranacionales eficaces: los Estados siguen siendo los actores centrales y el uso unilateral de la fuerza ha erosionado progresivamente la legitimidad de organismos como las Naciones Unidas.

En este contexto, los conflictos en Ucrania y en Medio Oriente —particularmente la escalada con Irán— no representan un simple retorno a la Guerra Fría. La contienda bilateral e ideológica del siglo XX ha sido sustituida por un tablero fragmentado donde actores revisionistas cuestionan las reglas fijadas por Occidente.

Ucrania y Medio Oriente exponen las fracturas del viejo orden

La guerra en Ucrania expone las fracturas de la seguridad europea, el avance estratégico de la OTAN hacia el Este y la reaparición de disputas territoriales y energéticas que se creían superadas. Sin embargo, la acción militar rusa no propone una alternativa doctrinaria universal; más bien acelera el aislamiento diplomático de Moscú y relanza la carrera armamentística de las principales naciones europeas, al tiempo que consolida la transición hacia un alineamiento euroasiático.

Por su parte, la crisis en Medio Oriente alrededor de Irán y el control de pasos estratégicos como el Estrecho de Ormuz ilustra el impacto geopolítico sobre el suministro energético global. Este escenario combina tácticas de "guerra híbrida" con presiones diplomáticas, demostrando que la superioridad militar no siempre se traduce en resultados políticos duraderos ni en estabilidad regional.

Pese a la centralidad coyuntural de estos focos bélicos, el verdadero reto estructural para la hegemonía estadounidense reside en China. Siguiendo la lógica realista de Robert Gilpin o la llamada "trampa de Tucídides" analizada por Graham Allison, las transformaciones en la jerarquía del poder mundial se derivan del crecimiento diferencial entre las potencias. China no solo disputa el liderazgo económico mundial, sino también campos clave como la tecnología 5G, los semiconductores y la inteligencia artificial. A diferencia de la URSS, el gigante asiático opera dentro de los marcos del capitalismo global y la integración comercial, convirtiéndose en el único competidor con capacidad integral para alterar el equilibrio sistémico.

El dilema de seguridad en un mundo irrevocablemente diverso

Lejos del "fin de la historia", nos adentramos en una etapa signada por el dilema de seguridad: un sistema multipolar donde la incertidumbre y la proliferación de alianzas volátiles incrementan los riesgos de error de cálculo. La pandemia y las tensiones geoeconómicas ya evidenciaron el retorno del Estado como actor organizador frente a las cadenas de suministro fragmentadas.

La guerra y la confrontación directa distan de ser la vía para resolver las deficiencias del orden internacional. Ante el riesgo de un colapso en la gobernanza o de escaladas impredecibles, el tablero contemporáneo exige superar el unilateralismo y avanzar hacia una arquitectura multilateral capaz de gestionar las rivalidades estratégicas de un mundo irrevocablemente diverso.

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