Cerró una histórica heladería: pagaba $3,5 millones de luz
La tradicional heladería Malibú bajó sus persianas en Castelar. Su propietario explicó las dificultades que provocaron el cierre del comercio
La histórica heladería y cafetería Malibú, ubicada en Castelar, cerró definitivamente sus puertas después de 30 años de actividad. El comercio, situado sobre la calle Arias al 2300, en el oeste del conurbano bonaerense, no pudo sostener su funcionamiento ante el incremento de los costos y las dificultades económicas que atravesaba el negocio.
Uno de los datos más impactantes del cierre fue el monto de la última factura de electricidad. Rubén, su propietario de 66 años, aseguró que recibió una boleta de $3,5 millones, una cifra que complicó aún más la continuidad del establecimiento, que además dejó sin trabajo a sus cinco empleados.
Cerró Malibú, una tradicional heladería de Castelar
Durante tres décadas, Malibú funcionó como heladería y cafetería en una zona comercial de Castelar. Sin embargo, según relató su propietario al medio local Primer Plano Online, los gastos necesarios para mantener abierto el establecimiento se volvieron cada vez más difíciles de afrontar.
El comerciante explicó que el costo de la electricidad había aumentado considerablemente. Según su testimonio, pasó de recibir facturas cercanas a los $450.000 a pagar aproximadamente $1.250.000, hasta llegar a una última boleta de $3,5 millones.
Para un negocio que depende de equipos de refrigeración, cámaras de frío y exhibidores, el consumo eléctrico representa un gasto indispensable. A ese costo se suman los salarios, la mercadería, los impuestos y el mantenimiento del local. La combinación de estos factores terminó por hacer inviable la continuidad de Malibú, que bajó sus persianas después de tres décadas.
El golpe a los empleados y el cierre de otra heladería histórica
El cierre tuvo consecuencias laborales: cinco trabajadores perdieron sus empleos. La decisión puso fin a una actividad comercial que había logrado mantenerse durante 30 años en Castelar, pero que finalmente no pudo afrontar los gastos de funcionamiento.
El caso refleja las dificultades que pueden enfrentar los comercios gastronómicos cuando los costos fijos aumentan y los ingresos no alcanzan para sostener la estructura del negocio.
Con el cierre de Malibú, Castelar perdió una heladería tradicional, en una historia que muestra cómo el incremento de los gastos puede comprometer incluso a establecimientos con muchos años de trayectoria. Esta noticia, se suma al cierre de la tradicional heladería Firenze, un verdadero ícono del barrio porteño de Parque Patricios, que permanecía abierto de manera ininterrumpida desde 1940, y que el mes pasado también anunció el cierre definitivo.