Con más motos en la calle, cuándo hay que ceder el paso y qué no se debe hacer

La venta de motos crece más de 30% en el año, miles de personas salen más seguido a rodar, y es más importante conocer las reglas para convivir en la ruta
dos motos en la ruta de frente. foto internet

Cada fin de semana, miles de motociclistas deciden  salir a recorrer los caminos del país. El corredor que conecta el norte bonaerense con la provincia de Entre Ríos es uno de los más transitados por quienes disfrutan de la ruta, cruzando los extensos puentes y las largas rectas del Litoral. Sin embargo, esta experiencia que debería ser de puro disfrute choca con una realidad alarmante: la falta de cultura vial de muchos automovilistas.

Esta experiencia la viví en primera persona el fin de semana a bordo de una BMW GS1300 Adventure, una moto de grandes dimensiones, que pesa 269 kilos y mucha potencia. La convivencia en el asfalto con los autos es una dinámica que genera muchas situaciones de riesgo.

El problema no es que el conductor de un auto no respete a la moto, o errores al conducir, sino que, muchas veces, no toma en cuenta el tamaño y las leyes físicas de un vehículo de dos ruedas a altas velocidades. 

Entonces, a la hora del sobrepaso aparecen los peligros. Cuando una moto circula por el carril izquierdo a mayor velocidad que el flujo vehicular derecho, o cuando solicita el paso mediante las señales correspondientes, la respuesta del auto suele ser deficiente. En lugar de ceder el carril por completo, muchos solo se corren unos centímetros hacia la derecha, dejando un paso angosto para que la moto realice la maniobra. Esta 'cortesía a medias' es, en realidad, una trampa mortal.

El síndrome del 'medio carril': por qué ocurre y sus consecuencias

Para entender el problema, es importante ver la maniobra desde el conductor de la moto y del auto.

Quien va en un auto, puede percibir que la moto es más chica, angosta, que 'entra en cualquier lado'. Entonces, se mueve hasta la mitad de su propio carril o pisa la línea divisoria, considerando que es suficiente para que la moto pase. No hay, en la mayoría de los casos, mala intención, sino que no entiende la dinámica de conducción de la moto.

Desde el manillar de la moto, la perspectiva es distinta y más vulnerable. Atravesar ese recorrido entre un auto que circula a 100 o 110 km/h y el límite del asfalto o la barrera de contención significa someterse a mayor estrés y peligro. El margen de error se reduce a cero. Cualquier mínima corrección de trayectoria que deba hacer el automovilista —ya sea por un bache, un animal en la ruta o simple distracción— impactará contra el motociclista, quien no tiene espacio físico hacia dónde escapar.

BMW GS 1300 Adventure moto de perfil. foto iprofesional.
BMW GS 1300 Adventure, una moto que pesa más de 250 kilos.

A esta falta de vía de escape se suman factores externos como el estado del pavimento, la suciedad acumulada en los bordes del carril y la aerodinámica, que afectan más a la moto.

La física implacable: viento, succión y el efecto Venturi

La aerodinámica es clave en las rutas abiertas. Las zonas del Litoral argentino, especialmente en tramos descampados o cruces donde el viento no encuentra barreras naturales, son un claro ejemplo. Cuando un auto obliga a una moto a pasar a pocos centímetros de sus puertas, está exponiendo al motociclista a un fenómeno físico conocido como Efecto Venturi, que fue descubierto por el físico Giovanni Battista Venturi, y que se usa mucho cuando hablamos de motos.

El Efecto Venturi establece que cuando un fluido (en este caso, el aire) pasa por un espacio estrecho, su velocidad aumenta y su presión disminuye. Al circular dos vehículos a alta velocidad y muy cerca uno del otro, se genera una zona de baja presión entre ambos. Esta caída de presión actúa como una aspiradora: succiona a la moto hacia el lateral del auto. Para el motociclista, esto se traduce en un tirón violento y repentino hacia la derecha, obligándolo a realizar una fuerza contraria y brusca sobre el manillar para mantener la trayectoria.

Si a este fenómeno le sumamos la presencia de vientos laterales, el cóctel es crítico. Una ráfaga de viento cruzado puede empujar la moto varios centímetros en una fracción de segundo. Si el espacio cedido por el auto es mínimo, el impacto por desplazamiento lateral es casi inevitable. Los expertos en dinámica vehicular son tajantes: el aire desplazado por la trompa del auto golpea al motociclista, luego lo succiona en la zona media y finalmente lo escupe con una turbulencia inestable en la parte trasera. 

Qué dice la Ley Nacional de Tránsito

La Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece pautas precisas sobre cómo deben realizarse los adelantamientos y cuál es el comportamiento del vehículo sobrepasado.

El Artículo 42 de dicha ley detalla que todo adelantamiento debe realizarse por la izquierda. Pero el punto clave que muchos conductores ignoran es la obligación del vehículo que es alcanzado. La norma indica que el conductor que va a ser sobrepasado debe 'mantenerse a la derecha' e incluso reducir la velocidad si fuera necesario para facilitar la maniobra, sin entorpecer el paso.

Además, la normativa y las directrices de seguridad vial estipulan la necesidad de mantener una 'distancia lateral de seguridad'.

En zonas urbanas se suele hablar de 1,5 metros como mínimo para sobrepasar a ciclistas y motociclistas, pero en rutas y autopistas, donde las velocidades superan los 100 km/h, la distancia lateral debe ser aún mayor. Esto significa, en términos prácticos, que el automóvil debe abandonar completamente el carril rápido y ubicarse en el carril derecho.

Ceder la mitad del carril no es un acto de cortesía, es una infracción que pone en riesgo la vida de terceros. El carril izquierdo no es un carril de circulación permanente, es exclusivamente para sobrepasos, y bloquearlo parcial o totalmente es una de las peores y más peligrosas costumbres en nuestras rutas.

Guía de supervivencia: Recomendaciones de viajeros 

Frente a un panorama, las comunidades de motoviajeros, han desarrollado tácticas de conducción defensiva. La regla número uno en la ruta es: 'Asumí siempre que no te vieron o que van a hacer la peor maniobra posible'.

Para lidiar con aquellos autos que no ceden el paso correctamente, los ruteros más experimentados aconsejan:

1. Nunca forzar la maniobra: Si el auto se corre solo por la mitad, el motociclista debe abortar el sobrepaso inmediatamente. Es preferible perder cinco minutos reduciendo la velocidad detrás del vehículo que arriesgar la vida en un espacio inexistente.

2. Comunicación clara y anticipada: No esperar a estar pegado al paragolpes del auto. La seña de luces (destello de luz alta) y el guiño izquierdo deben iniciarse a unos 50 metros de distancia, dándole tiempo al automovilista para reaccionar y entender la intención.

3. Posicionamiento en el carril: Antes de pedir paso, la moto debe ubicarse en el tercio izquierdo del carril, alineada directamente con el espejo retrovisor izquierdo del auto. Esto saca a la moto del punto ciego central y obliga al conductor a verla.

4. Lectura corporal del vehículo: Prestar atención a las ruedas delanteras del auto. A menudo, un auto no cede el paso no por maldad, sino porque el conductor está usando el celular o distraído. Las ruedas indicarán antes que nada hacia dónde se dirige el peso del vehículo.

5. La regla de la ocupación total: Una vez que el auto se corrió completamente al carril derecho, la moto debe ocupar la porción central o derecha del carril izquierdo al pasar. Esto maximiza la distancia lateral con el auto y protege de la turbulencia.

Viajar en moto es una de las experiencias más gratificantes, pero requiere de un entorno que entienda su vulnerabilidad. Hasta que las leyes se apliquen con rigor y la educación vial sea integral, la supervivencia dependerá de la paciencia del piloto para no caer en la trampa del 'medio carril'.

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