Trabajan en el campo de día y sirven tragos en la madrugada: la historia de Ritual Bolívar

Dos ingenieros agrónomos transformaron su pasión en emprendimiento propio. Con Accademia Branca, sumaron herramientas y profesionalizaron su proyecto
Emprendimiento Ritual

Los días de Ritual empiezan a las 6.30. Álvaro, de 37 años, y Victoria, de 35, preparan el desayuno para sus hijas Bernarda, de 5, y Bruna, de 2, las llevan al jardín y salen a trabajar. Ambos son ingenieros agrónomos, asesoran a productores y pasan buena parte de la jornada recorriendo campos.

A la tarde vuelven a casa y, cuando las chicas se duermen, comienza su segunda jornada. Ritual es una experiencia de gastronomía y coctelería de autor que nació de una pasión compartida y que, con el tiempo, fueron convirtiendo en un proyecto propio. En ese recorrido, la formación en Accademia Branca les permitió ordenar conocimientos, sumar herramientas y profesionalizar una inquietud que habían construido entre viajes, curiosidad y aprendizaje autodidacta.

Accademia Branca ofrece una formación gratuita
Accademia Branca ofrece una formación gratuita con aval académico de UADE, que ofrece clases online y autoadministradas.

A las 21.30, diez personas se sientan a la mesa. Durante la noche, los platos y los tragos se suceden en una experiencia que puede extenderse hasta la madrugada. Cuando el último invitado se va, todavía queda ordenar. Muchas veces, la jornada termina cerca de las tres de la mañana.

"Para nosotros, ser padres, ejercer nuestras profesiones y llevar adelante Ritual no es sencillo. Es sacrificado, pero a la vez muy reconfortante. Las devoluciones que recibimos nos animan cada vez más a seguir impulsando este tipo de proyectos. Requiere mucho esfuerzo, pero lo amamos, así como también amamos nuestras profesiones", cuenta Álvaro.

La idea nació de dos intereses que compartían desde antes de convertirlos en un negocio: la gastronomía y la coctelería, por un lado, y el placer de recibir gente en casa, por el otro. Victoria había realizado cursos de cocina, mientras que Álvaro se fue acercando al mundo de los tragos después de construir una barra en su vivienda. En sus viajes, ambos visitaban bares, conversaban con bartenders y volvían con nuevas ideas.

Hasta que, durante un asado, apareció la pregunta que terminaría dando origen al proyecto: ¿por qué no hacer algo propio con todo eso?

"Ritual nació porque decidimos potenciar algunas cosas que ya teníamos dentro nuestro: el espíritu emprendedor y la pasión por recibir gente. Nos encanta ser anfitriones y tratar de que quienes nos visitan la pasen lo mejor posible", explica Álvaro. La combinación de esos intereses los animó a explorar una alternativa que se diferenciara de las propuestas gastronómicas existentes en Bolívar.

De diez invitados a un evento para 70 personas

Álvaro y
Álvaro y Victoria, en su quincho ubicado en Bolívar, reciben a comensales que buscan una propuesta diferente.

El objetivo era elevar la vara de la coctelería, invitar al público a descubrir nuevos sabores y salir de las combinaciones tradicionales. El desafío no era menor: desarrollar una propuesta de autor en una ciudad del interior, donde las alternativas de formación especializada y las posibilidades de acceder a determinados circuitos gastronómicos pueden ser más limitadas.

El primer paso fue una prueba entre conocidos. El 6 de febrero organizaron lo que llamaron su "noche cero": diez invitados se sentaron a la mesa para vivir la experiencia y darles una devolución sincera.

"La noche cero, con esos diez invitados, fue mágica. Recibimos muy buenas devoluciones de los comensales y nos sirvió para ajustar muchos detalles, mejorar los tiempos y pulir la experiencia. Fue un gran punto de partida", recuerda.

Después abrieron las reservas y la respuesta superó sus expectativas. No necesitaron salir a buscar clientes: la propuesta empezó a circular entre los habitantes de Bolívar y localidades cercanas.

"Cuando vimos el interés de la gente, supimos que esto venía para rato y que nos teníamos que seguir profesionalizando", señala Álvaro.

Desde entonces, realizaron 25 encuentros, con alrededor de diez personas por edición. Cada Ritual combina gastronomía con entre ocho y diez cócteles diferentes. Según sus cálculos, ya desarrollaron más de 50 creaciones y sirvieron más de 2.500 tragos.

La convocatoria también trascendió los límites de la ciudad. Hoy reciben comensales de Henderson, Daireaux, Urdampilleta y Pirovano, además de visitantes de localidades más grandes, como Pehuajó.

Las redes sociales contribuyeron a difundir la propuesta, pero detrás de las fotos de los tragos y de la puesta en escena hay un trabajo que va más allá de preparar bebidas. La elección de la cristalería, los maridajes, la organización de la barra y la manera de recibir a cada comensal forman parte de una experiencia que buscan construir y perfeccionar en cada encuentro.

Cómo se formaron en coctelería sin salir de Bolívar

Ambos ingenieros
Ambos ingenieros aprovecharon el programa gratuito Accademia Branca, con aval de la UADE,  para formarse.

El crecimiento de Ritual también los llevó a reconocer las limitaciones de aprender por cuenta propia. Aunque ya tenían experiencia y conocimientos adquiridos de manera autodidacta, necesitaban herramientas para ordenar lo aprendido y llevar el emprendimiento a otro nivel.

"Los desafíos para formarse en el interior son mayores, y Bolívar no es la excepción. Las posibilidades siempre fueron más limitadas: aprender con libros, a la vieja usanza, de manera bastante rudimentaria, o hacer cursos virtuales sin saber bien quién está detrás ni quién garantiza la calidad de la información", plantea Álvaro.

En ese contexto, conocieron Accademia Branca a través de las redes sociales. Se trata de un programa gratuito de formación en coctelería impulsado por Fratelli Branca Destilerías, con aval académico de UADE, que ofrece clases online y autoadministradas.

Para la pareja, la modalidad fue determinante: podían organizar los horarios de cursada de acuerdo con sus obligaciones laborales y familiares, sin trasladarse a un gran centro urbano ni abandonar sus actividades en Bolívar.

Durante unas vacaciones, por ejemplo, esperaban a que sus hijas se durmieran y, cerca de las diez de la noche, encendían la computadora para avanzar con las clases.

"Lo que nos motivó a sumarnos fue que se trataba de una plataforma descontracturada, que nos permitía administrar nuestros tiempos. Además, saber que Branca y la UADE estaban detrás nos daba confianza y la seguridad de que íbamos a aprovechar el tiempo y acceder a una formación de calidad", cuenta.

Y detallaron: "Accademia Branca fue el empujón de profesionalización que necesitábamos. La formación y la certificación nos dieron seguridad para avanzar. Sin eso, quizás habríamos seguido en un plan más amateur o el proceso habría sido mucho más lento".

La capacitación no se limitó a perfeccionar la preparación de los tragos. También les permitió incorporar criterios para pensar los platos, los maridajes, la organización del servicio y la relación con los clientes.

"Podemos aplicar muchísimas cosas de Accademia Branca en Ritual: desde cómo pensar los platos y los maridajes hasta cómo organizarnos en la barra, ofrecer un servicio diferente y cercano a los comensales y trabajar la narrativa de la experiencia. Sinceramente, incorporamos un montón de conocimientos que hoy podemos llevar a nuestra rutina en Ritual", detalla Álvaro.

Para ambos, completar una formación estructurada y obtener una certificación también tuvo un efecto en la confianza con la que encaraban el proyecto.

"La certificación de Accademia Branca nos dio seguridad y confianza en algo que hasta entonces hacíamos de manera amateur, bastante rudimentaria. Nos permitió afianzar conocimientos básicos de coctelería y seguir desarrollándolos a medida que avanzábamos en la formación. Si bien ya sabíamos preparar tragos, la Accademia nos ayudó a darle un salto de profesionalismo a este arte que tanto nos apasiona", agrega.

El desafío de llevar Ritual a otra escala

La evolución del emprendimiento tuvo una prueba reciente: organizar un encuentro para 70 personas como cierre de una actividad comercial. Hasta entonces, el formato habitual había sido el de grupos reducidos en el quincho de su casa. Esta vez, debieron trasladar la propuesta a un evento de mayor escala y contratar personal por primera vez.

"Pasar de diez a setenta comensales fue un gran desafío. Lo asumimos con mucho profesionalismo, tratando de anticiparnos a cada detalle, pero sin perder la esencia de Ritual. Para nosotros, era fundamental conservarla aun al llevar la propuesta a una escala mayor", explica Álvaro.

El resultado fue satisfactorio y abrió nuevas posibilidades. Aunque por ahora el proyecto convive con sus profesiones y la crianza de sus hijas, la pareja ya piensa en cómo ampliar su alcance y fortalecer los vínculos con el mundo comercial y gastronómico. Incluso, no descarta que Ritual pueda convertirse algún día en un restaurante.

Para eso, sostienen, será importante seguir aprendiendo, construir nuevas conexiones y encontrar formas de crecer sin perder aquello que dio origen a la propuesta.

A otros emprendedores que buscan desarrollar una idea propia, Álvaro les recomienda animarse a probar, incluso cuando aparecen las dudas. También destaca el valor de empezar en un entorno de confianza, con personas dispuestas a ofrecer devoluciones sinceras, y de sumar formación a medida que el proyecto avanza.

"Muchas veces nos dominan los ‘no’ y el miedo, pero hay que animarse a dar ese primer paso", aconseja.

Accademia Branca: formación gratuita para transformar una pasión en un proyecto propio

La experiencia de Álvaro y Victoria refleja uno de los objetivos de Accademia Branca: acercar herramientas de formación a personas que buscan desarrollarse en el mundo de la coctelería, tanto a quienes ya ejercen el oficio como a quienes quieren comenzar a explorar ese camino.

El programa, impulsado por Fratelli Branca Destilerías, es completamente gratuito y se cursa de manera virtual y autoadministrada. De esta forma, los participantes pueden avanzar a su propio ritmo desde distintos puntos del país, sin que la distancia o los horarios laborales representen necesariamente un impedimento.

La propuesta contempla distintos niveles de formación. El Nivel Inicial consta de 12 clases y el Nivel Intermedio, de ocho. Los contenidos incluyen técnicas de coctelería, mixología, hospitalidad, conocimiento de producto y herramientas para el desarrollo profesional dentro de la industria. Cada etapa incorpora evaluaciones y un examen integrador para obtener la certificación correspondiente.

Además, participan Brand Ambassadors de Fratelli Branca y especialistas del sector, mientras que el programa cuenta con aval académico de UADE.

La iniciativa apunta a que la formación no se limite al aprendizaje de técnicas para preparar cócteles, sino que también contribuya al desarrollo de una actividad profesional, una carrera o un emprendimiento propio.

"El talento, las ideas y las ganas de emprender están en todo el país. Desde Accademia buscamos que la distancia no sea una barrera para acceder a formación y herramientas profesionales. El recorrido de Álvaro y Victoria muestra cómo ese conocimiento puede ayudar a transformar una pasión en un proyecto concreto, con identidad propia y con capacidad de crecer desde su comunidad", señala Carolina del Hoyo, directora regional de Marketing para Cono Sur de Fratelli Branca Destilerías.

Para la pareja, el acceso a esa formación tuvo un significado que excede los contenidos de las clases. También representó la posibilidad de acceder a conocimientos y contactos sin tener que viajar a la Capital.

"Para nosotros, que vivimos en el interior, Accademia Branca significó que alguien pensara en quienes no siempre podemos viajar a la Capital, en un país federal como el nuestro. De alguna manera, sentimos que se acordaron de nosotros. Fue una puerta que nos abrió el acceso a muchas herramientas, conocimientos y contactos, y eso lo agradecemos", afirma Álvaro.

El futuro de Ritual todavía está abierto. La pareja quiere llevar la propuesta a más lugares, ampliar su escala y seguir desarrollando una identidad propia. Por ahora, el proyecto continúa creciendo entre los recorridos por el campo, la vida familiar y las noches en el quincho.

Cuando termina el trabajo, sus hijas se duermen y llegan los invitados, Álvaro y Victoria vuelven a hacer lo que los impulsó desde el principio: recibir gente y ofrecerle una experiencia distinta.

Y el Ritual vuelve a empezar.

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