CEO de importante automotriz le pegó a las camionetas chinas híbridas: "No lo entiendo"
Las pick-ups eléctricas chinas empiezan a mover el tablero de la industria automotriz global. Jim Farley, CEO de Ford, probó varios modelos híbridos enchufables que compiten en el mismo segmento que la Ford Ranger y compartió sus conclusiones sin filtro.
El ejecutivo manejó durante varios días la BYD Shark, el Toyota Land Cruiser 70 y una camioneta de Great Wall. Su veredicto fue claro: son propuestas interesantes, pero no están diseñadas para el mismo tipo de uso intensivo que sus rivales históricos.
La principal diferencia aparece cuando se las exige con carga: algunas pierden desempeño bajo presión, algo que marca una brecha importante frente a las camionetas tradicionales.
Aun así, Farley reconoció que estos modelos pueden seducir a un perfil de usuario distinto. Especialmente a quienes priorizan la electrificación por sobre la capacidad de trabajo.
En ese sentido, calificó a varias propuestas como "competitivas". Pero dejó una frase que resonó fuerte: "No entiendo cómo ganan dinero con esto", en referencia a la relación precio-producto que ofrecen.
Qué ventajas tiene Ford frente a las pick-ups chinas, según su CEO
El ejecutivo puso el foco en la experiencia acumulada por marcas como Ford o Toyota. Remarcó que el desarrollo de chasis, capacidad de carga y remolque sigue siendo una ventaja clave.
Sin embargo, advirtió que el crecimiento de fabricantes como Great Wall está cambiando el escenario global de forma acelerada. Ya no se puede ignorar su presencia.
El segmento de pick-ups medianas representa una de las principales fuentes de rentabilidad para la industria. La irrupción de opciones electrificadas obliga a las marcas tradicionales a acelerar su evolución.
Aunque Farley asegura que la Ranger sigue siendo superior para trabajos exigentes, también admite algo clave: el mercado se diversifica y los rivales chinos ya son parte del nuevo tablero competitivo.
Dónde falla la BYD Shark, según el jefe de Ford
Las declaraciones fueron publicadas por el medio australiano Drive, en el marco de un viaje al Gran Premio de Australia. Allí, el ejecutivo analizó el crecimiento de las camionetas medianas electrificadas desarrolladas por fabricantes chinos.
Lejos de desmerecerlas por completo, Farley reconoció que estos modelos pueden resultar muy atractivos para muchos usuarios. En especial, destacó que son competitivos para un uso cotidiano.
El cliente que busca confort, tecnología y electrificación antes que capacidad de carga o remolque puede encontrar en estas camionetas una opción ideal. También subrayó la rápida evolución que mostraron las automotrices asiáticas en los últimos años, en particular al ofrecer versiones híbridas plug-in en un segmento que históricamente estuvo dominado por propuestas diésel o nafteras más convencionales.
De todos modos, cuando la comparación baja al terreno de la exigencia laboral, su mirada cambia. "La Shark es una pick-up, pero si le ponés 500 kilos en la caja, no es una Ranger ni una Hilux", afirmó.
Con esa frase resumió la principal crítica hacia la propuesta china: el producto puede ser eficiente y moderno, pero todavía no cuenta con la misma robustez estructural ni con la experiencia acumulada en ingeniería de chasis que sí tienen las camionetas medianas tradicionales desarrolladas para trabajo pesado.
Uno de los puntos que más remarcó la nota es justamente la capacidad de carga de la BYD Shark. De acuerdo con la publicación australiana, la pick-up híbrida enchufable admite apenas 500 kg, una cifra claramente inferior a la de los modelos tradicionales del segmento, que llegan a transportar hasta 1.000 kg.
Esa limitación estaría explicada, al menos en parte, por el conjunto de baterías del sistema híbrido plug-in. Obliga a realizar concesiones tanto en el peso total como en la puesta a punto de la suspensión.
Cómo reacciona el sistema eléctrico de la BYD Shark bajo exigencia
La nota también agrega que el control electrónico actúa con bastante rigor cuando la camioneta enfrenta subidas muy pronunciadas. Reduce la entrega de potencia para evitar un sobrecalentamiento del sistema.
Es decir, la electrificación aporta beneficios en eficiencia y sofisticación, pero también introduce condicionantes. Pueden jugar en contra cuando la exigencia del uso es más intensa.
Aun así, Farley no negó que haya mérito técnico en este tipo de vehículos. Los ingenieros de otras marcas, como Mitsubishi, ya observaron ventajas en el sistema de vectorización de torque eléctrico en las ruedas.
Especialmente por la capacidad de administrar la adherencia casi de forma instantánea en superficies de baja tracción. Ese punto refuerza una idea central: las pick-ups chinas electrificadas no necesariamente son peores, sino diferentes, porque responden a otro equilibrio entre tecnología, desempeño y uso.
Por qué las pick-ups chinas obligaron a Ford a replantear su estrategia global
Más allá de las críticas, quizá la frase más relevante de Farley sea la que expone cuánto cambió el mercado. El ejecutivo aseguró que el escenario competitivo mundial del segmento de pick-ups medianas con carrocería sobre chasis se transformó por completo.
En los últimos tres o cuatro años, el avance de las automotrices chinas redefinió las reglas del juego. Aunque Ford no vea a la BYD Shark como una rival directa para el trabajo duro, sí la reconoce como parte de una nueva ofensiva que obliga a replantear el negocio global de las camionetas.
El mensaje quedó claro: las pick-ups tradicionales siguen teniendo ventajas en robustez y capacidad. Pero el mercado ya no es el mismo. Los fabricantes chinos llegaron para quedarse y están redefiniendo las prioridades de un segmento que durante décadas estuvo dominado por Estados Unidos, Japón y Europa.
La competencia se intensifica. Y marcas como Ford saben que deben acelerar su apuesta eléctrica si quieren mantener el liderazgo en uno de los negocios más rentables de la industria automotriz global.