Se volvió a trabar el acuerdo de libre comercio de autos con México y empiezan a faltar modelos
Se trabó el acuerdo bilateral que contempla un esquema que permite importar vehículos sin pagar aranceles hasta cubrir un cupo determinado
La negociación entre Argentina y México para reactivar el acuerdo de libre comercio automotor atraviesa un nuevo capítulo de incertidumbre. Aunque en las últimas semanas, como informó iProfesional, las conversaciones habían mostrado señales de avance y alimentaban las expectativas de un entendimiento que permitiera despejar las dudas de las automotrices argentinas respecto de las importaciones desde el mercado mexicano, el proceso volvió a trabarse por nuevas diferencias entre ambas partes.
A partir de este escenario, en algunas concesionarias alertan que comienzan a registrarse faltantes de algunas versiones de distintos modelos, entre los que se destacan el Volkswagen Taos, la Ford Maverick y el Honda ZR-V. Nissan.
El acuerdo bilateral contempla un esquema que permite importar vehículos sin pagar aranceles hasta alcanzar un cupo determinado, una ventaja especialmente relevante para México por tratarse de un país extrazona, es decir, fuera del Mercosur. Sin este beneficio, los vehículos deberían afrontar un arancel del 35%. Mientras las importaciones se mantengan dentro del límite establecido, las unidades ingresan sin recargos; una vez superado ese umbral, comienza a aplicarse la tarifa completa sobre cada vehículo.
Este mecanismo se encuentra dentro del Acuerdo de Complementación Económica N.º 55 (ACE 55) del Mercosur, que se renueva de manera anual y cuya última actualización tuvo lugar en abril de 2025. En esa instancia se fijó un cupo que, a u$s20.000 promedio estimado por unidad, equivalía a aproximadamente a 27.000 vehículos.
La renovación del convenio, que permanece vencido desde el 18 de marzo, se ha visto demorada por las diferencias existentes entre ambos gobiernos. Durante los últimos meses, México rechazó los pedidos argentinos para ampliar el intercambio de productos agropecuarios dentro del marco del ACE 6. Frente a esa negativa, la administración argentina dejó en claro que no estaba dispuesta a avanzar con la actualización del ACE 55 sin que antes se destrabaran las negociaciones vinculadas a esos productos.
Por qué se trabó el acuerdo entre Argentina y México
Detrás del conflicto aparece un desequilibrio comercial de larga data. Argentina no exporta vehículos a México, mientras que el flujo automotor circula prácticamente en un único sentido, desde el país norteamericano hacia el mercado argentino. Por ese motivo, Buenos Aires busca que México abra su mercado a una mayor cantidad de productos argentinos para compensar parcialmente esa balanza.
Hace apenas tres semanas, las conversaciones parecían encaminarse. Desde algunos sectores del Gobierno argentino comenzaban a mostrarse optimistas luego de que Argentina aceptara modificaciones propuestas por México respecto de los productos agropecuarios que podrían ingresar a ese mercado. Con esas diferencias aparentemente resueltas, el siguiente paso debía ser la definición de una fecha para la firma del nuevo entendimiento.
Sin embargo, varias terminales automotrices mantenían una postura prudente debido a los cambios de posición que, según sostienen, la delegación mexicana viene exhibiendo desde hace meses. Esa cautela parece haber tenido fundamento. En lugar de avanzar hacia la firma, México presentó un nuevo planteo que volvió a sembrar dudas sobre la continuidad del libre comercio automotor entre ambos países.
La nueva exigencia se relaciona con una revisión de las normas de origen de los productos argentinos incluidos dentro del ACE 6. Se trata de una cuestión técnica que las autoridades argentinas responderán, aunque su incorporación al debate vuelve a extender los plazos de una negociación que ya acumula varios meses de retraso.
Fuentes consultadas por iProfesional cercanas a las negociaciones consideraron que la demora tiene una explicación política más que comercial. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, intenta evitar conflictos con los productores agropecuarios locales, que se muestran reacios a una mayor apertura de importaciones. Al mismo tiempo, el Gobierno mexicano concentra gran parte de sus esfuerzos en la disputa arancelaria automotriz con Estados Unidos, un asunto de mucho mayor peso económico para el país que el intercambio bilateral con Argentina. A eso se suma la escasa sintonía política entre la administración mexicana y la de Javier Milei, un factor que tampoco contribuye a acelerar los acuerdos.
"Hay que esperar unas semanas para ver cómo evoluciona la negociación entre México y Estados Unidos, que hoy representa su principal preocupación. Si esa discusión no prospera, es posible que México vuelva a mirar con más interés al mercado argentino y flexibilice algunas posiciones. Por ahora no somos una prioridad y, además, aceptar lo acordado con Argentina implica abrir espacios para productos agrícolas, algo que les genera resistencia interna", señaló una fuente involucrada en las conversaciones.
Mientras tanto, algunas automotrices ya comenzaron a elaborar planes alternativos ante la posibilidad de que las negociaciones fracasen y el régimen de libre comercio automotor deje de existir. Desde una terminal argentina señalaron que existe voluntad de parte del Gobierno nacional para alcanzar un entendimiento, pero remarcaron la dificultad para interpretar la estrategia mexicana.
Según esa visión, México parece apostar a que Argentina termine aceptando una renovación limitada al ACE 55, sin incorporar los cambios reclamados para el intercambio de productos agropecuarios. También advirtieron que las próximas dos semanas serán determinantes para saber si habrá acuerdo o si las negociaciones quedarán definitivamente cerradas.
Qué marcas de autos se ven afectadas por la traba en el acuerdo
La incertidumbre preocupa especialmente por la cantidad de modelos que dependen de este esquema arancelario. Uno de los casos más relevantes es el del Volkswagen Taos que ingresa con costos tributarios superiores al mercado local, cuya producción en Argentina finalizó a mediados de año y que actualmente llega desde México. Se trata de uno de los vehículos de mayor volumen de ventas de la marca, aunque la compañía asegura que todavía dispone de stock. También quedarían alcanzados por una eventual aplicación del arancel modelos como el Tiguan y el Vento.
La situación también afecta a Nissan, quien tomó la decisión de discontinuar la fabricación y la producción local de la pick-up Frontier en Córdoba, la empresa proyectaba abastecer el mercado local con unidades provenientes de México aprovechando los beneficios del acuerdo. El desembarco de la versión importada estaba previsto para las próximas semanas, aunque ahora quedó sujeto a la evolución de las negociaciones. Desde México también llegan otros modelos clave para la marca, como el Sentra y el Versa.
La lista de vehículos involucrados incluye además a la Ford Maverick y al SUV Bronco Sport; la RAM 2500 de Stellantis; el Honda ZR-V; el BMW Serie 3; los Kia K3 y K4; y la pick-up Chevrolet Silverado. Si hoy cualquiera de estos modelos ingresara al país sin un acuerdo vigente, debería afrontar el arancel del 35%, lo que impactaría directamente sobre su competitividad y sobre el precio al consumidor.
Aunque el aumento no se traslada de manera lineal al valor final, ya que el arancel se aplica sobre el valor FOB del vehículo y no sobre el precio de venta al público, las estimaciones del sector señalan que el encarecimiento podría rondar el 20%. Para modelos que dependen en gran medida de este beneficio, se trata de un incremento significativo.
En varias concesionarias ya reconocen que comienzan a registrarse faltantes de algunas versiones. Determinadas configuraciones del Volkswagen Taos presentan problemas de disponibilidad, una situación que también se observa en la Ford Maverick y el Honda ZR-V. Nissan, debido a la cantidad de vehículos que importa desde México, enfrenta un escenario similar. Si las negociaciones no prosperan, las empresas deberán optar entre trasladar el mayor costo a los precios o reducir e incluso discontinuar la importación de ciertos modelos. Según calculan en el sector, el stock disponible alcanzaría, en el mejor de los casos, hasta noviembre.