Por qué los autos híbridos son más baratos que los nafteros en Argentina

Va contra la lógica, pero Argentina es así. El problema no es la explicación, sino la posición desventajosa en la que quedan los autos convencionales
SUV en la calle. foto oficial

Por el solo hecho de tener un motor eléctrico y una batería de litio, los autos híbridos, en cualquiera de sus configuraciones, deberían costar más que un naftero similar al momento de la adquisición. Sin embargo, también tienen una cualidad única de empezar a devolver parte de ese diferencial de precio desde el mismo momento en que se pone en la calle y se empieza a usar por su menor consumo.

El ahorro de combustible es notorio, y va desde un 30% en un híbrido convencional, hasta un 60% o 70% en un híbrido enchufable. Todo depende del uso que se le de al vehículo y del estilo de conducción de quién presiona el pedal de acelerador.

Para tomar una referencia de precio, un Toyota Yaris Cross naftero cuesta $50.200.000 y el mismo modelo híbrido $54.000.000; un Corolla Cross naftero tiene un precio de $61.700.000 y la versión naftera 63.600.000.

Esta es la comparación más justa, porque ambos vehículos vienen de Brasil bajo la misma condición no tener que tributar un arancel de importación.

Por qué los autos híbridos son más baratos

Pero en Argentina hay una nueva situación tan particular como única por la cual, aún con modelos equivalentes, la mayoría de los autos híbridos tienen un precio muy similar e incluso menor al de una versión con motor de combustión interna. No es natural, es forzada, y deja en total desventaja competitiva a gran parte de los vehículos convencionales.

"Estamos acelerando la llegada de la versión híbrida porque el naftero quedó muy complicado de precio. Es cierto que no tenemos la limitación de cupo que sí tienen los híbridos, podemos traer cuantas unidades queramos, pero el problema es que los nafteros no son competitivos contra los híbridos que no pagan arancel", dice un alto ejecutivo de una automotriz cuando se pregunta por las bajas ventas de un C-SUV de reciente lanzamiento en Argentina.

Esta diferencia de precios se puede apreciar en el auto importado más vendido del año, la Ford Territory, porque tiene una versión SEL naftera, de equipamiento básico, que cuesta $48.800.000, la Titanium, con la misma mecánica pero mucho más equipada con ADAS que no tiene la versión de acceso, que está en $56.900.000, mientras que la Territory Híbrida, con una configuración interior y de seguridad intermedia, cuesta $52.200.000.

Autos de frente y perfil estático. foto oficial.
El Baic X55 es uno de los modelos más vendidos de la marca.

Otro caso similar se da con el Baic X55 II, que inicialmente fue traído por el Grupo Belcastro en versión únicamente naftera y que ahora tiene también la alternativa del híbrido. Los precios muestran también acá que el auto electrificado cuesta más barato que el convencional, ya que se vende en U$S 34.500 contra U$S 36.900, es decir unos $53.130.000 y $56.800.000.

Incluso hay otro caso más sintomático aún, el de las Haval Jolión y H6 que importa el Grupo Antelo, donde la diferencia de precio era tal a favor de las versiones híbridas, que se decidió no vender más la naftera en el primer caso, y dejar solo las 4x4 en el segundo modelo, mientras la híbrida es solo tracción delantera. Aún así, la híbrida es U$S 4.400 dólares más barata, y cuando estaban las dos opciones, nafteras e híbrida de tracción simple, la electrificada tenia un precio U$S 3.000 más bajo que la convencional.

La explicación está en los aranceles

Lo que explica esta circunstancia atípica es que las versiones nafteras pagan arancel de importación del 35% y la híbrida no, algo que marca mucho más la diferencia de precios cuando se entra en la categoría de híbridos enchufables.

Esa diferencia arancelaria se debe a que los autos híbridos y eléctricos entran en el cupo de 50.000 habilitados para no pagar ese arancel extrazona, por lo cual llegan al mercado con precios mucho más competitivos que sus nafteros equivalentes de la misma procedencia.

Más allá de la explicación, lo que el consumidor puede apreciar es que, por la razón que sea, un auto híbrido tiene un precio incluso más bajo que uno convencional, y sobre esa ventaja, también consumen menos combustible.

Los híbridos enchufables

En los híbridos enchufables la comparación es más difícil de hacer porque no hay modelos idénticos con motor de combustión o con una batería de 18 kWh. Pero si se compara el segmento que ocupan, en general son C-SUV, los precios vuelven a sorprender.

Pasando todos los precios a pesos, porque algunos autos se venden en dólares, las referencias podrían ser las de un Haval CS55 Plus, que cuesta $49.300.000, un BYD Song Pro se vende en $54.650.000, un Chevrolet Captiva PHEV en $54.800.000, un Chery Tiggo 7 CSH está en $56.200.000 y un Lynk&Co 01 cuesta unos $58.300.000.

En cambio, los autos con motor de combustión equivalentes podrían ser un Renault Boreal, que en su versión de entrada a la gama tiene un precio de $52.300.000, pero sube a $61.200.000; la propia Ford Territory con una versión de arranque en $48.800.000 que llega a la Platinum en $60.800.000; un Volkswagen Taos, que oscila entre $60.100.000 y $69.00.000; un Nissan XTrail entre $53.000.000 y $65.000.000; un Honda ZR-V tiene un precio de $60.000.000, un Jeep Compass entre $63.600.000 y $66.800.000, o un Citroën C5 Aircross en $64.000.000.

Finalmente, están también los autos eléctricos de rango extendido, los REEV que vende Leapmotor, que están en los dos segmentos, el C con el modelo B10 y el segmento de los D-SUV con el C10. El primero de los dos modelos cuesta $49.200.000, que se puede comparar con los híbridos enchufables C-SUV.

Pero en el segundo casi, al ser de un segmento mayor, los competidores nafteros son vehículos con una diferencia de precio mucho más notoria. El Leapmotor C10 cuesta $54.600.00 y debería compararse con vehículos como un Mitsubishi Outlander o un Renault Koleos, que cuestan $79.300.000 o $84.200.000 respectivamente.

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