"El Consejo de la Magistratura hoy prefiere a los jueces antiguos"

Cárrega es el juez más joven del fuero: tiene 32 años y trabaja en la Justicia desde los 17. Dice que la falta de incentivos provoca el éxodo de los jóvenes del Poder Judicial
Por iProfesional
ACTUALIDAD - 10 de Noviembre, 2004

Mientras la sociedad le reclama a la Justicia celeridad y eficacia, ésta enfrenta una serie de obstáculos que van desde el bajo presupuesto y la falta de incentivo a las pocas posibilidades de ascenso para los empleados. Esto genera un alto nivel de deserción de la gente joven del poder judicial al punto que en los últimos 10 años el 35% de los secretarios comerciales dejaron sus puestos. Según Francisco Cárrega, que tiene 32 años y ya lleva cerca de 15 en la justicia comercial, una de las trabas más fuertes para los jóvenes funcionarios es la tendencia del Consejo de la Magistratura de preferir el ascenso de jueces con antigí¼edad en la justicia, sin importar si son los mejores.En diálogo con INFOBAEprofesional, el magistrado más joven del fuero explora aspectos del funcionamiento de los procesos judiciales y analiza el lugar que ocupan los jóvenes en la justicia.¿Por qué existe la sensación de lentitud en los procesos judiciales?Hay muchas causas, externas e internas. En lo externo, se trabaja con un decreto de organización de la justicia nacional antiguo con normas que hacen que los procesos de trabajo en todos los fueros sean anacrónicos.

Por ejemplo, existe una norma que dispone que los expedientes deben estar bien cosidos, foliados en cuerpos de 200 fojas, y es responsabilidad de los secretarios y se considera una falta grave no cumplir con esta disposición. Es decir, seguimos cosiendo expedientes como en 1850.

A su vez, hay muchos problemas burocráticos que derivan del propio sistema estatal argentino. Un sistema que está descoordinado, desactualizado, desprofesionalizado y con una falta total de optimización de recursos.

En lo interno sucede lo mismo: hay normas que imponen procesos de trabajo anacrónicos. No existe un plan para mejorar y agilizar la calidad del servicio. 

¿Cómo se optimizan los procesos?Desde afuera hay que modificar el decreto de organización de la justicia nacional. Hay que cambiar las normas procesales que imponen prácticas superadas como la costura de expedientes. Hay que simplificar los trámites para liberar recursos que podrí­an ser asignados a la tarea propia del Poder Judicial: administrar Justicia.

Hay una innumerable cantidad de procesos administrativos en los Poderes Polí­ticos que inciden en el mal funcionamiento de la justicia. Con la tecnologí­a que tenemos hoy, es irracional que se libren diariamente miles de oficios a reparticiones como la Inspección de Justicia o los Registros de Propiedad, para obtener datos que se conseguirí­an en segundos por Internet.

¿Se está trabajando en algún proyecto para que el fuero comercial salga de la saturación de causas en la que se encuentra?Hay dos proyectos de ley que tienen media sanción del Senado. Uno prevé el pase transitorio de juicios ejecutivos al fuero laboral, que con 50 juzgados más que el Comercial recibe un décimo del trabajo que recibe éste.

El otro proyecto apunta a que frente a la quiebra o al concurso, los juicios de contenido patrimonial tramiten en sus juzgados originarios hasta dictar sentencia y no como es ahora que sean automáticamente remitidos al juez del concurso o de la quiebra. Pero son parches, de nada servirá al final del dí­a tener menos expedientes si seguimos cosiendo expedientes¿Cuál es su opinión con respecto al sistema de ascenso?A la hora de seleccionar jueces, el Consejo de la Magistratura prefiere hoy a los antiguos sin importar si son los mejores. En cuanto a los empleados, el esquema es el mismo.

La experiencia puede ser muy importante, pero nunca decisiva. Hay que evaluar la productividad, la responsabilidad, la dedicación y la capacitación.

En el Consejo hoy se examinan algunos de esos conceptos pero lo decisivo es la antigí¼edad, pues sobre un total de 100 puntos de antecedentes 70 se asignan atados a la antigí¼edad. Esto provoca y provocará una salida masiva de excelentes funcionarios del Poder Judicial a la actividad privada.

Si a la falta de incentivos históricos del Poder Judicial se suma una mayor rigidez en cuanto a la antigí¼edad para ascender, el resultado inevitable será que muchos de los funcionarios eficientes que hoy están en el Poder Judicial se vayan, incluso algunos de los que se han quedado sólo por vocación. No se preservan los mejores elementos humanos. Hay un esquema de expulsión de gente eficiente. Y esto es una muy mala señal si se pretende tener un mejor Poder Judicial.Lo razonable serí­a que se hiciera una auditorí­a seria para determinar cómo se trabaja, cómo funciona cada secretarí­a y cada juzgado y que esto se valorara cuando se seleccionan los candidatos para ascender. Y no sólo computar cuántos años hace que uno está sentado en la silla para asignar puntos en consecuencia. 

Sabrina Santopinto

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