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El mensaje de Macron tras la jornada de graves incidentes en todo Francia

El presidente habló por televisión tras el caos y los destrozos causados por miles de manifestantes en distintos puntos del país durante el sábado

18/10/2026
Actualizado 20:27hs

Un día después de las multitudinarias manifestaciones que derivaron en violencia generalizada, saqueos y graves daños materiales en todo el territorio francés, el presidente Emmanuel Macron brindó este domingo un mensaje televisado dirigido a toda la nación. En una alocución marcada por la dureza institucional, el jefe de Estado condenó enérgicamente los ataques contra edificios públicos y se dirigió de forma directa a la ciudadanía: "¿Cómo pueden unos franceses hacerle esto a Francia?", cuestionó retóricamente al inicio de su discurso.

El mandatario remarcó que "no hay nada que justifique" la violencia observada durante la jornada del sábado y añadió: "Nada lo explica, nada lo justifica; todos sentimos rabia y vergüenza". Las palabras del presidente se conocieron luego de que los balances oficiales confirmaran un saldo de más de 2.000 personas detenidas y por encima de 600 agentes de policía, gendarmes y bomberos heridos.

Durante su intervención, Macron hizo hincapié en las imágenes del incendio intencional que provocó el derrumbe parcial del histórico edificio del ayuntamiento de Limoges, construido en el siglo XIX, un hecho que calificó como una herida profunda al patrimonio del país. En ese sentido, solicitó trazar una clara distinción entre los ciudadanos que se movilizaron de manera pacífica —como estudiantes y sindicatos que protestaban contra el alto costo de vida y exigían mejoras educativas— y aquellos grupos violentos a los que definió como "delincuentes" y "extremistas de ultraizquierda".

El jefe del Estado francés advirtió que el Poder Ejecutivo actuará con la máxima inflexibilidad. Sostuvo que "los que destruyeron deben pagar" y que quienes "intentaron derribar la República" deberán responder ante la justicia. A su vez, confirmó que se le otorgó a las autoridades regionales y prefecturas la potestad de prohibir concentraciones públicas en los puntos críticos donde se prevean nuevos disturbios.

Como respuesta política para encauzar el conflicto, el presidente anunció que esta misma semana el primer ministro Sébastien Lecornu reunirá a los representantes de los partidos políticos, las centrales sindicales y los delegados de alumnos secundarios y universitarios en mesas de trabajo conjuntas para elaborar propuestas concretas.

Por su parte, Lecornu arremetió contra la dirigencia del partido opositor La Francia Insumisa (LFI), señalando que "o se está en el campo de la República y de las fuerzas del orden, o se está del lado de los alborotadores", al tiempo que confirmó que mantendrá reuniones de trabajo con los alcaldes de las tres ciudades más pobladas del país —París, Marsella y Lyon— para reevaluar los esquemas de seguridad urbana.

Los graves incidentes en el sábado de furia de Francia

El punto más dramático de la jornada se registró en la ciudad de Limoges, ubicada a 400 kilómetros al sur de París. Allí, manifestantes con los rostros cubiertos incendiaron un patrullero, forzaron los accesos e ingresaron al ayuntamiento local. El fuego desatado en el interior devoró rápidamente las estructuras, provocando el colapso del techo y la destrucción de dos tercios de la fachada del histórico edificio de 143 años de antigüedad, en un hecho calificado por las autoridades locales como un acto vandálico deliberado y una catástrofe para el patrimonio arquitectónico.

En Marsella, los incidentes dejaron un saldo de 107 policías heridos, tres de ellos de gravedad, luego de que grupos de encapuchados atacaran una comisaría municipal con bombas de humo y rompieran cristales en el Palacio Municipal. Por su parte, en la ciudad de Lyon se registraron duros choques donde los manifestantes incendiaron la Oficina de Turismo e impidieron temporalmente el trabajo de los bomberos lanzando material pirotécnico, lo que obligó a las fuerzas antidisturbios a desplegar gases lacrimógenos.

Similares escenas de desorden se repitieron en otras regiones. En Caen, en la región de Normandía, los manifestantes utilizaron maquinaria vial para derribar un cerco de contención policial, vandalizaron edificios públicos y dañaron vehículos oficiales. Mientras tanto, en la ciudad norteña de Tolón, grupos violentos desarmaron la estructura de un mercado navideño para arrojar vallas de contención contra las líneas policiales.

En la capital, París, la columna principal transcurrió desde la Place de la République hasta la Place de Clichy. Sin embargo, en los alrededores se multiplicaron grupos reducidos que generaron barricadas, incendios de contenedores y saqueos a comercios. La Prefectura de Policía de París confirmó la detención de más de un centenar de personas en la capital tras aplicar un operativo de rápida dispersión con gases lacrimógenos para contener los disturbios nocturnos.