Chau tours de compras, qué es lo único que sigue conviniendo traer de Chile
El hábito de cruzar la cordillera para hacer tours de compras en Chile sufrió una transformación profunda en los últimos meses. Tras un período de viajes masivos impulsados por el diferencial cambiario, el flujo de consumidores hacia los centros comerciales trasandinos experimentó un enfriamiento notorio. La combinación de una economía local más ajustada junto al reordenamiento de los costos internos modificó las pautas de consumo de las familias, reduciendo la frecuencia de las escapadas dedicadas exclusivamente al abastecimiento de bienes de uso cotidiano.
Las tiendas minoristas de textiles y calzado en las principales ciudades chilenas dejaron de mostrar aquellas ventajas abrumadoras que solían justificar el traslado físico. Las recientes medidas de flexibilización del comercio exterior en Argentina, sumadas a los costos fijos que demanda la logística del viaje, acortaron las distancias en rubros tradicionales. Según datos provistos por la Cámara Nacional de Comercio de Chile, las visitas procedentes de Argentina sufrieron un desplome cercano al 40% en lo que va del año, marcando un punto de inflexión en el consumo transfronterizo. Sin embargo, cuando la mirada se posa sobre el universo de la tecnología, el panorama cambia de manera drástica y vuelve a abrir una ventana de conveniencia para ciertos perfiles de compradores.
Un reciente relevamiento comparativo realizado sobre diez productos emblemáticos de la región confirma que Argentina mantiene los valores en dólares más elevados del Cono Sur en equipamiento digital. Aunque las facilidades para adquirir insumos vía courier oficial o puerta a puerta han ganado terreno como alternativa remota, el cruce presencial continúa ofreciendo brechas sustanciales en dispositivos específicos de gama alta y pantallas de gran tamaño.
Celulares, pantallas y consolas con brechas de hasta el 159%
La distorsión más marcada dentro del segmento tecnológico se concentra en los televisores de dimensiones imponentes. Un Smart TV LED de 85 pulgadas presenta una cotización promedio en plazas argentinas de u$s2.508, mientras que del otro lado de los Andes se comercializa a u$s968. Esta brecha, que alcanza un 159% en moneda dura, representa una diferencia neta de más de dos millones de pesos al tipo de cambio financiero, lo que transforma la compra de estos equipos en la principal razón de viaje para los fanáticos del entretenimiento en el hogar.
En la telefonía celular de última generación, la ventaja competitiva trasandina también resulta significativa. El codiciado iPhone 17 Pro Max de 256 GB ostenta un valor local cercano a los u$s2.112, mientras que en las tiendas del país vecino cotiza a u$s1.473, lo que implica un desembolso un 43,4% menor. La brecha se extiende hacia el segmento de los videojuegos y el entretenimiento portátil, donde consolas populares como la Nintendo Switch OLED registran un desfase del 78,9%, cotizando a u$s369 en Santiago frente a los u$s660 que demanda el mercado nacional.
Las razones detrás de la dispersión de costos y el boom del courier
Especialistas del sector económico señalan que la persistencia de estas marcadas diferencias responde a aspectos estructurales de la política fiscal interna. El economista Damián Di Pace explica que Chile cuenta con más de cuatro décadas de apertura comercial, acuerdos de libre comercio consolidados y una carga impositiva global sensiblemente menor. En la plaza argentina, la acumulación de tributos en cada etapa de la cadena de distribución, sumada a tributos locales como Ingresos Brutos y el gravamen a los débitos y créditos bancarios, condiciona el precio final al consumidor de los productos importados.
Por su parte, el economista Nicolás Aroma indica que el atraso en ciertos términos de intercambio cambiario mantiene atractivo el consumo transfronterizo para quienes residen en provincias limítrofes o buscan adquirir bienes suntuarios. No obstante, una parte creciente de la brecha comenzó a canalizarse mediante el sistema de encomiendas internacionales. Durante el primer semestre, las compras a través de servicios courier rozaron los u$s643 millones, marcando un incremento superior al 104% interanual y consolidando a la importación digital como la nueva vía preferida para eludir los viajes físicos sin renunciar al ahorro.