Un avión viajaba de Buenos Aires a Madrid, aterrizó de emergencia en Brasil y dejó 400 pasajeros varados
El aterrizaje de emergencia del vuelo PU633 de Plus Ultra, que partió de Buenos Aires rumbo a Madrid y debió desviarse a Natal el domingo por la noche, generó uno de los incidentes operativos más complejos del año para la logística aérea regional, con más de 400 pasajeros varados, múltiples reprogramaciones y una cadena de asistencia que quedó desbordada en pocas horas.
El episodio expuso fallas de coordinación entre aerolínea, autoridades aeroportuarias y operadores de servicios en tierra, dado que, según indicaron fuentes de la compañía, al no contar en Natal con operadores propios, se generaron momentos de confusión con los pasajeros.
No obstante, la fuente señaló que se reprogramó la salida del vuelo hacia Madrid para mañana a las 18:50, hora local, con llegada prevista para el miércoles 26 a las 7,40, hora de Madrid.
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La fuente indicó que "Plus Ultra Líneas Aéreas ha dispuesto alojamiento y asistencia para los pasajeros afectados", y les pidió a los pasajeros "permanezcan en sus hoteles y mantengan disponibles sus teléfonos móviles para recibir cualquier actualización adicional sobre los horarios de transporte al aeropuerto. Los traslados desde los hoteles hasta el Aeropuerto Internacional de Natal serán coordinados y comunicados", apuntaron desde la empresa.
El avión, un Airbus A330-200, sufrió una pérdida de presión en cabina que obligó al comandante a descender rápidamente y solicitar aterrizaje inmediato en el aeropuerto internacional de Natal. La maniobra se realizó sin heridos, pero el impacto operativo fue inmediato: la aeronave quedó fuera de servicio y los pasajeros, que debían continuar hacia Madrid, quedaron varados.
La logística de asistencia se vio rápidamente comprometida. Natal es un aeropuerto con capacidad internacional, pero no está preparado para absorber de manera súbita a 400 pasajeros de un vuelo transatlántico que requieren alojamiento, alimentación, transporte y reprogramación.
La aerolínea gestionó hoteles, pero muchos pasajeros denunciaron que fueron trasladados en grupos pequeños, sin coordinación y con largas esperas en el hall principal. En paralelo, la disponibilidad hotelera era limitada por eventos locales, lo que obligó a distribuir a los viajeros en establecimientos alejados del aeropuerto.
El problema se amplificó cuando Plus Ultra anunció que enviaría una aeronave desde Madrid para completar el trayecto, pero el vuelo de rescate sufrió demoras adicionales por cuestiones operativas y de tripulación.
En paralelo, la situación generó un desafío para la logística aeroportuaria brasileña. Natal debió gestionar documentación migratoria extraordinaria, ya que los pasajeros ingresaron al país sin intención de hacerlo.
La Policía Federal y la administración aeroportuaria habilitaron un procedimiento especial para permitir el alojamiento y la circulación de los viajeros, pero el proceso fue lento y generó filas extensas. La falta de personal en domingo por la noche agravó los tiempos de espera.
Desde el punto de vista logístico, el caso expone un problema recurrente en vuelos intercontinentales operados por aerolíneas de flota reducida: la falta de aeronaves de reemplazo disponibles en la región.
A diferencia de compañías con bases en Sudamérica, Plus Ultra no cuenta con infraestructura local para resolver contingencias de manera inmediata. Esto obliga a depender de aeronaves enviadas desde Europa, lo que incrementa los tiempos de respuesta y la complejidad operativa.
El impacto también se trasladó a la cadena de conexiones internacionales. Muchos pasajeros tenían vuelos posteriores desde Madrid hacia otros destinos europeos, lo que generó una cascada de reprogramaciones, pérdidas de reservas y costos adicionales. Operadores turísticos confirmaron que trabajan en reclamos ante la aerolínea y en gestiones para reubicar a los viajeros en nuevas rutas, aunque advierten que la disponibilidad es limitada por la alta demanda de agosto.
En Argentina, el episodio generó preocupación entre organismos de control y operadores aeroportuarios, que destacaron la necesidad de reforzar los protocolos de comunicación y asistencia en vuelos que parten desde Ezeiza o Aeroparque hacia destinos intercontinentales.